Archivo del blog

Mostrando entradas con la etiqueta Soledad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Soledad. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de julio de 2023

El arte de envejecer

El arte de envejecer es el arte de conservar alguna esperanza.

                                                            André Maurois

 

Viejo es quien considera que su tarea está cumplida. El que se levanta sin metas y se acuesta sin esperanzas.

                                                            Anónimo

 

La vejez comienza cuando el recuerdo es más fuerte que la esperanza.

                                                            Proverbio Hindú

 

El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad.

                                                            Gabriel García Márquez

 

Cuando seas viejo en la carne, sé joven en el alma.

                                                            Anónimo

 

sábado, 27 de junio de 2020

La vida en crisis

Todo el mundo sabe que vivimos en crisis. Y ¿qué es una crisis?. Una crisis según el diccionario es un cambio. El cambio puede ser pequeño o grande, radical. Pueden sufrir cambios las personas individualmente y las sociedades también. Los cambios en las personas normalmente son pequeños, casi no nos damos cuenta de ello o a veces nos los proponemos conscientemente, para superarnos. Pero la gente, por lo general casi ni siquiera lo advierte.

El gran cambio, el cambio radical es una enorme mutación, una gran evolución que transforma la situación anterior en otra casi distinta o totalmente distinta. Este gran cambio puede suceder en una sociedad  exclusivamente o también puede suceder el mismo cambio en muchas sociedades a la vez.

Los cambios suceden en el orden físico, histórico, espiritual. Los cambios pueden ser económicos, sociales, políticos, científicos, religiosos, artísticos, éticos, médicos...

Los grandes cambios naturales en sentido negativo son los terremotos, los maremotos o tsunamis, las sequías, las pandemias o contagios a gran escala como la actual infección por coronavirus o covid19.

La palabra crisis también significa una situación difícil o complicada y además se asocia a una situación de escasez, de carestía.

Una crisis en sentido general es el estado de un asunto o proceso cuando está en duda o en discusión su continuidad, su modificación o su cese.

Escribía María Zambrano (1907-1991), malagueña, escritora y filosofa, en su libro Hacia un saber sobre el alma. Alianza Editorial (2000), libro que lleva ocho reimpresiones ya, la última en el año 2018, que:

Estar viviendo en crisis; es ya un lugar común de nuestros días, y como tantos lugares comunes nos hace correr el peligro de que resbalemos sobre él, sin adentrarnos. Mas, si sucede así será tanto como resbalar sobre nuestra propia vida. Y lo grave es que tal cosa: resbalar sobre la propia vida, sin adentrarse en ella, puede ocurrir con suma facilidad. Por eso es necesario que intentemos desentrañar lo que hay dentro de esta realidad a que aludimos al decir crisis.

La primera característica de una crisis es la inquietud que nos provoca. La inquietud es el desasosiego, la desazón. no vivir las cosas con quietud y paz. La vida ya de por sí lleva cierto grado de inquietud, pero la vida en crisis es vivir la vida con inquietud aumentada.

La primera manifestación y consecuencia de la inquietud por la crisis de la pandemia por coronavirus ha sido el aislamiento de las personas, su reclusión forzosa en sus domicilios, la parada de casi todas sus actividades habituales. Se ha impedido su trabajo normal en la oficina, sus relaciones profesionales y de ocio, sus actos de culto religioso, sus visitas a familiares y amigos, se ha impedido su presencia en casi todos los ámbitos que antes efectuaba con toda normalidad. Se ha prohibido casi todo.

Ha distinguido María Zambrano que esta inquietud de la vida en crisis no es una inquietud por aventuras o viajes ilusionantes sino que es:

Una inquietud que soportamos dentro de la cual nos sentimos recluidos. Es inquietud que nos viene de fuera, no libertadora actividad que brote de dentro. Lo más humillante que existe para un ser humano, es sentirse llevado y traído, arrastrado, como si apenas se le concediera opción, como si ya apenas fuese posible elegir ni tomar decisión alguna porque alguien, que no se toma la pena de consultarlo, las está ya tomando todas por su cuenta. Tal pasividad tiene lugar en la soledad más tremenda.

En un fino análisis de la vida en crisis que hace María Zambrano muestra, que se dan primeramente dos experiencias: el sentimiento de inquietud y el sentimiento de soledad. A la soledad se la define por la carencia de compañía y por la melancolía que se siente por la ausencia de una persona o cosa. María Zambrano ha indicado que la crisis:
A la par que inquietos nos sentimos en una "soledad sin descanso". Mas, sucede con la soledad lo mismo que con la inquietud. También la soledad es propia de la vida de siempre; también está en el fondo de la vida humana. La soledad de la época de crisis, es, sin embargo, bien distinta de esta soledad del hombre despierto, puesto que no se debe a una mayor lucidez y hasta puede envolver una mayor confusión. Es soledad causada por la inquietud, porque no sabemos nada, ni podemos reposar en certidumbre alguna. Estamos tan solos porque estamos terriblemente inquietos y turbios.

Una tercera experiencia se da en las crisis: la del desamparo del hombre, las personas se quedan completamente desorientadas. Nuestra escritora dirá:
La crisis muestra las entrañas de la vida humana, el desamparo del hombre que se ha quedado sin asidero, sin punto de referencia; de una vida que no fluye hacia meta alguna y que no encuentra justificación. Entonces, en medio de tanta desdicha, los que vivimos en crisis tengamos, tal vez, el privilegio de poder ver más claramente, como puesta al descubierto por sí misma y no por nosotros, por revelación y no por descubrimiento, la vida humana; nuestra vida. Es la experiencia peculiar de la crisis. Y como la historia parece decirnos que se han verificado varias, tendríamos que cada crisis histórica nos pone de manifiesto un conflicto esencial de la vida humana, un conflicto último, radical, un "se puede o no se puede". Ya que la vida humana parece que es el territorio de la posibilidad, de las más amplias posibilidades y que la historia fuera el proceso de ir las apurando, hasta su último extremo y raíz.

Seguiremos analizando la vida en crisis y sus varios ámbitos e implicaciones.






viernes, 14 de junio de 2019

Tres pasiones para vivir



        Son las tres pasiones que el filósofo, escritor y matemático inglés Bertrand Russell (1872-1970) expone en su libro Para qué he vivido y dice así:
       “Tres pasiones simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por el sufrimiento de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación.

      He buscado el amor, primero, porque comporta el éxtasis, un éxtasis tan grande, que a menudo hubiera sacrificado el resto de mi existencia por unas horas de este gozo. Lo he buscado, en segundo lugar, porque alivia la soledad, esa terrible soledad en que una conciencia trémula  se asoma al borde del mundo para otear el frío e insondable abismo sin vida. Lo he buscado, finalmente, porque  en la unión del amor he visto, en una miniatura mística, la visión anticipada del cielo que han imaginado santos y poetas. Eso era lo que buscaba y, aunque pudiera parecer demasiado bueno para esta vida humana, esto es lo que –al fin- he hallado.

       Con igual pasión he buscado el conocimiento. He deseado entender  el corazón de los hombres. He deseado saber por qué brillan las estrellas. Y he tratado de aprehender el poder pitagórico en virtud del cual el número domina al flujo. Algo de esto he logrado, aunque no mucho.

       El amor y el conocimiento, en la medida en que ambos eran posibles, me transportaban hacia el cielo. Pero siempre la piedad me hacía volver a la tierra. Resuena en mi corazón el eco de gritos de dolor. Niños hambrientos, víctimas torturadas por opresores, ancianos desvalidos, carga odiosa para sus hijos, y todo un mundo de soledad, pobreza y dolor convierten en una burla lo que debería ser la existencia humana. Deseo ardientemente aliviar el mal, pero no puedo, y yo también sufro.

        Ésta ha sido mi vida. La he hallado digna de vivirse, y con gusto volvería a vivirla si se me ofreciese la oportunidad”.

        Texto citado por Alex Rovira en su libro Amor (2019). El texto corresponde al libro de B. Russell. Autobiografía. 1967.

         Rovira pregunta a raíz de la cita: ¿Y vosotros, por qué, por quiénes vivís?. ¿A quiénes cuidáis?.

        Y se podía seguir preguntado a cada uno en particular:¿Cuántas pasiones tienes tú para llevar tu vida? o ¿no tienes ninguna? y si tienes alguna  ¿con qué intensidad la vives?.

¿Quién fue Bertrand Russell?

        Bertrand Russell fue también un lógico-matemático y pacifista. Se le concedió el Premio Nobel de Literatura en 1950. Fue además reformista de la educación y la moral sexual, profesor universitario y escritor.

Russell fue uno de los intelectuales más influyentes y célebres del siglo XX, por sus diversas contribuciones a la literatura, y por la “racionalidad y humanidad de un notable defensor de la libertad de expresión y de pensamiento”.

Entre sus libros cabe destacar: Los principios de la matemática (1903), El credo del hombre libre (1903), Principia Mathematica (1910), Los problemas de la filosofía (1912), Ensayos sobre educación (1926), Matrimonio y moral (1929), La conquista de la felicidad (1930), El poder en los hombres y en los pueblos (1938), Ensayos escépticos (1928), Satán en los suburbios (1953), Ensayos sobre lógica y conocimiento (1956), Por qué no soy cristiano (1957), Victoria sin armas (1963), Crímenes de guerra en Vietnam (1967), Autobiografía (1967-1969).

Para hacernos una idea de la persona que fue Bertrand Russell diremos que: vivió 97 años, se casó cuatro veces, escribió más de 70 libros, estuvo dos veces en la cárcel, recibió el premio Nobel de Literatura, viajó a China, Rusia, Estados Unidos, Alemania… Luchó por el voto de la mujer, por el pacifismo, y por la fundación de una organización mundial que, aglutinando a todas las naciones, lograse poner fin a todas las guerras.

Según B. Russell para entender la clave de la naturaleza humana, el fondo último de la persona dirá que es el poder, para Marx era la riqueza, para Freud el sexo. Para Russell el poder es el objetivo último de nuestros actos y constituye el elemento más decisivo para el desarrollo de nuestras sociedades.

A finales de la década de 1930, cuando diversas ideologías  desgarraban a Europa y el mundo estaba al borde de una guerra devastadora. Russell intentaba establecer una “nueva ciencia” que  integrase saberes como la historia, la sociología y la filosofía para dar cuenta de los traumáticos acontecimientos de la época.

Sus obras en el ámbito de la lógica y los fundamentos de la matemática supusieron su mayor aportación al campo de la filosofía. Fuera de ésta es conocido por sus, entonces “escandalosos”, escritos en torno a variados temas: la religión, la guerra, el matrimonio, el trabajo o el sexo.

Figura controvertida y polémica, amada por unos y vilipendiada por otros, tanto la obra como la vida de Bertrand Russell se caracterizó por un talante crítico, una pasión profunda e  intensa y una independencia de pensamiento cuya frescura y vitalidad sigue latiendo en sus escritos, según el parecer de José Sánchez-Cerezo de la Fuente.

Para Fernando Savater, catedrático de ética y escritor, dice de Bertrand Russell: “Como todos los pensadores críticos, Russell es mucho más interesante y valioso cuando niega que cuando afirma. Sobre todo, su individualismo valeroso, su heroísmo irónico, su rebelión antijerárquica, su defensa de la vida y de la plena expansión sexual, su postulación de una educación creadora y no represiva, su exigencia de una organización política basada en la federación de pequeños comités populares, opuesta a los nacionalismos opresores, todas sus posturas más personales le convierten en el más válido precursor de la liberación preconizada por la “new left” de Europa y América. Sus derrotas nos enseñan tanto como sus parciales triunfos”. (Fernando Savater. Apología del Sofista y otros sofismas. 1973).  

Reflexiones  sobre el texto citado

Las tres pasiones o motores que dirigieron la vida de Bertrand Russell: ansia de amor, intensa búsqueda del conocimiento, misericordia y piedad por las personas que sufren, no se pueden negar, son ciertas. Bertrand Russell fue una persona coherente en su vida, ejemplar y admirable, aunque no todo el mundo coincida con todas sus ideas. 

Es admirable que una persona no pobre se acordara a lo largo de su vida de los pobres, de ese mundo que conjuga soledad intensa, pobreza a raudales y dolor permanente. Él escuchaba los gritos de dolor de niños hambrientos, escuchaba el dolor de las víctimas inocentes torturadas por opresores crueles y egoístas, escuchaba también el dolor de los ancianos desvalidos y solos de tantas ciudades.

Sus palabras vuelven a ser admirables: “Deseo ardientemente aliviar el mal, pero no puedo, y yo también sufro”. Estas cosas hay que sentirlas, porque como él ha escrito en otro de sus libros: “conocemos mucho y sentimos muy poco”.