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lunes, 2 de marzo de 2026

Cartas de Séneca

Las «Cartas a Lucilio» son una de las obras más influyentes del pensamiento estoico.

Escritas por Séneca como reflexiones dirigidas a su amigo Lucilio, ofrecen consejos sobre cómo afrontar la vida con serenidad, disciplina y coherencia moral.

En ellas, el autor aborda temas como el tiempo, la virtud, la muerte, la amistad y el autocontrol, aquí tienes algunas de sus enseñanzas:

«No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho».

          «Mientras vivas, sigue aprendiendo a vivir».

«La vida es larga si sabes usarla».

«Sufrimos más en la imaginación que en la realidad».

«No hay viento favorable para quien no sabe a dónde va».

«La felicidad consiste en la tranquilidad del ánimo».

«El que es valiente es libre».

«La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por el aumento de los deseos».

«La mayor riqueza es no desear nada».

«No vivimos como queremos, sino como podemos».

«La vida es como una obra de teatro: no importa que sea larga, sino que esté bien representada».

          «El alma fuerte se levanta por encima de las adversidades».

«La dificultad fortalece la mente».

«No es pobre el que tiene poco, sino el que desea más».

«Cada día es una vida en sí misma».

«Lo que no puede ser evitado, debe ser soportado con dignidad».

«La mejor prueba de la virtud es la constancia».

«La tranquilidad nace del orden interior».

«El destino guía al que quiere y arrastra al que no quiere».

«La sabiduría consiste en no dejarse arrastrar por las pasiones».

«El tiempo no es oro, el tiempo es vida».

«Vive cada día como si fuera el último».

«No hay mayor riqueza que la paz interior».

«La gratitud es el inicio de la grandeza».

«La vida no es corta, nosotros la hacemos corta».

«La mente serena supera cualquier tormenta».

«La virtud es suficiente para la felicidad».

«No depende de ti lo que ocurre, pero sí cómo lo afrontas».

«La ira es una locura momentánea».

«El hombre sabio se prepara para cualquier circunstancia».

«El sufrimiento es parte de la condición humana».

«Nada es permanente, excepto el cambio».

«Aprende a vivir como si fueras a vivir siempre, pero actúa como si fueras a morir mañana».

«La vida es una oportunidad, no una posesión

 

Piensa todo esto con tranquilidad, sin duda saldrás mejorado.

 


sábado, 14 de febrero de 2026

Es mejor la alegría para vivir

Es mejor la alegría para vivir

En la vida tanto en la juventud como en la madurez y en la vejez nos va mucho mejor vivir con alegría e ilusión que tristes o con otras emociones.

Con alegría conseguimos obtener más y muchos mejores resultados, estar más relajados y conseguimos también no extraviarnos, ni detenernos en nuestro camino.

¿Pero, qué es la alegría?

La alegría es un sentimiento o una emoción grata y viva, que suele manifestarse con signos exteriores, como son palabras, gestos, saltos o actos con que se expresa el júbilo.

Esto ocurre normalmente cuando las cosas nos salen bien y conseguimos nuestros pequeños o grandes objetivos. La alegría produce bienestar.

Lo contrario a la alegría es la tristeza. La alegría y la tristeza son dos emociones principales del ser humano, que están presentes a lo largo de toda la vida y que se manifiestan ante  los numerosos eventos o cosas que se suceden en tu vida de cada día.

La tristeza sobreviene a cada momento aportando un bajo estado de ánimo, con sensación de frustración por no conseguir o estar lejos de alcanzar el objetivo que nos habíamos marcado. La tristeza produce malestar.

Es mejor la alegría ante lo bueno, ante lo malo y ante todo y en todo momento

¿Por qué?

Porque como ha escrito José Martínez Ruíz con el pseudónimo de “Azorín”, en que nos propone un mandato imperativo, una orden a cumplir sin excusas:

Sepamos todos que el primero, el más hondo y fundamental de nuestros deberes como hombres es la alegría. Azorín.

Azorín (1873-1967), escritor alicantino perteneciente a la Generación del 98 (1898) nos muestra en sus libros la abundancia de vestidos negros de las mujeres en las tierras castellanas, la austeridad de su carácter, la vida rutinaria en los pequeños pueblos, la falta de alegría y jovialidad en sus gentes.

Parece decirnos Azorín, que en la vida es mejor elegir y adoptar como norma la alegría, la ilusión, el entusiasmo ante cualquier asunto o hecho que nos suceda. Porque elegir la tristeza no soluciona ningún problema, tiene un efecto negativo sobre la persona y sobre la sociedad.

¿Qué es la tristeza?

Es una emoción o sentimiento de la persona muy abundante y constante en la vida. La tristeza trae consigo un bajo estado de ánimo y frustración por no conseguir lo que deseábamos o esperábamos o perdimos.

La tristeza puede ser pasajera o hacerse permanente o crónica. Cuando la tristeza es pasajera nos sirve como reacción adaptativa que nos ayuda a procesar situaciones difíciles. Nos ayuda a reflexionar, a buscar apoyo e ir adaptándonos a las nuevas circunstancias.

La tristeza continua, prolongada, intensa, persistente nos trastoca la vida normal, es una tristeza enferma, patológica y puede, si no se corrige, llevarnos a procesos depresivos.

¿Por qué me siento triste?

La tristeza es una emoción que avisa de una pérdida. Hay pérdidas en la vida de todo tipo: pequeñas, medianas y grandes como la pérdi- da de un ser querido, o de un trabajo, un fracaso académico… sino también puede ser una pérdida de aquello que te habías imaginado, que habías soñado, que sucedería, pero no ha sucedido así y nos sobreviene la tristeza, la decepción, la frustración.

La tristeza conlleva un dolor psicológico, pero nos impulsa a reflexionar sobre lo sucedido y nos impulsa y avisa también para evitar situaciones desfavorables. Nos ayuda además a aceptar y adaptarnos a cambios significativos.

Cuando la tristeza persiste más allá de lo esperado o afecta gravemente nuestra calidad de vida, puede ser un síntoma de problemas más profundos, como la depresión

El cuerpo también experimenta la tristeza

A nivel biológico, el cerebro sufre cambios significativos en la producción de neurotransmisores y hormonas. Por ejemplo, aumenta el cortisol, la hormona del estrés, mientras que la serotonina, encargada de regular el estado de ánimo, disminuye. Además, la actividad en el sistema de recompensa del cerebro se reduce, lo que explica la falta de placer en actividades que normalmente disfrutamos.

Estos cambios también impactan nuestro comportamiento y la toma de decisiones. La tristeza suele generar una baja en la motivación y la energía, lo que dificulta la realización de tareas cotidianas. Puede afectar a la concentración y la capacidad de resolver problemas, volviéndose más difícil enfrentar los desafíos del día a día.

Adolescencia y tristeza

Sí, es en la adolescencia, una etapa de la vida, donde la persona, que comienza a formarse, parece que encuentra más y mayores dificultades. Es ahora cuando la tristeza y la desesperanza aparecen con mayor facilidad y fuerza. ¿Por qué?.

Porque a lo largo de nuestra vida, las personas nos encontramos con una gran diversidad de situaciones, buenas, malas, muy malas, regulares o medianas, que nos provocan también todo tipo de emociones o sentimientos.

Si nos encontramos con experiencias que nos salen bien, experiencias positivas, estas nos llenan de alegría y júbilo y nos dan fuerza para continuar en este camino. Pero podemos tener tantas o más experiencias que nos salen mal, son negativas, desagradables, que nos llenan de tristeza y amargura. Y estas experiencias nos detienen, nos ralentizan o nos estancan totalmente en nuestro camino. Si todo esto perdura se va conformando en nuestro interior una aceptación de la derrota en camino hacia una mentalidad de perdedor o hacia un complejo de inferioridad.

Todo esto hay que vigilarlo muy bien y contrarréstalo sobretodo en la adolescencia, la época en que la persona se está abriendo al mundo y formando, y por tanto está más desprotegido de herramientas psicológicas. No debemos competir por ver quién es más triste. Y lo mejor es decidirse a emprender un programa de mejora, que incluye un programa para encajarlo todo con alegría y no ceder al desaliento, a la desesperanza.

Las preocupaciones, las ansiedades, las situaciones desagradables, las pérdidas pequeñas o grandes pueden ocurrir en cualquier momento y de manera inesperada, lo cual conllevan inevitablemente sufrimiento, malestar, dolor psicológico. Este dolor será mayor o menor según la madurez de la persona, lo mismo que su duración. Podemos combatir este dolor con mayor control de las emociones, con mayor racionalidad y programas de positividad o programas de alegría.

No todas las tristezas son iguales

Es muy importante reconocer cuándo se trata de una tristeza pasajera o adaptativa, es de menor intensidad y una tristeza permanente, desadaptativa,  prolongada, de mayor intensidad, que afecta al bienestar, a la calidad de vida y no permite la vida normal cotidiana.

La tristeza pasajera o adaptativa surge ante cualquier suceso: pérdida de un ser querido, ruptura amorosa, fracaso académico, perdida del trabajo, cierre de la empresa, produce malestar, pero controlamos la situación y poco a poco va disminuyendo la tristeza de forma natural.

La tristeza permanente o desadaptativa es intensa, prolongada, impide hacer la vida normal, no disminuye con el tiempo. Ejemplos pueden ser:  una pérdida laboral sin poder superarla o una decepción personal o amorosa, que provocan aislamiento y desesperanza.

La depresión es un tipo de tristeza persistente que incluye un trastorno psicológico. Se define por la falta de motivación, la apatía, los sentimientos de desesperanza y la incapacidad de disfrutar actividades antes placenteras.

La depresión es un trastorno psicológico severo que puede durar meses y afectar significativamente la calidad de vida en todas las áreas.

Sin embargo, existen tratamientos médicos efectivos para la depresión, que pueden ayudar a recuperar el bienestar emocional y mejorar la calidad de vida.

 

 

 

 

 

 

 


lunes, 8 de diciembre de 2025

El ser de Europa

El ser de Europa

¿Qué es Europa? ¿Qué soy yo, en cuanto europeo? Se preguntaba Pedro Laín Entralgo en un artículo de diciembre de 1957 titulado Europa y la ciencia, publicado en su libro Obras Selectas (1965). En primer término, afirma nuestro pensador a modo de análisis de la situación del continente lo siguiente: “He aquí a Europa enferma, y movida por su propia enfermedad a pensar acerca de sí misma”.

La gran enfermedad de Europa han sido las dos grandes guerras mundiales. Y añade que en efecto: “Europa se ha puesto a pensar acerca de lo que ella es”, lo cual demuestra que su espíritu sigue viviendo, sigue activo.

Señala que este pensamiento de los europeos sobre el ser de Europa puede agruparse entre tres criterios o apartados: el genético, el resultativo y el estilístico.

El criterio genético es el de los que defienden que el ser de Europa, es el de su origen, así sería Europa la combinación de cuatro elementos fundamentales: la Grecia clásica, Roma, el cristianismo y la germanidad. Ejemplo de este pensamiento es Chr. Dawson en Los orígenes de Europa. Este criterio es insuficiente para comprender bien el ser de Europa.

El criterio resultativo es el que ve el resultado de la acción, lo que se ha hecho, la actividad desarrollada por Europa. Añade Pedro Laín: “¿Qué es Europa, de este modo entendida? “Europa es la ciencia”, escribía Ortega cuando joven; “Europa es libertad, historia y ciencia”, ha dicho Jaspers hace muy pocos años”. (Laín, 1965, p.1071).

Por criterio estilístico es el que destaca que también el estilo importa dentro del tema tratado. Así Denis de Rougemont describe a Europa como “un constante equilibrio dinámico y dramático de tensiones contrapuestas: libertad y autoridad, ciencia y misticismo, capitalismo y socialismo”.

Pedro Laín define al continente europeo de este modo: “Europa es una realidad histórica a la vez unitaria y diversa, constituida por la sucesiva fusión de Grecia, Roma, el cristianismo y la germanidad, creadora de un soberano modo de entender la vida humana, al cual pertenecen esencialmente la afirmación de la libertad, la estimación del saber como, ciencia y la consideración de la Historia como vía de perfección y realizadora de su hazaña a través de un destino dramático y contradictorio”.

Ha indagado nuestro autor qué es lo que han aportado Grecia, el cristianismo y la germanidad a Europa, que sólo podemos aquí sintetizar.

 Aportación de Grecia Laín escribe que: “De Grecia ha recibido Europa el hábito de obrar y pensar con la mente atenida al “qué” de las cosas, al ser, a lo humano en cuanto tal”. Grecia inventa el pensamiento técnico y científico. Se deja atrás el pensamiento mágico. Grecia enseñó a pensar sobre la naturaleza y el ser de las cosas, lo que son las cosas, lo que pueden hacer por sí mismas. Descubre el conocimiento de lo universal, de lo que es válido para todos los hombres, descubre las ideas.

Aportación del cristianismo. Nuestro pensador afirma que: “La mentalidad helénica no hubiese sido nunca mentalidad europea sin la ingente novedad del cristianismo”. “Sin la Biblia no habría Europa”, ha escrito Jaspers”. La antigüedad clásica fue cristianizada apareciendo valores como la persona, la libertad.

Pedro Laín dirá que: “El europeo no ve en el hombre sólo una cosa natural capaz de hablar, un zoon logon ekhon o animal rationale; ve en él, además, un ser vivo dotado de libertad íntima y creadora, exigente de libertad exterior, inmerso en una historia irrepetible que unas veces le perfecciona y otras le degrada, constitutivamente abierto a un horizonte al que no sólo pertenecen el ser y el no ser, mas también la nada, la eternidad y el infinito “ […] desde que el cristianismo se infundió en el seno de la mente griega o hizo pensar que la “naturaleza” de las cosas y del universo no tendría realidad y sentido últimos sin una envolvente “trans-naturaleza” o “sobre-naturaleza".

 Aportación de los pueblos germánicos Estos pueblos que derriban el imperio romano traen la fuerza, la inquietud y la permanente insatisfacción del alma que es un gran potencial humano. Pedro Laín señala que: “Tomás de Aquino y Escoto, Maquiavelo y Leonardo, Descartes y Pascal, Cervantes y Velázquez, Shakespeare y Newton, Paracelso y Kant, van a ser, entre otros, los frutos humanos de esa exaltada insatisfacción de las almas”. Sobre este suelo echa sus raíces Europa. Este es su ayer, su historia a grandes rasgos.

 


La felicidad que busco y se me escapa

¿Qué es la felicidad?

 A la pregunta: ¿Qué es la felicidad? Unos responden que es un sentimiento agradable, otros que es sentirse alegre y contento, para algunos que es hacer algo que valga la pena.

El diccionario nos indica que feliz es un adjetivo que significa que uno tiene felicidad, que goza de felicidad, que ocasiona felicidad. Y que la felicidad es un nombre sustantivo que significa un estado de ánimo que se complace en la posesión de un bien.

La felicidad, como se sabe, ha sido buscada sin cesar a lo largo de la historia por todos los hombres. Todos anhelan la felicidad han dicho y dicen los filósofos.

Una serie de preguntas nos surge de inmediato: ¿la felicidad es única e igual para todos?; ¿cómo conseguirla?; ¿podemos conseguirla de una vez para siempre? Las respuestas son múltiples y variadas.

Nosotros nos acercamos a un experto, a un filósofo español del siglo XX Julián Marías, que ha escrito un libro La felicidad humana (1987), que cuenta con varias ediciones.

Sólo podemos destacar aquí algunas consideraciones principales sobre la felicidad que hace el gran filósofo.

En primer lugar, señala que la felicidad es irrenunciable, nos es necesaria. Distingue entre placer y felicidad. El placer, afirma, es siempre placer del momento, no así la felicidad.

Relaciona la felicidad con la realización de una pretensión, con conseguir o alcanzar algún fin, deseo o proyecto; para lo cual se tiene que trabajar, se tiene que implicar uno personalmente.

Si lo consigue será un logro y se sentirá feliz; si no lo obtiene será, un fracaso y se sentirá disgustado, infeliz.

Para medir el grado de felicidad personal cree que hay que hacerlo con dos magnitudes: la realidad y la pretensión. La realidad es lo que tengo o aquello de lo cual parto, y la pretensión es lo que busco, deseo o pretendo conseguir.

Por lo cual, el resultado de esta relación es una felicidad pequeña, fugaz y deficiente que nos deja insatisfechos e inquietos en la vida. Así, el hombre es sólo feliz en “pequeños momentos”, en “pequeños instantes”. No es feliz de una vez y para siempre.

Esto es así porque la felicidad no es distinta de la realidad de la vida. La vida del hombre es dramática (sucesos que conmueven fuertemente) y argumental (asuntos o temas diversos con principio, desarrollo y final) y, por tanto, la felicidad del hombre es también dramática y argumental, no es estática, no es para siempre en este mundo.

Otra característica de la vida es su dificultad, no es fácil vivir, “vivir es la suma dificultad”. Y no debe uno autoengañarse sustituyendo el mundo, nuestro pequeño o gran mundo, por un paraíso, pues dirá Julián Marías que: “La sustitución del mundo por el paraíso es la más peligrosa tentación del hombre respecto a su felicidad”. En cuanto a la muerte, señala que es una parte o ingrediente de la vida que hace imposible, ilusoria, engañosa la felicidad en este mundo terrenal, pero, aún así, es necesaria.

La felicidad, ha señalado nuestro filósofo, es siempre personal, de cada uno y es “aquello a lo que se le dice “sí”, aquello con lo cual coincidimos, que sentimos como nuestra inexorable realidad, sin la cual no somos nosotros”.


domingo, 23 de noviembre de 2025

¿Por qué es necesario pensar a lo largo de la vida?

Porque todos los actos de una persona, todo lo que hacemos tiene su origen o principio en los pensamientos. Y todos los días de nuestra vida hacemos actos o diferentes acciones necesarias como: andar, trabajar, vestirse, comer, descansar… y para hacerlas tenemos, que obligatoriamente  pensar sobre por qué las hacemos y para qué las hacemos.

¿Y así pues, qué es pensar?

Por lo general se entiende, que tiene al menos cuatro significados según el diccionario:

-Formar o combinar ideas o juicios en la mente.

-Examinar mentalmente algo con atención para formar un juicio.

-Opinar algo acerca de una persona o cosa.

-Tener la intención de hacer algo.

Es sin duda alguna un trabajo mental, no un trabajo muscular.

¿Qué hace una persona en su vida de todos los días?

Muchas cosas, pero primero pensar, aunque algunos lo hagan en su mínima expresión, pero todos los actos tienen su origen en los pensamientos.

Blas Pascal  (1623-1662) fue un sabio:  matemático, físico, filósofo, teólogo, inventó para su padre que era recaudador de impuestos, la primera calculadora automática la pascalina, ha afirmado que:

El hombre ha sido creado para que piense; ahí radica todo su mérito y valor El deber del hombre consiste únicamente en pensar correctamente. El orden correcto del pensamiento es empezar por uno mismo, por el Creador y por el propósito de la propia vida. Pero en cambio, ¿en qué piensa la gente del mundo? En ninguna de estas cosas, sino simplemente en pasarlo bien, en hacerse rico, en la gloria, en conseguir un trono, sin pensar en lo que significa ser rey y en lo que significa ser hombre.

Para Soren Kierkegaard (1813-1855), fue un filósofo y teólogo danés. Está considerado el padre de la filosofía existencialista, ha señalado que nuestra vida:

"Nuestra vida siempre expresa el resultado de nuestros pensamientos dominantes”.

La vida del hombre está determinada por sus pensamientos

León Tolstói, (1828-1910) fue un escritor ruso. Es considerado uno de los escritores más importantes de la literatura mundial. Sus dos obras más famosas, Guerra y paz y Ana Karenina, están consideradas como la cúspide del realismo ruso. En su obra póstuma El camino de la vida, fue publicada tras su muerte en 1911. En esta última obra Tolstói ofrece al mundo su testamento espiritual y su legado moral. Contiene la obra sus reflexiones sobre el ser humano, la religión, la existencia, la espiritualidad, las virtudes, los defectos del hombre. Tolstói trata aquí cuestiones importantes como la búsqueda de la verdad, la felicidad, el propósito de la vida y la importancia de una vida recta. Reflexiona sobre el sentido de la vida y busca cauces y estrategias profundas y certeras para nuestra vida cotidiana.

En su obra El camino de la vida escribe un capítulo que él titula Pensamiento del que entresacamos descarnadamente sus ideas principales sobre la importancia de pensar:

-Si el hombre no pensara, no podría comprender por qué vive. Y si no comprendiera por qué vive, no podría saber lo que es bueno y lo que es malo. Por lo tanto, nada es más valioso para el hombre que pensar correctamente.

-No puedes liberarte de los pecados, errores y supersticiones mediante un esfuerzo físico. La liberación sólo es posible mediante un esfuerzo de pensamiento. Sólo mediante el pensamiento puedes enseñarte a ti mismo a ser desprendido, humilde y veraz. Sólo cuando un hombre se esfuerza en sus pensamientos a la  abnegación, humildad y veracidad, tendrá fuerza para luchar con el pecado, los errores y las supersticiones en sus actos.

-El destino del hombre, cualquiera que este sea, depende únicamente de su manera de comprender su vida a través de sus pensamientos.

-Todos los grandes cambios en la vida del individuo y de la raza humana tienen su origen y culminación en el pensamiento.

-Un cambio de sentimientos y acciones requiere en primer lugar un cambio precedente de pensamiento.

-Para convertir una vida en buena, es preciso pensar primero y después actuar.

-Para poder para recibir sabiduría de otro hombre, el receptor debe primero pensar por sí mismo.

-Aunque el pensamiento no nos haya revelado la necesidad del amor -el pensamiento no podría revelarla-, el pensamiento desempeña un papel importante al señalar lo que obstaculiza el amor.

-Sabiduría es saber en qué consiste el negocio de la vida y como llevarlo a cabo. Y para saber esto, sólo se necesita una cosa: recordar que el pensamiento es algo grande y, por tanto, dedicarte a pensar.

-Para vivir una vida buena, el hombre debe trabajar sobre sus pensamientos, sin ceder a los malos pensamientos.

-La fuente principal de los males humanos no está en los actos de los hombres, sino en sus pensamientos.

-Vive la vida del espíritu para gozar de fuerza con la que gobernar tus pensamientos.

-La vida en rectitud es imposible sin el esfuerzo del pensamiento.


miércoles, 5 de noviembre de 2025

Sobre la confianza en sí mismo, algo muy necesario para vivir

La confianza en sí mismo es creer firmemente en nuestro propio pensamiento, creer en nuestra propia fuerza y energía, dándole certeza y seguridad. Sentirnos a gusto con nosotros mismos, a pesar de todas las dificultades y contratiempos, a esto llamamos confianza en uno mismo.

Es creer también en nuestras posibilidades ante una tarea o problema. No es un trabajo fácil este, el de conseguir esta actitud positiva y adquirir este hábito para siempre. Es también la cara de una moneda, que implica esfuerzo, su ausencia es la otra cara de la moneda, que es negativa, que lleva a la depresión, la debilidad, la cobardía, el miedo, el dejarlo pasar todo, el dejarse llevar, el no enfrentarse…

En todo lo largo y ancho de nuestra vida es necesaria la confianza en uno mismo. Es además imprescindible. ¿Por qué? Pues, para poder tirar hacia adelante, para poder darle fuerza, movimiento, energía y si es posible pasión a la vida, a mi vida. De lo contrario caemos poco a poco en la atonía, la debilidad, la cobardía, el fracaso, la depresión y la infelicidad.

Confianza en sí mismo, algunos también llaman amor propio, pero este amor también incluye el amor a la propia tierra y a las propias gentes en donde se nace, esto es la identidad. El escritor y poeta húngaro Sándor Márai ha escrito al respecto que: “El amor propio es el contenido más profundo de la vida humana”.

Pero ciñéndonos a la parte estrictamente individual de la confianza en sí mismo, señalaremos que es una actitud, un hábito que hay que adquirir y mejorar, como el deportista que mejora su rendimiento.

Y para mejorar y aumentar la confianza en sí mismo, debemos  comenzar, por unas actividades afianzadoras como: no imitar a nadie, la imitación es un suicidio; no envidiar a nadie, pues la envidia es ignorancia; ante todo aceptarse a sí mismo como se es y no avergonzarse de lo que cada uno representa. Trabajos estos a veces nada fáciles, pero que resultan imprescindibles para adquirir la confianza en uno mismo.

Fue Ralph Waldo Emerson (1803-1882) escritor, filósofo, poeta, orador estadounidense el que ha profundizado en su obra sobre la confianza en sí mismo. Tuvo gran influencia en la cultura de Estados Unidos. Entresacamos algunas de sus principales ideas sobre la confianza en sí mismo.

La necesidad de confianza en uno mismo

La confianza en sí mismo es fundamental para el desarrollo personal y social. Porque la falta de confianza lleva a la mediocridad y a la dependencia de opiniones ajenas. Así dirá Emerson: “Cree en ti mismo. Vibre tu corazón bajo esta cuerda de hierro”; sobre la sociedad y las opiniones ajenas expresará: “La sociedad conspira por todas partes contra la virilidad de cada uno de sus miembros”; “La virtud más apreciada dentro de la sociedad es la conformidad, los que confían en sí mismos son aborrecidos”.

Para Emerson la verdadera fuerza proviene de actuar de acuerdo con la propia voluntad y convicciones, por esto ha escrito: “Debo hacer lo que concuerda con mi personalidad; no lo que las gentes creen que debo hacer. Esta regla, tan difícil de aplicar en la vida práctica como en la vida intelectual, puede servir de línea divisoria entre la grandeza y la insignificancia” y “Es muy fácil vivir en el mundo, según la opinión de los demás, y es muy difícil vivir en la soledad, según nuestra opinión propia”.

En cuanto a la evolución o revolución personal y social piensa Emerson que ésta comienza con la autoafirmación y el rechazo a las limitaciones impuestas por la sociedad, porque: “Si hoy tengo la virilidad de obrar bien desafiando el fallo público, el bien que anteriormente he practicado me defiende”; “La fuerza del carácter es una fuerza acumulada. Todos los instantes virtuosos del pasado, aportan su energía al instante actual”.

La figura intelectual de Ralph Waldo Emerson es grande e importante, que además sigue influyendo, posee también una extensa obra, que no podemos abordar aquí, sólo añadiremos algunas citas interesantes de este magnífico ensayo De la confianza en sí mismo:

-Acepta el sitio que la Providencia te ha destinado y la sociedad de tus  contemporáneos, y el variar de los acontecimientos.

-Pero Dios no quiere abandonar su obra en manos de cobardes.

-El que quiera ser un hombre debe ser un no conformista.

-Soy tal como soy, y no necesito de un testimonio secundario.

-Haced vuestra obra y os fortificaréis.

-Ser grande es dejar de ser comprendido.

-Todo lo grande actual, protege el porvenir.

-Desdeñad las apariencias, siempre arde lo posible.

-Es necesario que conozca el hombre su valor y que sepa dominar las cosas.

-No puedo contrariarme ni doblegarme por nadie.

-No puedo vender mi libertad y mi fuerza.

-Yo tengo mi objetivo personal, mi deber primo, misión severa, círculo cuyo centro soy.


domingo, 12 de octubre de 2025

Esfuerzo, voluntad, sacrificio cada día

Esfuerzo, voluntad, sacrificio cada día

Decía un entrenador y seleccionador nacional a sus jugadores en preparación para los inminentes Juegos Olímpicos: “A ver si es que queréis ganar la medalla sin entrenar”. Es esta la gran tentación de todas las personas en el mundo, querer conseguir las cosas sin esfuerzo. Pero no, rotundamente no, esto no es posible.

Sólo mediante los esfuerzos diarios de conciencia y los esfuerzos de voluntad pueden las personas librarse de equivocaciones, de errores, deficiencias, supersticiones, pecados en su vida y conseguir sus propósitos.

No puede haber en esto un minuto de descanso, reposo, quietud, porque la vida es movimiento, la vida es actividad, es progreso hacia una meta. La inactividad, el no hacer nada es inmoral.

Sin esta actividad, sin este progreso grande o pequeño, la vida irá quedándose vacía, tu vida será una frustración, una desilusión, será un engaño o un autoengaño. Se observa fácilmente en la sociedad que hay millones de personas que engañan a los demás y se engañan primero a sí mismos.

Pero nos movemos hacia delante en la vida, hacia una meta, que nosotros elegimos, y sólo contamos con la energía de nuestro propio esfuerzo.

Uno no puede perfeccionarse, mejorarse sin esfuerzo. Ser cada vez mejor, crecer cada día sólo se consigue por el esfuerzo y la voluntad propia.

Uno no puede conseguir nada en este mundo material sin voluntad, sin un esfuerzo consciente, ni tampoco puede conseguir nada en la vida del alma, en la vida espiritual sin esfuerzo consciente y continuado.

Todo esfuerzo, pequeño o grande, nos fortalece en el cuerpo y en el alma.

La mayor fuerza, el mayor esfuerzo de todos, es el que se necesita para dominarse uno a sí mismo.

No pienses nunca que una cosa buena no vale la pena realizarla, ni que es inalcanzable o que no es importante.

Nuestras buenas acciones nos fortalecen, nuestras malas acciones nos degradan, poco a poco nos destruyen por completo.

El camino bueno hacia el conocimiento y la verdad nunca pasan por caminos cómodos y fáciles, sino por caminos de duro esfuerzo.

Volviendo a los jugadores que preparaban los Juegos Olímpicos no es posible conseguir la medalla sin entrenar, no es posible conseguir la medalla sin esfuerzo y además sólo con mucho esfuerzo.