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sábado, 19 de diciembre de 2020

10 Reglas para ser feliz que funcionan

La felicidad es un nombre sustantivo, que significa un estado de ánimo que se complace en la posesión de un bien. Es un sentimiento, es un anhelo profundo que buscamos. Así la felicidad sería un estado de ánimo positivo, un sentirse bien y contento por los propósitos  o metas que uno va logrando.

Pero la felicidad se nos escapa, no podemos retenerla y somos felices sólo en algunos momentos, no siempre. La felicidad absoluta, total y permanente no existe, es una utopía.

La felicidad es un asunto muy tratado a lo largo de la historia por los filósofos, los psicólogos, los poetas, los escritores, los cantantes, los cineastas… Y es un tema tan extenso  como complejo y delicado, es de una gran importancia para las personas. Sus extravíos tienen enormes consecuencias negativas en la vida de los hombres y de las mujeres.

¿Pero somos realmente felices las personas ahora en las sociedades del siglo XXI?

Por supuesto todos no son felices. Ser feliz es un concepto  relativo, es decir está en relación con lo que pretendes en la vida y es un concepto complicado, porque tiene muchas caras o aristas. Si nos preguntamos realmente ¿ qué es ser feliz?, cada persona responderá algo diferente.

Y es que para alcanzar la felicidad  hay un largo camino y no siempre fácil que ha de recorrer cada individuo, dependiendo de cuáles sean sus aspiraciones y sus pretensiones. Hay para quien la felicidad es tener salud, otros vivir en pareja o tener una familia y hay también quienes la felicidad supone tener mucho dinero, tener un buen trabajo o  tener éxito profesional. Todo esto es relativo  a lo que cada uno busca y todo es respetable, porque las personas somos tan diferentes.

Sin embargo, los estudios y las encuestas revelan que en nuestro tiempo de gran desarrollo tecnológico hay un importante porcentaje de la población en todos los países, que  se consideran infelices. Son personas que sufren, viven a disgusto, están hundidas, con una gran falta de esperanza, incluso algunos no desean vivir.

La otra cara de la felicidad es la frustración. Es un sentimiento muy frecuente especialmente en jóvenes y trabajadores en paro. El trabajador en  paro es tan habitual en nuestras sociedades del siglo XXI, el paro es un factor muy destructivo para el mundo de la persona, porque el trabajo es esencial para ella. 

¿Sabemos hacer frente a la frustración? Seguramente la mayoría responderá que no. Pese a ser una de las emociones más comunes hoy en día, no sabemos controlarla y por consiguiente, tenemos una baja tolerancia a ella, con lo cual se agrava el sufrimiento, haciéndolo mayor y más duradero.

Las expectativas no alcanzadas son el principal motor de esta frustración, que nos lleva a no poder lograr cierto grado de felicidad.

Normalmente la frustración está más presente en personas que necesitan tener todo bajo control y que en algún momento sienten que no pueden hacerlo, pero también en personas incapaces de soportar los momentos difíciles de la vida.

Sin embargo, la frustración  es algo que se puede frenar y controlar. ¿Cómo? Con paciencia y poniendo en práctica las siguientes estrategias:

-asumir que aunque deseemos que pase algo y no ocurre así, debemos reconocer que no es una necesidad irremediable y no tiene porqué realizarse inmediatamente.

-reconocer la frustración y analizar el porqué de su aparición.

-asumir que hay cosas que se escapan a nuestro control y que no pasa nada grave por ello.

-concienciarnos de que nadie es perfecto y  nosotros tampoco.

-lo más importante tener paciencia. 

Todos los expertos coinciden en que para ser felices tenemos que cambiar desde dentro. Esto conlleva un proceso largo y a veces complicado, que se comienza eliminando la negatividad de nuestro interior, superando las dudas  y los miedos y se sigue por ver las partes positivas de nosotros mismos, de nuestra  situación, o de nuestra circunstancia. Se necesita abandonar la zona de confort y enfrentarse a los miedos, para comenzar por el buen camino que lleva hacia el bienestar emocional. Se ha afirmado por eminentes psiquiatras que: "No hay felicidad sin amor" y también que: "El amor hay que cuidarlo con esmero de artesano". No hay felicidad tampoco sin paz interior, ni sin buscar la realización de uno mismo, es decir, buscar con seriedad lo que uno puede llegar a ser.

La felicidad a lo largo de la historia

La felicidad, como se sabe, ha sido buscada sin cesar a lo largo de toda la historia por todos los hombres. Todos anhelan la felicidad. El Dalai Lama enseña que: “Como seres humanos, nuestro objetivo básico es el de disfrutar de una vida feliz”.

En la antigüedad se pensaba que ser rico, tener larga vida y muchos hijos eran preciosos dones de Dios y que en todo eso consistía la felicidad. 

Han sido los filósofos los que con más ahínco han abordado el tema de la felicidad y todo lo relacionado con ella. En todas las épocas se ha contribuido al desarrollo del concepto de felicidad así: el mundo clásico greco-romano (Sócrates, Platón, Aristóteles…), el pensamiento medieval (San Agustín, Santo Tomás…), el pensamiento moderno (Descartes, Spinoza, Kant, Freud…), el pensamiento cristiano.

El filósofo cordobés Lucio Aneo Séneca (4 a.d.C-65 d. C), que fue cuestor y pretor en Roma escribió entre otras una obra De vita beata (Sobre la felicidad) y ya en las primeras líneas afirma: “Todos los hombres, hermano Galión, quieren vivir felices, pero al ir a descubrir lo que hace feliz la vida, van a tientas; y no es fácil conseguir la felicidad en la vida, ya que se aleja uno tanto más de ella cuanto más afanosamente la busque, si ha errado el camino; si éste lleva en sentido contrario, la misma velocidad aumenta la distancia. Hay que determinar, pues, primero lo que apetecemos; luego se ha de considerar por dónde podemos avanzar hacia ello más rápidamente, y veremos por el camino, siempre que sea el bueno, cuánto se adelanta cada día y cuánto nos acercamos a aquello a que nos impulsa un deseo natural”.

Tenemos así pues planteada la cuestión. Todos buscamos la felicidad, pero ésta no es fácil de alcanzar y también podemos elegir caminos equivocados para llegar a ella. Además, se ha de trabajar cada día para lograrla, es una labor diaria.  Se ha afirmado con razón que la felicidad requiere acción y no se alcanza sin acción.

La tarea de buscar la felicidad es una tarea ardua, costosa, de larga duración y mucho más en nuestros días. Un filósofo español Julián Marías ha afirmado que “la felicidad es un imposible necesario”, lo cual quiere decir con otras palabras, que no podemos dejar de buscarla, aunque no la hallemos en su totalidad.

Hay una infinidad de definiciones sobre qué es la felicidad, que han pasado al acerbo cultural de la humanidad así: “La felicidad consiste en conocerse a sí mismo” Sócrates; “La felicidad consiste en el bien” Aristóteles; “La felicidad es el fin de la vida” Cicerón; “La felicidad es la virtud” Séneca; “La felicidad consiste en amar a Dios y vivir la caridad” San Pablo; “La felicidad es la alegría en la verdad” San Agustín; “La felicidad consiste en la satisfacción de los deseos” Spinoza; “La felicidad consiste en la realización de los instintos” Freud; “La felicidad es un imposible necesario” Julián Marías.

Ante la oceánica extensión de estudios sobre la felicidad y la necesidad urgente de millones de personas  de orientarse, de lograr una síntesis clara y orientadora para sus vidas sobre qué es la felicidad en estos tiempos actuales de grandes carencias y de enormes confusiones, se hace necesario adoptar algunas estrategias.

Hay unas 10 reglas o estrategias que podemos adoptar para ser feliz,  para poder tener una vida feliz, son estas reglas el denominador común de lo que piensan  los psicólogos actuales sobre el tema.

Reglas para ser feliz:

1ª. La felicidad consiste en ser capaz de cerrar las heridas del pasado.

2ª. Aprender a tener una visión positiva de la vida.

3ª. Tener una voluntad de hierro.

4ª. Tener un buen equilibrio entre corazón y cabeza.

5ª. Tener un proyecto de vida coherente y realista.

6ª. Poner los medios adecuados para hacer felices a otras personas.

7ª. Capacidad para apreciar las pequeñas alegrías y placeres de  la vida             ordinaria.

8ª. Saber valorar las cosas que uno tiene y las que uno ha conseguido.

9ª. Saber dar a las cosas que nos pasan la importancia que realmente tienen.

10ª. No equivocarse en las expectativas y saber poner freno a unas ambicio  

      nes excesivas.               

viernes, 11 de diciembre de 2020

Cómo afrontar el miedo al futuro

Normalmente se teme al futuro, al porvenir, porque se le ve lleno de incertidumbre. El día de mañana, la semana que viene, el año que viene y los años que vienen no me permiten saber con seguridad lo que va a suceder, aunque lo desee con todas mis fuerzas.  

Es tan frecuente programar hoy una actividad, por ejemplo, mañana iré a ver una película de cine, que me gusta, pero al día siguiente en el camino me encuentro con un amigo, que hace muchos años que no veo y nos vamos a tomar un refresco y a hablar y la película queda aplazada.

Y del mismo modo con tantas cosas de la vida ocurre lo mismo. Nosotros mismos proyectamos actividades, que luego no realizamos y las causas pueden ser múltiples y variadas. Estas causas pueden depender de nosotros o de otros, o de muchos otros, o del clima, o del gobierno o de las enfermedades o de la empresa o de tantas cosas distintas o de algo que llamamos azar, que es eso que nos ocurre, pero no sabemos por qué.

Suceden también no tan frecuentemente acontecimientos extraordinarios en la vida de los hombres que afectan a grandísimo número de personas, a los que llamamos: catástrofes ambientales, guerras, crisis económicas, enfermedades contagiosas de gran escala o pandemias, que nos crean malestar, inquietud, miedo y un gran cambio de la forma de vivir.

Durante toda la historia de la humanidad el hombre ha querido saber y dejar de estar inseguro, inquieto, angustiado o paralizado por el miedo en su propia vida y en la vida de su comunidad. Nos preguntamos ¿para qué quiere saber el hombre?. En primer término, para vivir seguro, para abandonar el miedo, pues todo lo que ocurre a su alrededor tiene un alto grado de inseguridad, que le produce malestar, ya esté en el campo o en una gran ciudad. Y para tener seguridad en la vida tiene necesariamente, quiera o no, que pensar.

Para pensar el hombre comienza haciéndose una serie de preguntas: ¿qué es esto, que veo?, ¿cómo es?, ¿cómo se comporta?, ¿por qué existe?, ¿se comporta siempre así?, ¿qué es lo que ocurre ahora?...

Buscando la seguridad en su vida tiene que poner en acción una actividad de la mente, que es el pensar. Así nació la filosofía y las ciencias en la Grecia clásica, o sea, buscando la seguridad para vivir, que obliga a tener que pensar para obtener conocimiento exacto y cierto de las cosas, de los hombres, de los acontecimientos y con esto poder hacer una vida más tranquila, más segura, o saber también qué hacer ante varias posibilidades, o saber a qué atenerse ante el futuro, o saber con una mayor certeza que conducta seguir.

Estamos viviendo ahora en 2020 en casi todos los países un hecho extraordinario y catastrófico, una pandemia, en concreto es un contagio por vías respiratorias transmitido por un virus poco conocido, llamado coronavirus, que produce sobre todo dificultades respiratorias.  Comenzó la transmisión en China y ha llegado a todos los lugares del mundo produciendo más de un millón de muertos y sigue la enfermedad activa después de casi un año de duración.

Ante tal hecho la población siente miedo a contagiarse. No hay por el momento un remedio totalmente eficaz y no existía con anterioridad vacuna de la enfermedad, por lo cual se ha tenido que buscar, pensar, o crear deprisa y corriendo una vacuna contra la infección por coronavirus. Ha surgido como consecuencia de esta pandemia una nueva forma de vivir, que trata de evitar el contagio, así la gente tiene que recluirse en casa, llevar mascarilla por la calle, evitar el contacto entre personas y las aglomeraciones. Se ha modificado en parte la forma de trabajar, se trabaja desde casa, a distancia, de forma digital o en red, con conexión a internet. Se cierran además comercios, restaurantes, hoteles. Muchas personas han perdido el trabajo y otros muchos la vida. Han cambiado muchas cosas de la vida que teníamos y han aparecido otras nuevas, que no conocemos a las que no estamos preparados y que nos producen miedo, malestar, inquietud.

El miedo al futuro, ahora para nosotros el miedo a contagiarnos, no debe  llegar a paralizarnos, a estar indecisos, a impedir que sigamos viviendo tranquilos, aunque sea con algunas restricciones.

Dar muchas vueltas al problema sobre qué va a ocurrir en el futuro con nuestro trabajo, nuestra familia, nuestra economía lleva a estresarse más, porque lo acompañamos con la inquietud, pues sabemos que podemos hacer muy poco, controlar por nosotros mismos muy pocas cosas ante el gran y desbordante problema de esta pandemia.

Los psicólogos han advertido que la incertidumbre juega un papel multiplicador de la ansiedad, cuando no podemos controlar nuestro comportamiento ante un gran problema que sobrepasa nuestras fuerzas hay que dejarlo correr, hay que relativizar.

Si añadimos a esta situación estresante su larga duración, que provoca que muchos pierdan su trabajo, su empresa, su forma de vivir, no podemos dejar que se nos arrebate además la esperanza, nuestra esperanza.

Con lo cual se hace necesario adoptar algunas estrategias que alivien la incertidumbre y la ansiedad como:

-tener presente nuestros límites, despreocuparse ante todo lo que no   podemos controlar o cambiar.

-afrontar nuestros planes concretos sin derrotismos

-vivir el presente sin mayores agobios, pues no podemos vivir en el pasado y menos en el futuro.

-pensar en lo que se puede hacer hoy en concreto, aunque sean pequeñas cosas.

-aunque se esté mal, no ceder al victimismo

-apoyarse en los verdaderos amigos

 


domingo, 6 de diciembre de 2020

Los 6 motivos o razones que nos mueven a actuar en la vida

La motivación de una persona para actuar, para comenzar  a hacer alguna cosa y tratar de realizarla plenamente se debe a un variado conjunto de factores internos o externos que determinan en parte las acciones de la persona.

La palabra motivación viene del latín  motivus o motus, que significa “causa del movimiento”.

La motivación es un estado interno que activa, dirige y mantiene la conducta de una persona, pero la conducta también puede ser estimulada por factores externos tales como: el dinero, los bienes materiales, las opiniones ajenas, el status…

La motivación se ha definido como el interés, énfasis o entusiasmo, que pone una persona por alguna cosa o para lograr alguna meta.

La motivación tiene como palabras sinónimas a la “voluntad” y al “interés”.

Para que una persona se ponga en marcha y se mantenga constante en el camino de lograr el objetivo, debe de partir de una situación estimulante, que contiene seis motivos o razones principalmente, que son:

1º. Sentirse seguro, estar en suelo seguro

2º. Sentirse reconocido

3º. Pertenecer a un grupo que te dé identidad y apoyo

4º. Tener un reto, un desafío

5º. Estar mejorando, creciendo, progresando, no estar estático

6º. Contribuir al bien de otros, altruismo

En tiempos de crisis ya sea crisis personal, social o global como la actual pandemia del coronavirus  se necesita una doble dosis de motivación, hace falta el doble de coraje.

La motivación se aplica o manifiesta en una amplia serie de impulsos, deseos, necesidades y anhelos.

La motivación intrínseca o interna, la de cada uno es la que nos debe guiar en la vida, la recompensa se dará también en la propia acción y en el propio disfrute de la misma.

En todo en la vida se da la motivación mayor o menor de cada uno y si no se da sobreviene automáticamente la desmotivación o el aumento del desinterés, la desmoralización en todo aquello que estamos haciendo o queremos conseguir. 

En las sociedades occidentales actuales vivimos con unas circunstancias externas que, muchas veces, nos llevan a la desmotivación, a la inercia, hacemos muy poco y sin ilusión y como consecuencia sufrimos la frustración y la depresión, tanto en la vida familiar, como en la vida la laboral.  Este es el inicio del camino de la inercia, en que nos  dejamos llevar por las circunstancias externas y de este modo acabamos actuando de una manera deshumanizada.

Vivir sin motivación nos hace entrar en un mundo que nos convierte en seres mecánicos, autómatas, rutinarios, donde nos olvidamos de nosotros mismos y de nuestras metas.

La psicología, la pedagogía, la filosofía han estudiado en profundidad la motivación de las personas en varios ámbitos de la vida: en el individual, en el laboral, en el empresarial, en el familiar, en el escolar, en el deportivo, en el comercio, en las relaciones sociales. Existen una serie de variadas teorías motivacionales.

La motivación tiene relación con otras variables psicológicas, como el nivel de estrés, la autoestima, la concentración y tiene un efecto en la salud y en el bienestar de cada uno. También se relaciona la motivación con la productividad de una persona en el trabajo o en la vida.

La motivación intrínseca o interior hace referencia a la motivación que viene más del interior del individuo,  que de cualquier recompensa externa. Se asocia a los deseos de autorrealización y de crecimiento personal, y está relacionada con el placer que  siente la persona al realizar una actividad, lo que permite que una persona se encuentre  feliz. Es muy importante la motivación en varios ámbitos, especialmente en la edad escolar con el aprendizaje y en el trabajo profesional.

La motivación negativa hace referencia al proceso por el cual una persona inicia o se mantiene adherida a una conducta para evitar consecuencias desagradables, tanto externas (castigo, humillación…) o internas (evitar la sensación de frustración o el fracaso).

Los especialistas en motivación recomiendan algunas estrategias para motivarse uno mismo como son:

-pensar siempre en positivo y desechar todo lo negativo

-refleja por escrito los progresos

-imaginarte consiguiendo tus metas, visualizar lo  que deseas ya conseguido

-preparar tu mente para los momentos de bajón

-buscar  un buen consejero, puede evitarnos muchos errores

-descubrir tus verdaderas pasiones, todo aquello que más te gusta realizar

 

Cuando conseguimos descubrir aquello que nos apasiona, tarea no siempre fácil y si además tenemos la suerte de podernos dedicar a ello, también tarea no precisamente fácil, nuestra motivación interior nos permitirá enfrentar  el trabajo y el día a día de un modo realmente efectivo, feliz y estimulante.


domingo, 8 de noviembre de 2020

¿Cómo superar los problemas y las adversidades en la vida?

Hay problemas en la vida fáciles de resolver y otros problemas que son de gran dificultad. Hay igualmente adversidades en la vida fáciles, suaves, muy ligeras y adversidades largas y muy difíciles de resolver o incluso algunas, muy pocas, que son irresolubles.

Pero preguntémonos primero ¿qué es un problema? La gente suele decir que es un asunto o cuestión que hay que resolver o al que buscar una explicación. En la escuela nos decía también el maestro, que ante un problema debemos comenzar con los datos que conocemos, para buscar y hallar un dato desconocido, que es la solución.

¿qué es la adversidad? Es la cualidad de lo adverso, de lo contrario, se refiere a algo o alguien desfavorable para nosotros. La adversidad es una situación en la vida contraria, de mala suerte, difícil de sobrellevar, es el infortunio, suele aparecer inesperadamente muchas veces. Es un suceso o una situación que se caracteriza por la desgracia en la que se encuentra una persona.

Algunos sinónimos de adversidad son: desdicha, desventura, fatalidad, desastre, accidente, tribulación, dificultad, problema, infelicidad.

A lo largo de nuestra vida nos vamos a encontrar todos, sin ninguna duda, con diversos problemas y distintas adversidades. Unos serán problemas más o menos pasajeros y otras serán momentos difíciles o muy difíciles. Las adversidades indican  un estado o una situación de determinada duración, y no  un solo acto desdichado, de mala suerte o desgraciado. Por consiguiente, la adversidad no es única ni accidental, sino más durable en el tiempo.

En las adversidades se conocen las amistades y  huyen  los falsos amigos, pues, ante una situación desgraciada, un verdadero  amigo no abandona al otro. En la adversidad también se descubren las personas fuertes, pues para afrontar la adversidad, salir adelante y superarla, se requiere de paciencia, de esfuerzo, de optimismo, de esperanza, de fortaleza, de valor y temple para no rendirse. Hay que dejar de lado, las quejas, las lamentaciones, hay que superar el mal momento, aprender de ello y centrarse en reconstruir otra vez la vida.

Cada uno tendrá sus dificultades y sus adversidades propias en la vida, lo mismo que sus facilidades y destrezas, unas heredadas otras adquiridas y junto a su entorno constituirán su circunstancia, su vida. Lo ha repetido muchas veces el gran filósofo español José Ortega y Gasset en su célebre fórmula: “Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvó a ella, no me salvo yo”. Que con otras palabras diríamos: que si yo no me enfrento al problema y a la adversidad en que me encuentro  y la soluciono, no avanzo sino que me estanco e incluso retrocedo.

Otro filósofo español Julián Marías, discípulo de Ortega nos ha advertido que “la vida es la  mayor dificultad y  creer que la vida es un paraíso es un gran error”.

Ante los problemas y adversidades que nos surgen o nos surguirán más adelante, lo mejor como estrategia es enfrentarnos a ellos, abordarlos, aceptar el desafío y no rendirse, no permitir que nos derroten, no dejarlos sin respuesta y solución. Las adversidades son parte de la vida.

Por mal que nos encontremos, el dolor que experimentemos, la encrucijada en que nos hallemos, no podemos paralizarnos y no avanzar.

La psicología actual recomienda lo siguiente para enfrentarse a situaciones difíciles:

Tomar conciencia del problema o adversidad y aceptarla. Enfrentarse y no evitarla. De lo contrario se prolongará el sufrimiento.

Ante la tensión y estrés que experimentamos, desconectar. Una forma sencilla es pasear diariamente, contemplar la naturaleza y el paisaje.

No disgustarse con uno mismo, sino tratarse con cariño. No te hagas duros reproches, no te enojes ni contigo ni con los demás.

Rodearse de gente positiva. Personas que nos ayuden, nos animen y que comprendan nuestros fallos y defectos.

Escribir un diario. Anotar tus pensamientos y sentimientos permite pensar con tranquilidad y reflexionar. Permite también comprender mejor la situación en que te encuentras.

Hacer otras actividades distintas. Salir con amigos, hacer deporte, ir al cine, asistir a conferencias.

Tener una actitud de aprendizaje. Desechar el mal humor, el derrotismo y adoptar una actitud positiva.

Ver el problema como una oportunidad. Para mejorar en todos los sentidos.

Superar la adversidad es uno de los principales desafíos de nuestra vida. Hay que estar preparado para lo peor por si llegara a ocurrir. La adversidad nos ayuda además a apreciar más y mejor todo cuando los asuntos de la vida  van bien.

Y no olvidar nunca, que tenemos un propósito o una misión que desarrollar en la vida, misión que hemos elegido libre y personalmente y que no podemos dejar que nos la arrebaten.

 

 

 


domingo, 4 de octubre de 2020

7 estrategias para elevar la creatividad

La creatividad es sinónimo de "pensamiento original", de "imaginación constructiva", también de "pensamiento divergente o crítico". Igual podemos decir creatividad que "pensamiento creativo", que innovación, que inventiva. 

Es cierto  en un primer y rápido análisis de la sociedad en la que vivamos, observamos sin dificultad que hay unas personas más creativas que otras o unas personas más imaginativas que otras.

La imaginación es la capacidad que tiene la persona para representarse mentalmente sucesos, historias o imágenes de cosas, que no existen en la realidad o que son o fueron reales, pero no están ahora presentes. Es también la imaginación la facilidad para concebir ideas, creaciones o proyectos nuevos. Por la imaginación nos diferenciamos de los animales. Para algunos la imaginación es más importante que el conocimiento.

Este nuevo “ser” creado por una persona mediante su imaginación puede adoptar innumerables formas: ya sea una poesía, un libro en prosa, una obra de teatro, un invento o un objeto industrial o manufacturado. Lo que interesa resaltar al historiador y filósofo español Pedro Laín Entralgo en varias de sus obras es la profunda aspiración de la persona, cualquier persona en su acto creador, es el deseo de que  su creación no sólo exista, sino que tenga una validez duradera  e incluso que sirva o exista ya  para siempre, porque dirá al respecto: “¿Qué espera el creador por vocación?. La verdad es que no se contenta sólo con que su obra personal «sea»; pretende también que esa obra suya «siga siendo»; en último extremo, que «sea siempre»”. Piensa de esta forma, que esta aspiración profunda de la persona,  que constituye su trabajo, su esfuerzo, su espera se da en los actos creativos, que el hombre considera importantes, aunque sean cotidianos.

La actividad creativa no la restringe Pedro Laín a los grandes genios, ni del pasado ni del presente, sino que los hombres corrientes y las actividades cotidianas pueden tener originalidad para nuestro pensador: “Todo acto personal, toda operación humana en que se actualizan la inteligencia y la libertad de su autor, es en sí mismo una innovación creadora. No es preciso pensar, para descubrirlo, en las obras cuya genialidad hace incontestable y aún radiante la condición creadora de su génesis: “La Pietà Rondanini o la Crítica de la razón pura. El simple hecho de haber elegido yo una calle y no otra para ir a un determinado lugar de la ciudad en que estoy –el hecho de que yo entienda esa ciudad y haya querido transitarla como efectivamente lo hago–, concede a mi personal deambulación un carácter rigurosamente original: ese acto mío no había existido nunca y no se repetirá jamás; minúsculamente, sin la genialidad esplendorosa de la Pietà Rondanini o la Crítica de la razón pura, es en su esencia tan «creador» como ellas”.

 Uniendo persona y genialidad Pedro Laín llega a decir que: “Cualquier persona, es un petit génie; al menos, cuando vive personalmente”.

Es un hecho evidente que muchos hombres viven y actúan rutinariamente, pero lo que señala  Laín Entralgo es que, cuando alguien se propone tener originalidad, se buscan caminos y metas nuevas, por donde nadie ha ido. Para el novelista francés Guy de Maupassant la originalidad es: “Una forma particular de pensar, de ver, de entender y de juzgar”. Maupassant asocia la originalidad al talento personal escribirá que: “El talento procede de la originalidad”.

Millones de personas actúan en su vida rutinariamente o muy rutinariamente, lo cual empobrece su persona, su vida, su trabajo, su alegría, sus esperanzas y sus ganas de vivir y empobrece también a las demás personas.

Ocurre con bastante frecuencia que pensamos con bastantes fallos o no pensamos o estamos bloqueados. Ante esto existen habilidades o hábitos que pueden ayudarnos a desbloquear el pensamiento, a pensar mejor y a ser más eficientes y creativos.

Para conseguirlo, lo primero que hay que hacer es cambiar algunos hábitos, cambiar algunas costumbres poco productivas. Será necesario romper con la rutina diaria, llevar a cabo cambios, algunos serán sencillos, otros mayores, de cosas que normalmente no hacemos e imponernos un nuevo ritmo o una nueva forma de actuar o de pensar. Es imprescindible cambiar el entorno en el que habitamos, pues de lo contrario no podremos cambiar nuestro comportamiento. Todos podemos pensar mejor, todos podemos mejorar la creatividad.

Las primeras y más sencillas y generales estrategias por las que todos empezaremos a trabajar para ganar creatividad serán: Prestar atención y observar atentamente, fijarse en los detalles aunque sean pequeños, tomar notas en el instante que tengamos una idea.

Con mayor profundidad e intensidad, proponemos trabajar las estrategias que despertarán y después incrementarán nuestra creatividad. Son estas: Hacernos preguntas, Prestar atención, Tomar notas, Fijarse en los detalles, Alcanzar ideas, Tener paciencia, Evaluar nuestras ideas obtenidas o nuestro proyecto, Aplazar el juicio y evitar la precipitación.

Estas estrategias pueden utilizarse tanto a nivel personal como a nivel empresarial.

Las razones por las que proponemos estas estrategias son:

Hacernos preguntas: Hacernos preguntas sobre el asunto que queremos mejorar y respondiéndolas, es una buena forma de estimular la creatividad. El nivel y la calidad de las preguntas mejora la creatividad en cualquier actividad. Nuevas y mejores preguntas darán nuevos y mejores resultados.

Prestar atención: Hay que observar hasta el más mínimo detalle pacientemente las actividades cotidianas. Existen dos problemas  principalmente ir precipitados y hacer varias tareas a la vez.

Tomar notas: Tener cerca o llevar encima libreta y bolígrafo para anotar rápidamente todas las cosas que vemos, oímos o nos llaman la atención por cualquier causa. Actualmente se utiliza mucho hacer una foto con el teléfono móvil. Las mejores ideas surgen en sitios insospechados: la cama, la ducha, el baño, la cocina.

Fijarse en los detalles: Hay que fijarse en todo, hasta en los más pequeños detalles, recordar todo porque el mundo cambia y cada vez se mueve más rápido. El detalle por pequeño que sea puede marcar la diferencia para el éxito. El éxito puede medirse en pequeños detalles, en centímetros.

 Alcanzar ideas: No rechazar nuestras ideas aunque nos parezcan demasiado arriesgadas o absurdas. Hay que insistir y persistir en nuestras mejores ideas, en nuestros mejores proyectos. No siempre pero alguna vez podríamos alcanzar grandes ideas, si trabajamos en la buena dirección.

Tener paciencia: Primero hay que pensar detenidamente nuestras ideas y nuestros proyectos y esperar el momento mejor y más adecuado para llevarlos a cabo.

Evaluar nuestras ideas o nuestro proyecto: No calificar rápidamente, inmediatamente nuestras ideas o nuestro proyecto es conveniente dejarlo reposar un tiempo. La precipitación suele ser mala consejera.

Aplazar el juicio y evitar la precipitación: Hay dos ámbitos a tener en cuenta: elaborar las ideas o proyecto y llevarlos a cabo, realizarlos. Es conveniente hacer varias evaluaciones distanciadas en el tiempo para valorar la calidad del proyecto.

Para mantener, desarrollar y evaluar las empresas mercantiles:

Unas pocas preguntas y sencillas es conveniente que se haga el empresario y se las conteste con objetividad varias veces a lo largo de la historia de su empresa:

¿Cuáles son las ventajas de mi empresa o de mi idea empresarial?

¿Cómo puede dañarse o incluso quebrar mi empresa?

¿Qué cosas debo cambiar en este momento o implantar por primera vez en mi empresa?

¿Qué mejoras urgentes debo realizar en mi proyecto?

¿Cuáles son los cambios que finalmente adoptaré?

¿Acepto de buen grado las propuestas de mejora?

 


martes, 8 de septiembre de 2020

Las necesidades humanas según Abraham Maslow


Abraham Maslow (1908-1970) fue un extraordinario psicólogo estadounidense, nacido en Brooklyn (Nueva York), es conocido como uno de los fundadores y principales exponentes de la psicología humanista.

La psicología humanista defiende la existencia en el hombre de una tendencia humana básica hacia la salud mental, que se manifiesta como una serie de procesos de búsqueda de autorrealización.

La teoría más conocida de Maslow es la pirámide de las necesidades.

La pirámide de las necesidades es un modelo teórico que postula que hay una jerarquía de las necesidades humanas. Maslow representa gráficamente las necesidades humanas mediante una pirámide.

                   

                      

                                  Piramide de Maslow

La satisfacción de las necesidades más básicas como: la respiración, la alimentación, el descanso, el sexo, una vez conseguidas dan lugar a la generación sucesiva de necesidades más altas o superiores. Subiendo por la piramide escalón a escalón se llega a la autorrealización, a la persona autorrealizada.

Las necesidades no satisfechas generan conflictos de conducta. Las necesidades satisfechas no generan conflictos.

                                   

                            Las necesidades humanas

Las necesidades más imprescindibles para que funcione la vida, son necesidades como la alimentación, la respiración, el descanso.  Maslow las sitúa en la base de la pirámide. Son necesidades fisiológicas, nacen con la persona. Una vez conseguidas estas necesidades de alimentación, respiración, descanso surgen en la persona otras necesidades superiores.

El segundo escalón es el de las necesidades de seguridad y protección de la persona, incluyen también orden y estabilidad. Estos dos escalones son muy importantes para la supervivencia de la persona. Una vez satisfechas estas necesidades trata de conseguir otras nuevas necesidades. Es el tercer escalón.

El tercer escalón de la pirámide es el de la necesidad de amor y pertenencia. Son ya necesidades psicológicas. Las personas necesitan compartir con otros amor, amistad, pertenencia a un grupo.

El cuarto escalón se logra cuando las personas se sienten a gusto consigo mismas, se sienten dueños de sí mismo, tienen confianza en sí mismos. Se sienten cómodos con lo que han conseguido por sí mismos en la vida, a esto se llama autoestima, pero también necesitan sentirse reconocidos y apreciados por los otros, a esto se le llama heteroestima.

El quinto escalón o vértice de la pirámide es la necesidad de autorrealización. Las personas autorrealizadas alcanzan un estado de armonía y entendimiento, son creativos, espontáneos, se rigen por principios o valores. Tienen un sentido claro de lo que es verdadero y lo que es falso.  

Maslow ha señalado siete características que han adquirido las personas autorrealizadas:

1. Les gusta lo desconocido, lo complicado, 

2. Miran la realidad objetivamente. 

3.Tienen identidad propia, a la vez que son también humildes y saben lo que quieren.

4. Buscan su propio crecimiento y piensan que todo puede ser superado. 

5. Tienen un propósito u objetivo principal en la vida.

6. Se sienten agradecidos con todo lo que hay a su alrededor. 

7.Tienen relaciones profundas con unos pocos, pero sienten afecto por todos.

 

                                                                                                         

                                                                              

 

domingo, 6 de septiembre de 2020

Las 7 reglas de las personas autorrealizadas

Las personas autorrealizadas cumplen al menos siete reglas. Reglas que exigen trabajo y esfuerzo. Estas reglas las aplican a su vida y esto constituye su conducta. El aprendizaje sobre ellas nunca está acabado del todo, siempre falta algo por aprender. Son personas poco convencionales, libres, satisfechas, agradecidas y sensibles con los demás.

Fue Abraham Maslow (1908-1970), un excelente psicólogo estadounidense, cuyos padres eran emigrantes judíos procedentes de Ucrania, quien estudió estas reglas o características de las personas autorrealizadas en el año 1943.

Las siete reglas son

1. Les gusta lo desconocido, lo complicado,     

2. Miran la realidad objetivamente. 

3.Tienen identidad propia, a la vez que son también humildes y saben lo que quieren.

4. Buscan su propio crecimiento y piensan que todo puede ser superado. 

5.Tienen un propósito u objetivo principal en la vida.

6.Se sienten agradecidos con todo lo que hay a su alrededor. 

7. Tienen relaciones profundas con unos pocos, pero sienten afecto por todos.

1. Les gusta mucho lo desconocido, lo complicado, lo ambiguo. Así pues, las personas autorrealizadas aceptan la incertidumbre, son mentes abiertas, son  personas flexibles, no rígidas y ven oportunidades con cualquier cosa que sea desconocida.

2. Miran a la realidad objetivamente. Tienen una mirada sin prejuicios, ni condicionamientos por muy arraigados que los tengan desde pequeños, logran librarse de ellos.

3.Tienen identidad propia, a la vez que son también humildes, saben lo que quieren. Son personas que se han hecho a sí mismas. Se aceptan con sus virtudes y defectos. Tienen muy claras sus prioridades en la vida y saben conquistar sus objetivos. Influyen en los demás por tener un gran carisma. Son personas auténticas, no buscan aparecer mejor de lo que son. Sacan lo mejor de ellas mimas.

4. Buscan su propio crecimiento y  piensan que toda dificultad puede ser superada. Se centran en su propio crecimiento y saben que con buenas estrategias se superan los problemas.

5.Tienen un propósito u objetivo en la vida. Son personas que  tienen un propósito principal en la vida. Invierten fuerzas, motivación, energía para conseguirlo. Es una meta firme y permanente a través del tiempo. Esta meta en la vida para conseguirla puede dividirse en pequeños objetivos o submetas.

6. Se sienten agradecidos con todo lo que hay a su alrededor. La vida es para estas personas alegre y hermosa y por eso lo agradecen.  En vez de ver dificultades en su vida ven oportunidades. Cada situación presente, las experiencias vividas, las personas  con las que se relacionan les sirve para aprender y para mejorar y crecer.

7.Tienen relaciones profundas con unos pocos, pero sienten afecto por todos. Se fijan mucho o seleccionan con quien relacionarse profundamente, con quien establecer vínculos duraderos. Buscan más la calidad que la cantidad. Tienen valores o principios éticos muy firmes y son muy activos en esta tarea y grandes defensores de los derechos de los demás.