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lunes, 18 de octubre de 2021

Llegar al desarrollo personal pleno

La palabra desarrollo  ya indica que no podemos quedarnos quietos, estáticos, parados sino que tenemos que trabajar alguna cosa. ¿Qué cosa tenemos que trabajar o desarrollar? A nosotros mismos, a nuestra persona en sí misma y  esto constituye el trabajo más difícil y absorbente de toda y cualquier vida.

Acudiendo al diccionario encontramos que desarrollar tiene los significados de: avanzar, mejorar, hacer adelantos, aumentar en el orden físico, intelectual, moral y también progresar o crecer en el ámbito económico, social, cultural.

Llegar al desarrollo personal pleno se hace inevitablemente en el doble marco de la vida: mi vida propia o personal y la vida de los demás o vida social. Esto implica una mayor dificultad. Y tiene que hacerse a lo largo del tiempo, a lo largo de toda una vida.

Si decidimos no avanzar en la vida, no mejoramos, sino que sobreviene el estancamiento y después retrocedemos aunque no queramos, no podemos aguantar en un mismo estado neutro  indefinidamente, sino que nos vamos deteriorando poco a poco, vamos retrocediendo en todos los sentidos.

¿Qué es una persona o un ser humano para poder iniciar  su desarrollo o crecimiento?. En nuestra cultura occidental hace muchos siglos los filósofos griegos nos enseñaron que el ser humano es una realidad compuesta de cuerpo y alma y también afirmaron que es “un animal racional”.

Dando un paso gigantesco la psicología actual afirma que la persona, el hombre tiene un cuerpo como los animales, pero tiene cuatro notas en su interior que son importantísimas: inteligencia, afectividad, voluntad y espiritualidad, que le diferencian de todos los animales.

¿Entonces qué es lo que tenemos que desarrollar las personas para ser más y mejor personas, para lograr un desarrollo pleno?. Fundamentalmente la inteligencia propia, la afectividad propia, la voluntad propia y la  espiritualidad propia. El cuerpo tiene un desarrollo físico natural sin necesidad de intervención directa. Son cuatro capacidades humanas, que permiten poder desarrollarlas a lo largo de la vida. Exigen nuestra planificación e intervención consciente y directa. Son totalmente necesarias las cuatro, son además imprescindibles para vivir humanamente, para vivir como personas. Son también capacidades complejas y de grandes dimensiones. Muy sucintamente haremos un esbozo de ellas.

La inteligencia es la capacidad de pensar, analizar o saber distinguir o diferenciar las cosas, es buscar conocer la realidad, es buscar conocer la verdad, es indagar qué son las cosas.

La afectividad es el conjunto de sentimientos, emociones y pasiones de una persona, son de naturaleza subjetiva, no son totalmente iguales en cada uno, son diferentes a los conocimientos, son también las reacciones ante ciertos estímulos. Todos los sentimientos tienen dos caras contrapuestas: alegría-tristeza, paz-inquietud, amor-odio…

La voluntad es la capacidad humana para decidir con libertad lo que se quiere o desea y lo que no. Es también la capacidad de esfuerzo por conseguir un objetivo que creemos valioso para nosotros. Los psicólogos actuales consideran que la voluntad en la vida es más importante que la inteligencia.

La espiritualidad es la capacidad de pasar o dar sentido y significación de lo natural a lo sobrenatural. Es trascender y dar sentido no solo a lo que vemos y tocamos sino también a lo que va más allá de lo que se ve y se toca. Se concreta fundamentalmente en las religiones cristiana, judía y musulmana.

La espiritualidad es captar el sentido profundo de la vida. Dar un sentido espiritual a la vida  es buscar y encontrar las respuestas más importantes o esenciales: ¿de dónde venimos?, ¿a dónde vamos?, ¿qué significa la muerte?.

 La vida no es fácil

La vida no es fácil para nadie, tiene sus dificultades o peligros a lo largo de toda ella. Las dificultades no son las mismas y en la misma proporción para todos. La vida para Julián Marías es “la suma dificultad”, es la mayor dificultad y por consiguiente es un gran error creer que es un paraíso. El dolor, el sufrimiento, la dificultad están presentes a lo largo de toda la vida de las personas, es una constante universal.

Hay innumerables formas de definir la vida, de verla, de interpretarla, de vivirla, de aceptarla. De inmediato, lo que es más necesario e imprescindible es saber vivir. Saber vivir tampoco es fácil. El psiquiatra Enrique Rojas afirma que saber vivir es un arte y un oficio. Lo cual implica que hay que trabajar o ejercitar a lo largo de la vida y con sumo cuidado las cuatro capacidades principales que posee la persona: su inteligencia, su afectividad, su voluntad y su espiritualidad.

El desarrollo personal pleno     

Con el ejercicio diario de las cuatro capacidades personales a lo largo de la vida podemos llegar a un desarrollo pequeño, mediano, grande o pleno.

¿Quién juzga lo que es un desarrollo pequeño, mediano, grande o pleno?.  Nadie, sólo nosotros mismos. ¿Cómo?. Con nuestro grado de satisfacción en la vida, que algunos llaman felicidad, es decir sintiéndonos felices.

¿Cuándo nos sentimos felices en la vida?. ¿Cuándo tenemos un desarrollo personal pleno? Según la psicología actual, cuando nos ejercitamos trabajando en los ámbitos de:

 -Conocerse a sí mismo

 -Haber sabido superar las heridas del pasado

 -Tener una buena percepción de la realidad

 -Tener estabilidad emocional

 -Tener un proyecto de vida coherente y realista

 -Tener independencia de la gente

 -Tener un buen equilibrio entre corazón y cabeza

 -Tener una buena educación de la voluntad

 -Tener sentido del humor

 -Tener criterios morales y éticos                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          

 

 

 

 

 

jueves, 17 de junio de 2021

Los por qués y los para qués en la vida

Los por qués y los para qués en la vida se dan en la vida de las personas, de todas las personas. Ocurre que nos preguntamos a menudo a nosotros mismos en muchas circunstancias por qué hago esto, para qué sirve esto. La vida se compone de una serie de por qués y de para qués que nos hacemos continuamente. También han estado en nuestra mente miles de veces y durante largos años, de una u otra forma ya desde la adolescencia.

La vida de las personas es el asunto más importante con que nos encontramos al vivir, se compone de dos partes: La vida y Las personas. Tanto la vida como las personas son dos palabras de muchas y profundas significaciones. Las dos palabras unidas La vida de las personas nos ofrecen como resultado un concepto tan profundo, como rico en significados; el primero de ellos es el concepto de vida humana y el otro también principal es el de persona humana. Ambos contienen a la vez tanto una significación general o abstracta y una significación individual, concreta o personal.

En mis años de bachillerato y en los primeros estudios de Filosofía me preguntaba yo con insistencia y en ciertos momentos con ansiedad: ¿Qué es la vida?, ¿qué es una persona?, ¿quién soy yo?, ¿qué hago aquí?, ¿para qué estoy aquí?, ¿por qué vivir?, ¿para qué vivir?... y una serie interminable de por qués y para qués que me angustiaban, me inquietaban, no me dejaban vivir tranquilo.

Algunos qués y para qués se iban resolviendo en mi mente, no de inmediato, sino con el tiempo. Después vinieron los cómos, las formas de conseguir los objetivos o las metas que me iba proponiendo y ahí venían de inmediato las dificultades, las pequeñas resistencia, las medianas y las grandes resistencias o grandes dificultades de la vida, pero la cuestión es que se trataba en concreto de mi vida. Y yo no tenía la solución, la mayoría de las veces, para comprender con rapidez, ni para lograr la meta y por supuesto vinieron una serie no pequeña de desengaños, de períodos de crisis y de fracasos. A esto, a estas historias personales, unos les llaman la vida o problemas de la vida, otros dicen que es una forma de ir adquiriendo experiencia.

Lo cierto es que tenías que vivir aquello y no podías escapar, tenías que vivir tu vida quisieras o no, unas veces con resignación, otras con sufrimiento y otras con indiferencia o perplejidad. Y estabas inquieto, vivías en vilo, además de desorientado.

Recuerdo dos alivios ofrecidos, uno por un amigo mayor que yo y con gran sensatez que me insistió: “No se pueden resolver tantos problemas a la vez y al mismo tiempo”. El otro alivio confortador fue el de un médico también amigo y fuera de la clínica, me dijo: “Tú no sabes cómo está tu cuerpo para exigirle ese trabajo, ese esfuerzo”.

Pero la vida no se detiene y aparecen nuevas generaciones, nuevas personas y la forma de vida en su conjunto va haciendo sus cambios. Nuevamente y sin cesar la persona humana tiene necesariamente que vivir y enfrentarse a las circunstancias de su ambiente actual e ir preguntándose los por qués, los cómos y los para qués de la vida, aunque se encuentre inquieto, perplejo o descarriado.

Hoy en día, en 2021, las personas siguen preguntándose sus por qués y para qués en su vida personal, la de cada uno y también por la vida de todos en su conjunto y en referencia a nosotros nos decimos: ¿qué es la vida personal?.

La respuesta nos viene de la mano de la filósofa María Zambrano, discípula de José Ortega y Gasset que afirma:

La vida humana o la vida de las personas es: es una creación; no es hacer siempre lo mismo como un animal, es algo absolutamente nuevo; es una aventura, es la adquisición con trabajo de una realidad propia; es drama; es esfuerzo continuo, es prueba y ensayo, no permite el reposo; es algo que se gana: es un “más”; la vida no dura, se hace y tiende a dar el máximo; es consciencia o darse cuenta de lo que ocurre, la persona necesita ineludiblemente pensar ante una circunstancia o problema; es también fragilidad e indigencia propia de los seres humanos; es ensimismamiento o entrar dentro de sí mismo y es además transcendencia o salir de sí mismo; es un tiempo y un lugar sobre la vida animal, es otra dimensión.

La respuesta es compleja y profunda, que es necesario reflexionarla detenidamente.

 

domingo, 30 de mayo de 2021

¿Qué cosas nos impiden ser más productivos? y ¿Qué cosas nos impiden ser mejores personas?

La productividad es una medida económica que calcula cuántos bienes y servicios son producidos por una persona, durante un periodo de tiempo determinado.

Lo que busca  la productividad  es en general medir la eficiencia de la producción y el rendimiento de una persona.

Así podemos preguntarnos ¿cuánto produce al día, a la semana o al mes un trabajador?, ¿cuánto produce este equipo de trabajo?, ¿cuánto produce esta máquina? y también ¿cómo produce?, ¿cuál es su calidad?, ¿cuál es su rendimiento?.

Hoy nos centraremos en averiguar qué cosas nos retrasan incluso nos impiden ser más productivos, que muchas veces y a la vez nos retrasan en ser más y mejores personas.

Estas cosas que nos retrasan nuestro rendimiento en el trabajo o en el crecimiento como personas son los hábitos, en concreto son malos hábitos, pero si nos mejoran serán buenos hábitos.

Recordemos que se llama  hábito a cualquier conducta repetida regularmente, solemos llamar también al hábito, costumbre. Podemos repetir muchas cosas en la vida, cosas buenas, menos buenas, malas o muy malas. Y las llevamos a cabo más o menos conscientemente y en general lo hacemos por  decisión  o elección libre por nuestra parte.

Cuando repetimos muchas veces una acción, por ejemplo, comer comidas saludables, entonces conseguimos perfeccionar esta costumbre o hábito y cada vez encontramos más facilidad y más adecuación para hacerlo. Al principio tenemos más dificultades, y cuando repetimos la acción muchas veces, ya todo es facilidad. De esto se deduce la gran importancia de adquirir buenos hábitos, de conseguir tener buenas costumbres.

También existen obstáculos o dificultades para llegar a obtener un hábito en nosotros, es decir conseguir hacer una determinada acción con facilidad. Centrémonos  en observar los obstáculos para adquirir los dos hábitos: de ser más productivo y también el hábito de ser mejor persona o una persona más completa.

Los obstáculos pueden ser de dos clases: dificultades del tiempo actual y dificultades clásicas de siempre o de todos los tiempos. Veamos.

Las dificultades del tiempo actual o de nuestra época son: Las nuevas tecnologías (redes sociales: Twitter, Facebook, Youtube,  Whatsapp); Los teléfonos móviles; Los ordenadores personales o PCs, Los Videos, Las Fotos, Los juegos virtuales. Los diversos canales de televisión. Es un tiempo de gran abundancia informativa, con las nuevas tecnologías se ofrece la posibilidad de hacer millones de opciones que nos permiten pasar el tiempo alegremente pero nos distraen del objetivo principal con lo cual tenemos mucho peor rendimiento. Las nuevas tecnologías nos quitan mucho tiempo, nos distraen en exceso.

Especialmente niños y adolescentes pueden quedar atrapados en estas tecnologías y llegar a ser adictos. Con lo cual se obtiene menor rendimiento en el trabajo y si se llega a la adición en estas tecnologías o juegos se estanca la persona, se retrocede en progreso personal y se llega a ser víctima de estas tecnologías. Para evitar esto es necesario el control de los padres. Los adultos también pueden caer en los malos hábitos del juego con estas tecnologías on line, en línea mediante internet. Estas tecnologías mal utilizadas pueden afectar a la persona en su trabajo profesional y en su vida personal. Es de gran importancia adquirir buenos hábitos de trabajo y rendimiento evitando el mal uso de estas variadas tecnologías.

El buen rendimiento profesional y el desarrollo en mejorar como persona casi siempre van unidos. Con una misma actividad podemos conseguir mejor rendimiento y conseguir  a la vez ser mejor persona o una persona más completa.

Los obstáculos de siempre o de todas las épocas para mejorar el rendimiento laboral y personal, escuetamente podrían ser:

-Hacer varias cosas a la vez. Así no tardamos menos sino más tiempo y el resultado es de peor calidad.

-Postergar las decisiones. Es por causa de la pereza, porque dudamos demasiado, porque tenemos miedo o estamos inseguros. Por falta de energía en nuestro cuerpo. Pero alguna vez tendremos que enfrentarnos al problema.

-No dormir bien. Es la causa de la falta de energía para trabajar bien, estamos de mal humor y no ponemos interés en lo que hacemos.

-No comer saludablemente. Así nuestro cuerpo funciona peor y el resultado de lo que estamos haciendo será peor.

-El desorden. Tardarás más tiempo en acabar el trabajo, pues no encontrarás las cosas. Te sentirás también incómodo.

-Pensar poco en el presente. De este modo no nos concentramos lo suficiente y por tanto tenemos menos control sobre lo que estamos haciendo.

-Quejarse constantemente y por todo. Nos impide tener una actitud mental positiva ante los problemas de la vida.

-No saber decir “no”. Porque si dices sí a otro proyecto perjudicas lo que estás haciendo y tienes mayor dispersión.

-No hacer las cosas bien la primera vez. Pues tendrás que repetir el trabajo y perderás más tiempo. Y afectará también a las tareas posteriores. Así disminuyes la productividad.

-Ser excesivamente perfeccionista. De este modo no acabarás nunca el trabajo. Es mejor buscar la opinión de otro.

-Preocuparse demasiado por las críticas. Hay que aprender de los errores y las críticas constructivas. Hacer caso a las críticas negativas y malintencionadas es perder el tiempo, hay que olvidarlas.

-No hacer descansos. Es conveniente relajarse entre tarea y tarea si no nos agotaremos antes y haremos las cosas peor.

-No permitir que otros controlen tu tiempo. Tú debes decidir sobre tu tiempo, decidir cómo organizarte y decidir cuándo y cómo hacer una tarea pues te conoces mejor.

 

miércoles, 12 de mayo de 2021

Vivir no es sobrevivir

¿Qué es vivir? Vivir auténticamente es ir autorrealizándose, es ir desarrollándose en busca de la plenitud de uno mismo, profesional y social. Es un ir creciendo personalmente a través de dificultades a lo largo del tiempo y en el marco de una vida y una situación en determinado ambiente. Hay que tener gran coraje para hacer esto.

Y ¿qué es sobrevivir? Sobrevivir es mantener la vida, como sea, y de la forma que sea por encontrarse dentro de una situación adversa o muy adversa, normalmente pasajera. El ejemplo clásico es sobrevivir a un accidente de avión o a una gran enfermedad… También, por el contrario, sobrevivir es mantener la vida de una forma cómoda, o lo más cómoda posible, es una vida en una zona de confort, dejando simplemente transcurrir el tiempo. Algunos también entienden por sobrevivir el luchar o competir contra otros y vencerlos. Sería la competencia en los mercados de las sociedades actuales, donde se dan la competencia legal y la competencia ilegal o fraudulenta.

Vivir no es sobrevivir. Ciertamente, pero a veces en nuestro mundo diversas circunstancias no dejan vivir como se debiera, se oponen o restringen las posibilidades normales de vivir con autenticidad y dignidad y no queda otro remedio que sobrevivir como se pueda, hasta que las circunstancias cambien o logremos cambiarlas. Pero no siempre es así, ni en todos los lugares ocurre lo mismo, ni nosotros como personas somos iguales, idénticos sino diferentes.

Y la gran cuestión es que tenemos que elegir necesariamente, decidir queramos o no, entre vivir o sobrevivir.  Sobrevivir es dejarse llevar por otros cómodamente o por las diversas circunstancias de la vida cotidiana, sin implicación personal alguna. O sobrevivir es competir legal o competir con ilegalidades para vencer al competidor unas veces legalmente otras muchas con algún tipo de ilegalidad.

El vivir de la persona con autenticidad supone una elección o una decisión de hacer una actividad vocacional por propia iniciativa, aunque sea difícil y no tengas muchas ventajas o no sea rentable. Dando a los demás las mismas oportunidades. Debemos y podemos dejar nuestra huella personal en cada uno de nuestros actos diarios. E ir formando con la repetición de nuestros actos buenos, hábitos buenos. Los padres y los educadores nos pueden ayudar, pero afirma Ana Frank que: "Los padres sólo pueden dar buenos consejos o ponerlos en el camino del bien, pero la formación del carácter de una persona reside en ella misma". Nada más cierto.

La formación del carácter se va construyendo con las dificultades o las adversidades con que nos encontramos en el camino de nuestra vida y con las respuestas que les vamos dando o que decidimos darles. Los árboles que producen la mejor madera son aquellos que han estado sometidos a los más fuertes vientos, dicen los buenos madereros.

En todo, hay dificultades o contratiempos, cuando decidimos vivir con autenticidad o cuando decidimos sólo sobrevivir, pero estas dificultades no son ni las mismas, ni de la misma magnitud, ni tienen las mismas consecuencias para la persona y para la sociedad.

Como bien se sabe hay dificultades y cualidades individuales o personales en la vida y hay de igual modo facilidades y dificultades en la vida colectiva o social. No tenemos por supuesto en ambos casos el mismo tipo de responsabilidad.

Grandes dificultades sociales en nuestras sociedades complejas actuales son muchas, especialmente el trabajo o su ausencia el paro, las desigualdades sociales, el clima de violencia u otras...

Se dice, que la gran mayoría de gente desea más "sobrevivir como sea"  que, "vivir con autenticidad", que parece un concepto viejo y obsoleto, pero desde nuestro humilde punto de vista no es así.

Primero hay que entender bien lo que es "vivir con autenticidad", eligiendo una vocación a desarrollar en la vida sin engaños propios y sin engaños a los otros y no a "sobrevivir como sea" engañando a quien sea y por lo que sea y con quien se presente por nuestro alrededor. ¿A dónde llegarían esos dos tipos de personas y de sociedades? Claramente se llegaría a una persona honrada y a una sociedad honrada por una parte y por el contrario el que intenta sobrevivir como sea aún, engañándose a sí mismo y a la sociedad llegaría a una persona con falsedades, inauténtica y a una sociedad, engañosa, no fiable ya sea al por menor o al por mayor.

Ocurre con mucha frecuencia, que la gente engaña en la vida hasta el punto que la descubren, si no todo el engaño va para delante, porque trae más facilidades y muchos más beneficios económicos, aunque sean fraudulentos. Aquí está la gran elección o el gran dilema, que cada uno tiene que plantearse en su vida, porque las consecuencias de ello son diametralmente opuestas y tremendamente importantes. Tenemos necesariamente que elegir: o ser una persona auténtica, buena o ser una persona inauténtica, deshonesta o mala, pero a ser posible que no se vea a simple vista ni de ninguna forma. A veces se ve pronto o tras veces se no ve o lo ven demasiado tarde, otros no quieren verlo. 

Como resultado tenemos unas sociedades inauténticas, llenas de falsedades y que como dice la gente todo no es lo que reluce o aparece y en el fondo subyacen en estas sociedades actuales muchas cosas degradantes para las personas entre ellas la lucha del hombre contra el hombre, es decir, beneficiarme yo, aunque perjudique a otros. Así llevamos muchos siglos, pero núcleos reducidísimos o personas simples en todas las épocas han hecho lo contrario, han respondido positivamente al dilema. 

El dilema está abierto para las personas de hoy y estará abierto para las personas de siempre, aunque no se vea exteriormente, porque ante todo es un acto de conciencia personal o la gente prefiera ignorar a sabiendas por   abrumadora mayoría en las sociedades actuales.

 





viernes, 2 de abril de 2021

¿Cómo ocupar nuestro tiempo?

Necesitamos una “organización” del tiempo, tanto del tiempo de trabajo productivo, como del tiempo de ocio o tiempo libre, para así saber qué cosas hacer y obtener mejores resultados, mientras el tiempo transcurre en nuestra vida.

El tiempo es un recurso precioso e importantísimo especialmente para una persona que quiera alcanzar alguna meta. De aquí se deduce, que si se quiere conseguir cualquier meta será necesario saber  utilizar bien el tiempo, es decir saber también cómo evaluarlo y analizarlo y considerando las posibilidades de mejora.

La división del día

Sabido es por todos que las veinticuatro horas del día se suelen ocupar  en:  -ocho horas para dormir; -ocho horas para el trabajo; -ocho horas para el tiempo libre.

En las ocho horas del sueño poco se puede organizar porque el cuerpo necesita las ocho horas para recuperar las energías gastadas el día anterior de lo contrario la salud se resiente si le robamos alguna hora.

Las ocho horas de trabajo en la empresa, fábrica, oficina podemos actuar centrándonos en nuestra meta, dando lo mejor de nosotros mismos y haciendo algo más de lo estrictamente necesario.

Las ocho horas del tiempo libre también necesitan organización si no las desaprovecharemos en actividades rutinarias y muy cómodas, como ver excesiva televisión u otras… Es necesario organizarse para hacer lo que uno desea hacer.

Todos tenemos gran variedad de actividades con las que pasar el tiempo libre, pues de este modo satisfacemos el hambre de estímulos o de sensaciones que tenemos.

Necesitamos crearnos o que nos creen situaciones en las que obtener estímulos sensoriales, para no aburrirnos en la vida y sentir que estamos vivos, sentirnos bien.

La estructuración u organización del tiempo libre es para posibilitar satisfacer varias cosas: la necesidad de reconocimiento; la relación con otros de una manera segura y predecible; para obtener e intercambiar un tipo especial de sensaciones, que sólo puede ofrecer otro ser humano.

La división de las actividades diarias

Todo en esta vida necesita un orden, si se quiere progresar.

En primer lugar hay que hacer una lista o inventario de todas las actividades o cosas que hay que hacer en el día, en la semana y en el mes. Para llevarlas a cabo es necesario introducir un orden de realización y hacerlas según nuestras prioridades.

Esta lista de actividades las separará en cuatro secciones diferentes tituladas: Actividades Importantes y urgentes; Actividades Importantes no urgentes; Actividades no importantes pero urgentes; Actividades no importantes y no urgentes.

Para la realización de las actividades es conveniente:

-anotar el día y la hora en que se acaba la actividad o tarea.

-es importante revisar cada día el estado o la finalización de las  tareas.

-tiene que tomar decisiones objetivas para clasificar las distintas actividades en importantes o no y en urgentes o no.

- al acabar una tarea táchela.

-deseche los papeles superfluos que te llegan.

-las tareas rutinarias crecen sin que nos demos cuenta por lo que deberá tomar una decisión firme para hacer las cosas que considera importantes.

Un modelo ideal de distribución del tiempo libre

Las  ocho  horas  dedicadas al tiempo libre podrían distribuirse del siguiente modo:

-Un hora de meditación al día, reflexionando sobre:

                    -un plan para lograr su objetivo principal.

                    -autoanálisis personal identificando los

                      miedos y las dificultades y haciendo planes

                      para superarlos.

                     -las cosas a las que debe dar prioridad.

                     -mejorar las relaciones con los demás.

-Dos horas  de actividad para la familia o su comunidad.

-Una hora de actividad para perfeccionarse:  estudiar, leer o practicar.

-Una hora dedicada a estar con amigos íntimos o grupos culturales.

Todavía quedan tres horas para la relajación y el recreo.

El programa sería  seguir de este modo seis días a la semana y un día dedicarlo a actividades totalmente libres y relajantes y actividades religiosas.