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jueves, 31 de octubre de 2019

Ir en serio en la vida


Hay que ir en serio en la vida, porque la vida es seria e importante, es decir, tiene consecuencias y trascendencia. La seriedad es contraria a la frivolidad, la persona seria es rigurosa en sus acciones y en su modo de proceder, lo que no quiere decir sin alegría. La seriedad es contraria a la frivolidad, pero no a la alegría.

¿Cómo saber que vamos en serio por la vida? La respuesta nos la ofrece el filósofo Romano Guardini (1885-1968) en su libro Cartas sobre la formación de sí mismo (Ediciones Palabra 2017) y dice así: 

“Si alguien no va en serio, es algo que no se ve en las grandes decisiones, sino en las tareas pequeñas de cada día. Ir en serio, afrontar la realidad con pensamientos grandes, quiere decir informar con ese mismo espíritu la propia vida cotidiana en las mil pequeñas ocasiones que se presentan todos los días”.

 Romano Guardini, profesor universitario, filósofo y teólogo, dedicado a la educación de los jóvenes alemanes de entreguerras, insiste en explicar este importantísimo asunto de “ir en serio” en la vida e indica lo que suele ocurrir por ejemplo en una reunión de jóvenes alrededor de una hoguera:

  “Imaginémonos que cuando estaban todos junto se leyó en voz alta algo bonito: sobre la renovación del hombre, por ejemplo. El corazón se enciende y se toma una decisión: “¡Quiero!”. Si la cosa es auténtica o no, aún no se puede saber. Si después se sigue dando rienda suelta igual que antes a los viejos defectos, se habla de los demás a sus espaldas, se les denigra, se es irascible, perezoso, descuidado en el trabajo, entonces todo era un fuego de artificio. Pero si se comienza una tenaz lucha con las cosas malas que se tengan en el corazón; se combate la mentira, la pereza, como si fuesen los peores enemigos; día tras día, con renovado empeño, entonces es que ese fuego interior era auténtico…Si una elevada meta y un entusiasmo son o no auténticos, es algo que no se nota en los momentos solemnes, sino en lo cotidiano”.

Romano Guardini es uno de los grandes teólogos del siglo XX, también excelente filósofo, nacido en Verona, vivió y trabajó en Alemania en Maguncia, influyó en el Concilio Vaticano II, tiene grandes seguidores como los Papas Bendicto XVI y Francisco. Fue separado de su cátedra por el nazismo. 

Se dedicó también a la educación en movimientos juveniles. Entre sus numerosas obras señalamos las siguientes según el año de su publicación en español: La muerte de Sócrates. 1960; Verdad y orden. 1960; La aceptación de sí mismo. 1962; La cuestión judía.1963; La esencia del cristianismo.1964; El poder: un intento de orientación.1977; Cartas sobre la formación de sí mismo. 2000; El Señor: meditaciones sobre la persona y la vida de Jesucristo. 2006; Las etapas de la vida. 2006; Mundo y persona. 2014.

jueves, 24 de octubre de 2019

¿Cómo se pierde la vida?


La vida se pierde de muchas formas.

 Se pierde, cuando quieres vivir la vida de otros y no la tuya.

 Se pierde criticando los errores de otros y no mejorando los tuyos.

 Se pierde, cuando te lamentas a cada momento por haber 
fracasado y  no buscas soluciones para poder triunfar.

 Se pierde, cuando te la pasas envidiando a los demás, y no superando-
te a tí mismo.

 Se pierde cuando te enfocas solo en las cosas negativas, y dejas de 
disfrutar las cosas buenas.

 La vida no se pierde cuando dejas de respirar, sino cuando dejas de 
ser feliz.

                                                     Glenda Romero
                                             Frases para cambiar vidas

domingo, 6 de octubre de 2019

La vida


                   La Vida
                                                       
                          La vida es una oportunidad,
                          aprovéchala.
                           
                          La vida es belleza,
                          admírala.

                                      
La vida es un reto,
                          afróntalo.

                                               La vida es un juego,
                              juégalo.

                              La vida es algo valioso,
                              consérvala.

                              La vida es un misterio,
                              descrúbelo.

                              La vida es una promesa,
                              cúmplela.

                              La vida es dolor,
                              supéralo.

                              La vida es un himno,
                              cántalo.

                              La vida es un combate,
                              acéptalo.

                             La vida es una aventura,
                             desafíala.

                             La vida es una tragedia,
                             enfréntate.

                             La vida es suerte,
                             merécela.

                             La vida es vida,
                             defiéndela.

                                                 Teresa de Cálcuta

viernes, 6 de septiembre de 2019

Cada día de mi vida desde la sabiduría cristiana

La vida, es lo más importante, está hecha de tiempo, y la medimos o contamos por períodos de: segundos, minutos, horas, días, años…

Se oye decir con frecuencia a la gente: que hay días de trabajo y días de fiesta,  que hay días alegres y hay días tristes, que hay días grises y días claros, que hay días de soledad y hay días de compañía, que hay días negros o muy negros y hay días de esperanza o llenos de esperanza.

Escribía Gustavo Adolfo Bécquer, poeta romántico español, en una de sus rimas:   

                         Hoy como ayer, mañana como hoy,
                                      y ¡siempre igual!
                          un cielo gris, un horizonte eterno,
                                      y ¡andar…, andar!

Alude de esta manera el poeta a sus días de permanencia en el monasterio de Santa María de Veruela, en Vera del Moncayo en las proximidades de Tarazona (España), estaba allí para recuperarse de su enfermedad de tuberculosis, que le llevó a la tumba a los treinta y cinco años. Andaba y andaba por los campos del valle de Veruela, pero sus días eran iguales como los de tantas y tantas personas.

Pero lo que nos importa es saber es cómo es mi cada día y todavía más saber cómo debería ser. Hay tantas formas distintas de hacerlo como de personas.

Desde la sabiduría cristiana mi cada día debería ser y entenderse así:

    “El Señor me encomienda el cada día, no más. A veces vivo proyectando el futuro, como huyendo de la mediocridad del presente.

     Cada día significa espíritu de abandono. Como un niño, en manos de Dios. ¡Qué manía de querer estar por encima de mi propia medida!. Solo el cada día me libera de la ambición.

    Y de la ansiedad del tiempo, que crece con los años, cuando siento que no dispongo del futuro y quiero apurarlo compulsivamente.

   Hay que cuidar cada día de las cosas pequeñas, pues en ellas se pone en juego nada menos que el amor, es decir, la vida eterna.

  La calidad de la vida está en la fidelidad, no de quien necesita estar en orden, sino de quien se levanta cada día con el gozo de servir al Señor.

  Cada día tiene su cruz. No busquemos heroísmos de cuando en cuando, sino cargar con el peso de cada día.

  El Señor nos da fuerzas para cada día, no más: Mañana tendrá su propio afán. ¡Déjale al Señor que renueve cada mañana el fuego de tu amor!”.

                                  Javier Garrido. Camino de transformación personal. Sabiduría cristiana. Ed. San Pablo 2019.

El texto de Javier Garrido en mi humilde opinión es excelente. Javier Garrido es una autoridad en este campo de la transformación personal desde la sabiduría  cristiana. No hablo de oídas sino que un verano realicé un curso con él.

En tiempos en que se ha puesto de moda los entrenadores personales (coach) para el éxito en las finanzas,  éxito en el trabajo, éxito en lo personal, se han puesto de moda también los emprendedores 2.0 para crear una empresa con éxito. Utilizando todo tipo de herramientas o técnicas que aporten eficacia y rapidez. La transformación personal desde la sabiduría cristiana utiliza otras técnicas y fines diferentes a los que emplean los entrenadores personales y como consecuencia el resultado será también distinto.

Pues bien Javier Garrido estudia el proceso de personalización en busca de evangelizar a las personas. Javier Garrido Goitia, es un sacerdote franciscano, de origen vasco que estudió en Friburgo (Suiza), reflexiona en sus libros sobre la vida franciscana, la cultura actual,  las ciencias humanas y la experiencia cristiana.

Ha escrito Javier Garrido: Pedagogía de la afectividad cristiana, Relectura de las cartas de San Pablo, Evangelización y espiritualidad… Todo ello con un gran dominio de citas bíblicas.