Archivo del blog

viernes, 14 de junio de 2019

Tres pasiones para vivir



        Son las tres pasiones que el filósofo, escritor y matemático inglés Bertrand Russell (1872-1970) expone en su libro Para qué he vivido y dice así:
       “Tres pasiones simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por el sufrimiento de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación.

      He buscado el amor, primero, porque comporta el éxtasis, un éxtasis tan grande, que a menudo hubiera sacrificado el resto de mi existencia por unas horas de este gozo. Lo he buscado, en segundo lugar, porque alivia la soledad, esa terrible soledad en que una conciencia trémula  se asoma al borde del mundo para otear el frío e insondable abismo sin vida. Lo he buscado, finalmente, porque  en la unión del amor he visto, en una miniatura mística, la visión anticipada del cielo que han imaginado santos y poetas. Eso era lo que buscaba y, aunque pudiera parecer demasiado bueno para esta vida humana, esto es lo que –al fin- he hallado.

       Con igual pasión he buscado el conocimiento. He deseado entender  el corazón de los hombres. He deseado saber por qué brillan las estrellas. Y he tratado de aprehender el poder pitagórico en virtud del cual el número domina al flujo. Algo de esto he logrado, aunque no mucho.

       El amor y el conocimiento, en la medida en que ambos eran posibles, me transportaban hacia el cielo. Pero siempre la piedad me hacía volver a la tierra. Resuena en mi corazón el eco de gritos de dolor. Niños hambrientos, víctimas torturadas por opresores, ancianos desvalidos, carga odiosa para sus hijos, y todo un mundo de soledad, pobreza y dolor convierten en una burla lo que debería ser la existencia humana. Deseo ardientemente aliviar el mal, pero no puedo, y yo también sufro.

        Ésta ha sido mi vida. La he hallado digna de vivirse, y con gusto volvería a vivirla si se me ofreciese la oportunidad”.

        Texto citado por Alex Rovira en su libro Amor (2019). El texto corresponde al libro de B. Russell. Autobiografía. 1967.

         Rovira pregunta a raíz de la cita: ¿Y vosotros, por qué, por quiénes vivís?. ¿A quiénes cuidáis?.

        Y se podía seguir preguntado a cada uno en particular:¿Cuántas pasiones tienes tú para llevar tu vida? o ¿no tienes ninguna? y si tienes alguna  ¿con qué intensidad la vives?.

¿Quién fue Bertrand Russell?

        Bertrand Russell fue también un lógico-matemático y pacifista. Se le concedió el Premio Nobel de Literatura en 1950. Fue además reformista de la educación y la moral sexual, profesor universitario y escritor.

Russell fue uno de los intelectuales más influyentes y célebres del siglo XX, por sus diversas contribuciones a la literatura, y por la “racionalidad y humanidad de un notable defensor de la libertad de expresión y de pensamiento”.

Entre sus libros cabe destacar: Los principios de la matemática (1903), El credo del hombre libre (1903), Principia Mathematica (1910), Los problemas de la filosofía (1912), Ensayos sobre educación (1926), Matrimonio y moral (1929), La conquista de la felicidad (1930), El poder en los hombres y en los pueblos (1938), Ensayos escépticos (1928), Satán en los suburbios (1953), Ensayos sobre lógica y conocimiento (1956), Por qué no soy cristiano (1957), Victoria sin armas (1963), Crímenes de guerra en Vietnam (1967), Autobiografía (1967-1969).

Para hacernos una idea de la persona que fue Bertrand Russell diremos que: vivió 97 años, se casó cuatro veces, escribió más de 70 libros, estuvo dos veces en la cárcel, recibió el premio Nobel de Literatura, viajó a China, Rusia, Estados Unidos, Alemania… Luchó por el voto de la mujer, por el pacifismo, y por la fundación de una organización mundial que, aglutinando a todas las naciones, lograse poner fin a todas las guerras.

Según B. Russell para entender la clave de la naturaleza humana, el fondo último de la persona dirá que es el poder, para Marx era la riqueza, para Freud el sexo. Para Russell el poder es el objetivo último de nuestros actos y constituye el elemento más decisivo para el desarrollo de nuestras sociedades.

A finales de la década de 1930, cuando diversas ideologías  desgarraban a Europa y el mundo estaba al borde de una guerra devastadora. Russell intentaba establecer una “nueva ciencia” que  integrase saberes como la historia, la sociología y la filosofía para dar cuenta de los traumáticos acontecimientos de la época.

Sus obras en el ámbito de la lógica y los fundamentos de la matemática supusieron su mayor aportación al campo de la filosofía. Fuera de ésta es conocido por sus, entonces “escandalosos”, escritos en torno a variados temas: la religión, la guerra, el matrimonio, el trabajo o el sexo.

Figura controvertida y polémica, amada por unos y vilipendiada por otros, tanto la obra como la vida de Bertrand Russell se caracterizó por un talante crítico, una pasión profunda e  intensa y una independencia de pensamiento cuya frescura y vitalidad sigue latiendo en sus escritos, según el parecer de José Sánchez-Cerezo de la Fuente.

Para Fernando Savater, catedrático de ética y escritor, dice de Bertrand Russell: “Como todos los pensadores críticos, Russell es mucho más interesante y valioso cuando niega que cuando afirma. Sobre todo, su individualismo valeroso, su heroísmo irónico, su rebelión antijerárquica, su defensa de la vida y de la plena expansión sexual, su postulación de una educación creadora y no represiva, su exigencia de una organización política basada en la federación de pequeños comités populares, opuesta a los nacionalismos opresores, todas sus posturas más personales le convierten en el más válido precursor de la liberación preconizada por la “new left” de Europa y América. Sus derrotas nos enseñan tanto como sus parciales triunfos”. (Fernando Savater. Apología del Sofista y otros sofismas. 1973).  

Reflexiones  sobre el texto citado

Las tres pasiones o motores que dirigieron la vida de Bertrand Russell: ansia de amor, intensa búsqueda del conocimiento, misericordia y piedad por las personas que sufren, no se pueden negar, son ciertas. Bertrand Russell fue una persona coherente en su vida, ejemplar y admirable, aunque no todo el mundo coincida con todas sus ideas. 

Es admirable que una persona no pobre se acordara a lo largo de su vida de los pobres, de ese mundo que conjuga soledad intensa, pobreza a raudales y dolor permanente. Él escuchaba los gritos de dolor de niños hambrientos, escuchaba el dolor de las víctimas inocentes torturadas por opresores crueles y egoístas, escuchaba también el dolor de los ancianos desvalidos y solos de tantas ciudades.

Sus palabras vuelven a ser admirables: “Deseo ardientemente aliviar el mal, pero no puedo, y yo también sufro”. Estas cosas hay que sentirlas, porque como él ha escrito en otro de sus libros: “conocemos mucho y sentimos muy poco”.
               

martes, 21 de mayo de 2019

El fin último de la vida

El fin último de la vida

Álex Rovira (1969) es un escritor, conferenciante, economista, y empresario de éxito. Ha vendido ocho millones de ejemplares de sus libros. Una de sus obras más importantes es La buena suerte (2004), que ha sido traducida a varias lenguas extranjeras. Pero vamos a fijarnos en otro libro suyo reciente, titulado Amor (2019), publicado por la Editorial Planeta.


En la primera página de Amor aparece una cita del pensador estado- unidense Henry David Thoreau (1817-1862) que dice: "El amor no solo debe ser llama, sino también una luz".

Álex Rovira basa su libro en dar una nueva definición o enfoque del amor. Deja de lado hablar del amor como tradicionalmente se presenta: desde el eros (amor erótico), desde la philia (la amistad), desde el agapé (amor incondicional), por ejemplo por los hijos.

Lo que busca el autor en el libro es llevar todo el poder del amor a la vida, a nuestra vida, a la vida de cada uno. 

Así concibe el amor en tres dimensiones y las va desarrollando: primero amar es comprender, en segundo lugar amar es cuidar, es expresar nuestro amor con acciones; en tercer lugar amar es inspirar, para que la persona amada pueda construir nuevas realidades tangibles y nuevos sentidos en la vida.

Si nos preguntamos:  ¿Qué hace el amor?. El autor nos contesta: "El amor mueve el mundo, da sentido a nuestra vida, nos impulsa y hace crecer, es el principal motor de la transformación humana es, en definitiva, la energía más poderosa del universo". 

Inserta Álex Rovira en el libro varias citas significativas de autores importantes, entre ellas las de Viktor Frankl, médico psiquiatra creador de la logoterapia o curación por el sentido. 

Una cita es esta El fin último de la existencia (o de la vida), que  reproducimos, para que cada cual la lea, la relea y reflexione a fondo:
   
Un pensamiento me petrificó: por primera vez en mi vida comprendí la verdad vertida en las canciones de tantos poetas y proclamada en la sabiduría definitiva de tantos pensadores. La verdad de que el amor es la meta última y más alta a la que puede aspirar el ser humano.

Fue entonces cuando aprehendí el significado del mayor de los secretos que la poesía, el pensamiento y el credo humanos intentan comunicar: la salvación del ser humano está en amor y a través del amor.

Comprendí cómo el ser humano, desposeído de todo en este mundo, todavía puede conocer la felicidad -aunque sea solo momentáneamente- si contempla al ser querido. 

Cuando el ser humano se encuentra en una situación de total desolación, sin poder expresarse por medio de una acción positiva, cuando su único objetivo es limitarse a soportar los sufrimientos correctamente -con dignidad-, ese hombre puede, en fin, realizarse en la amorosa contemplación de la imagen del ser querido. 

                                                         Viktor Frankl (1905-1997)

jueves, 16 de mayo de 2019

Vivir es repetir el ayer y soñar el mañana

Es el título de uno de los epígrafes escrito por Gregorio Marañón en su libro Raíz y decoro de España, escrito en el año 1933 y que dedica: "A la juventud de España y a la de América dedico estas páginas de profunda esperanza".

Alude Marañón a su amigo el gran escritor y también político Benito Pérez Galdós que le dijo un día: "Porque en la Historia, la flor de hoy es raíz de futuro. Porque la vida de hoy es la misma que se fue y la misma de siempre. Vivir con la conciencia de que se vive no es más que repetir el ayer y soñar  el mañana".

Afirma Marañón que: "En este pensamiento --- vivir es repetir el ayer y soñar el mañana --- está toda la obra de Galdós."

Describiendo el camino de la vida en el conjunto todos los hombres señalaba Marañón que: "La vena caudalosa de la Historia sigue su curso, ya con ritmo lento, ya precipitado en revueltas cascadas y remolinos. Caen y se renuevan los Gobiernos y los tronos. Unos culpan a otros del cambio. Otros se enorgullecen de haberlo realizado. Y todos son, sin darse cuenta, actores del eterno drama, movidos a través de hilos invisibles por la mano de un Supremo autor que se sonríe, desde lo alto, de nuestra petulancia. Lo que era hace unos años avanzado está ya en la retaguardia. Nuevos hombres con ideas nuevas ocupan las primeras filas, y ante su ímpetu se repiten las adhesiones y los anatemas, el miedo de unos, las utópicas esperanzas de los demás".

Considera el afamado médico y gran historiador Gregorio Marañón que hay que: "Encontrar en ellas (las historias) el sentido de nuestro fervor de hoy y la semilla que fecundamos para que florezca mañana. Y hagamos también historia nosotros, resucitando el pasado y soñando el porvenir".

Repetía con frecuencia Pérez Galdós: "Soñemos, alma" y Marañón piensa que constantemente hay que soñar, porque: "Soñar es más que vivir: es comprender, y, por lo tanto, es saber esperar y saber perdonar".



lunes, 13 de mayo de 2019

Pensamientos dominantes



Pensamientos dominantes

"Nuestra vida siempre expresa el resultado de nuestros pensamientos dominantes”.

 Soren Kierkegaard (1813-1855), filósofo y teólogo danés). Está considerado el padre de la filosofía existencialista. 


domingo, 12 de mayo de 2019

La autorrealización


La autorrealización

La verdadera meta de la existencia humana no se cifra en la autorrealización. La autorrealización, en sí misma, no puede ser una meta. […] Ser hombre implica dirigirse hacia algo o alguien distinto de uno mismo, bien sea para realizar un valor, bien para alcanzar un sentido o para encontrar a otro ser humano. Cuanto más se olvida uno de sí mismo   --al entregarse a una causa o a la persona amada--, más humano se vuelve y más perfecciona sus capacidades.

Por el contrario, cuando más se empeña el hombre en conseguir la autorrealización, más se le escapa, pues la verdadera autorrealización es el efecto profundo del cumplimiento de la vida. En otras palabras, la autorrealización no se logra como un fin, sino que es el legítimo fruto de la transcendencia".

    Viktor Frankl, fue un neurólogo y psiquiatra austríaco, fundador de la logoterapia o curación por el sentido. Sobrevivió desde 1942 hasta 1945 en varios campos de concentración nazis, incluidos Auschwitz y Dachau.

miércoles, 1 de mayo de 2019

Consideraciones generales sobre la vida



Consideraciones generales sobre la vida

Los pensadores de toda procedencia nos han ofrecido comparaciones o metáforas sobre la “vida”.

Así la vida la han comparado con: un camino, una aventura, un viaje, una empresa, un río, una lucha, un mosaico, una partida de cartas, un velero, una navegación, una experiencia, un aprendizaje, una novela, una obra teatral o una escuela y otras muchas más.

 La vida nos ha sido impuesta, pero se nos ha dado el poder de dirigirla, de gestionarla.

La vida es valiosa en sí, es un valor por sí misma.

En el discurrir de la vida ocurren una sucesión diversa de acontecimientos que sirven a cada uno para evolucionar o para retroceder como personas.

Se dan circunstancias fáciles, difíciles, encrucijadas o situaciones límite. Las difíciles acarrean inevitables sufrimientos.

En la vida nos movemos entre lo que tenemos y lo que nos sucede sin haberlo elegido, que llamamos destino. Hay cosas que podemos cambiar y cosas que no podemos cambiar como la herencia o la propia biología.

Enfrentarse a las circunstancias vitales es la mejor escuela para superarse.

El aprendizaje debe llevar a actuar con eficacia y valentía con firmeza, sin inconstancia.

La única regla absolutamente cierta de la vida es que todo cambia, el tiempo jamás se detiene

La vida como empresa personal

  En cada uno de nuestros actos tenemos la posibilidad de dejar nuestro sello personal.

“La “novela” que todos vivimos sigue siendo un logro creativo incomparablemente mayor que la que alguien haya podido escribir” ha afirmado Viktor Frankl.

En mi vida lo más necesario y urgente es realizar mi proyecto de vida, que se concreta en mi vocación, en realizar aquello que más me gusta y más deseo.

Aunque la persona no obtenga lo que desea o todo lo que desea, ninguna persona es un fracaso.

El fracaso es una parte de la vida que puede ser bueno. Puede servir para tomar mayor conciencia, para analizar con mayor profundidad, para sugerir posibles cambios de conducta.

El psiquiatra vienés Viktor Frankl, de ascendencia judía que pasó por cuatro campos de concentración ha señalado que: “Las reglas del juego de la vida no nos exigen ganar a toda costa, sino nunca dar por perdido el combate”.

La vida dice Miguel de Cervantes es como una moneda se puede usar como se quiera, pero sólo puede gastarse una vez. De aquí la importancia de vivirla con acierto. 

El filósofo José Lasaga en un estudio sobre Ortega y Gasset ha afirmado: “Su vida, lector, o la mía, es un drama que se dispara entre su yo y el mundo en que se encuentra viviendo. El argumento se puede llamar de muchas maneras. Uno de sus nombres es “felicidad” y los actores somos nosotros, vivientes que tenemos que comprender la circunstancia que nos rodea para decidir qué queremos que sea nuestra vida. Estamos aquí para “salvarnos” con las cosas, nos dice Ortega, invitándonos a ser como los buenos arqueros, que aciertan un blanco”.

La vida es o puede ser un arte, una aventura, una empresa...

Hay autores que hablan del “arte de vivir”. Claudio García Pintos afirma: “¿Qué significa que vivir es un arte? Fundamentalmente entender que debemos hacernos cargo de nuestra existencia para transformarla en algo más que una biografía, llevándola a ser una historia con sentido. “Hacerse cargo” significa, no solo asumir la responsabilidad de la tarea, sino entender que cada vida es en sí misma única y distinta. Es una “artesanía”.

Añade García Pintos: “¿Cómo aplicamos las características del arte a la vida? Pensemos que toda obra artística se genera en la inquietud espontánea del artista, siempre dispuesto a la creación de algo nuevo y distinto. Inquietud que lo dispone a buscar en lo existente lo aún no existente, la forma original, la imagen inédita. Esa intención, siempre dispuesta, se ve orientada o guiada por la inspiración […] es una anticipación, una captación inmediata. Claro está, para hacer de esa captación una obra, el artista necesita instrumentos aptos, aquéllos que le permitan plasmar su intuición en algo concreto que pueda compartir con los demás”.

Señala también este autor la analogía o comparación que a la inquietud del artista corresponde en la vida la voluntad de sentido de la persona, a la inspiración del artista corresponde la esperanza de la persona, al instrumento del artista corresponde en la vida la autotrascendencia de la persona.

Para acertar en el blanco en la compleja aventura de la vida, en el arte de vivir, proponemos nosotros como orientación y ayuda la observancia y seguimiento de diez reglas prácticas, que ya hemos expuesto con anterioridad.