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martes, 11 de julio de 2023

El arte de envejecer

El arte de envejecer es el arte de conservar alguna esperanza.

                                                            André Maurois

 

Viejo es quien considera que su tarea está cumplida. El que se levanta sin metas y se acuesta sin esperanzas.

                                                            Anónimo

 

La vejez comienza cuando el recuerdo es más fuerte que la esperanza.

                                                            Proverbio Hindú

 

El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad.

                                                            Gabriel García Márquez

 

Cuando seas viejo en la carne, sé joven en el alma.

                                                            Anónimo

 

domingo, 11 de junio de 2023

El ladrón se roba a sí mismo

Sí, es cierto, el ladrón en el fondo se roba a sí mismo. En un momento concreto un carterista roba la cartera a un despistado ciudadano. En este caso el ladrón roba dinero a otro, le engaña, pero en el fondo el ladrón se roba a sí mismo, se engaña a sí mismo.

Un texto de Ralph Waldo Emerson (1803 – 1882), escritor, filósofo y poeta estadounidense aclara esta afirmación:

El ladrón se roba a sí mismo. El timador se tima a sí mismo. Porque el verdadero precio del trabajo es el conocimiento y la virtud, de los que la riqueza y el reconocimiento son señales. Las señales, al igual que el dinero, pueden ser falsificadas o robadas, pero aquello que representan -a saber, el conocimiento y la virtud- no pueden ser falsificados ni robados.

Tenemos tras un análisis del texto de Emerson que, en nuestro trabajo diario, cualquiera que este sea, obtenemos conocimiento personal y virtud personal en primer término; en segundo término y de mucha menor importancia podemos conseguir dinero, fama, reconocimiento o gratitud por parte de otros. Pero esto tampoco es demasiado seguro y además puede ser falsificado, manipulado a conveniencia.

La virtud es una cualidad humana de quien se caracteriza por obrar bien y también correctamente. 

No podemos escaparnos, aunque lo intentamos constantemente, en hacer en la vida un trabajo diario bueno, sincero, auténtico, pues de lo contrario las consecuencias siempre son malas y pueden también ser falsificadas, manipuladas, robadas.

Hemos leído infinidad de veces, hemos visto otras tantas veces más, que los hombres no saben juzgar, la sociedad en general no sabe juzgar con honestidad, con rectitud, con un mínimo de justicia en cualquier actividad de la vida. La sociedad está cegada por los intereses de todo tipo, tanto personales como colectivos, agravados por una sociedad excesivamente materializada, desigual, sin apenas valores justos y permanentes.

Entonces, ¿Qué nos queda?, ¿qué podemos hacer en nuestra vida?.

Nos queda hacer nuestro trabajo cotidiano con humildad para obtener el conocimiento y la virtud que vayamos adquiriendo por nosotros mismos. Lo demás, el dinero en abundancia y un efectivo reconocimiento quizás no vengan nunca.

De Ralph Waldo Emerson, podemos aprender muchas cosas. Ahora recordaremos sólo tres citas importantes de su abundante obra en referencia al objetivo de nuestro Blog: La persona en vilo.

Lo que está detrás de ti y lo que está frente a ti palidece en comparación con lo que hay dentro de ti.

No seas demasiado tímido y aprensivo acerca de tus acciones. Toda la vida es un experimento. Cuantos más experimentos hagas, mejor.

Ser tú mismo en un mundo que constantemente intenta hacer de ti otra cosa, es el mayor logro.

 

 

jueves, 27 de abril de 2023

La última lección de vida de Steve Jobs

Fue Steve Jobs uno de los pioneros de la revolución digital, creador de los smartphones y fundador del gigante Apple, gran empresa fabricante de ordenadores y cuyo logo es la manzana, famosa en todo el globo.

Hombre conocido en todo el mundo, pero un hombre de gran talento y creatividad. Poseía muchas cualidades de las que todos podemos aprender, innecesario es decir que fue multimillonario, pero no hizo ostentación de ello, vestía siempre con pantalón vaquero.

Steve Jobs nació en San Francisco (California) en 1955, y fue dado en adopción. Su padre adoptivo, Paul Jobs, era maquinista en la empresa estatal de transporte ferroviario y su madre ama de casa.

Su vida era austera, laboriosa, fue un modelo de emprendedor. De ideas budistas y vegetariano. Comenzó su trabajo de investigación en el garaje de su casa. Murió de cáncer, del que no quiso operarse. Se ha escrito mucho sobre este gran personaje.

Hoy nos interesa centrarnos en que basó su conducta y su felicidad. Este asunto tan decisivo e importante, lo expone en tres sencillas preguntas, que también nosotros a su vez deberíamos preguntarnos:

1.¿Estoy viviendo la vida que quiero y trabajando en lo que quiero?

La vida es demasiado corta para no hacer lo que más deseamos, no solamente en general, sino en cada preciso instante que vivamos.

2.¿Si hoy fuera el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?

Esta pregunta se la hacía a menudo, mientras se miraba al espejo por las mañanas. Según sus palabras, "cuando la respuesta era NO durante varios días seguidos, sabía que tenía que cambiar algo".

3.¿Estoy haciendo lo que amo?

Todos tenemos un tiempo limitado en este mundo y por tanto debemos aprovecharlo al máximo. Es un desperdicio pasar la vida intentando vivir la vida de otro, imitándolo. Por ello, es de vital importancia dedicarse a lo que uno ama.

Literalmente afirma S. Jobs: "Tienes que encontrar lo que amas. Tu trabajo va a llenar una gran parte de tu vida, y la única forma de estar plenamente satisfecho es hacer lo que tú crees que es un trabajo fantástico. Y la única forma de hacerlo es amando lo que haces."

No hay nada como la satisfacción de un trabajo bien hecho, da mucha alegría.

El trabajo bien hecho influye positivamente en nuestra vida cotidiana y nos ayuda a mantener un estado de ánimo más alegre y lleno de vitalidad y además nos será mucho más fácil tener éxito laboral.

 

 

sábado, 4 de marzo de 2023

Un día vacío

Un día vacío señalaba un joven en su charla con un amigo. Un día vacío en su vida era levantarse y no hacer nada, no tener nada en que ocuparse, ni nada porque esforzarse por conseguir, nada absolutamente nada que le alegrara y le ilusionara. Había tocado fondo, pero este joven podemos ser nosotros mismos o infinidad de personas en similar situación.

Todos hemos vivido algún día vacío y nos hemos recuperado con rapidez. Para algunos en cambio, a un día vacío, se sucede otro y otro, o se suceden semanas vacías, meses vacíos, años vacíos. Es permanecer en la vida de vacío. Es también acostumbrarse a llevar una vida de gran vacío, vida de nada.

Y esta vida de vacío se va agravando cada vez más, hasta que se toca fondo, entonces ya no se puede bajar más. Cuando se toca fondo, se pierde todo: las ganas, las ilusiones, el trabajo, el dinero, la familia, los amigos… tantas cosas materiales y espirituales. Surgen de inmediato la amargura, la tristeza, el pesimismo, el aburrimiento, la violencia, la evasión, el alcoholismo, la droga y quizá la cárcel, la depresión o la muerte. Es la bajada a los infiernos.

En nuestras sociedades actuales, cada vez más complicadas y exigentes para todas las personas, la vida no es fácil para nadie y los días vacíos se incrementan para mucha gente, porque se pierde ilusión y ganas de seguir adelante, se encuentran muchas más dificultades y algunas tan grandes que son infranqueables para los más débiles. Ocurre esto y mucho más en nuestras sociedades que además tienen altas tasas de paro.

Nos preguntamos ¿cómo salir de los días vacíos? Lo primero que hay que decir es que no es fácil esta empresa. Podemos salir con ayudas externas ya sean sociales o profesionales y podemos salir con gran voluntad por nosotros mismos. Hay que ser humildes y reconocer que algunas personas solas ellas mismas no lo podrán conseguir. De ahí que sea necesaria la ayuda y una buena comprensión de padres, educadores y otros profesionales.

Algunos, por el contrario, con gran esfuerzo y sólo por ellos mismos superan sus días vacíos. ¿Cómo? Es la gran pregunta y la respuesta es cada uno a su manera. Es un asunto tan personal y diferente, como somos de diferentes las personas. Las estrategias serán muy diversas.

Podemos seguir preguntándonos ¿hay alguna estrategia común que todos podamos aprovechar para salir o cambiar nuestros días vacíos?

Me atrevo a decir que sí: Lo primero es hacer alguna actividad. La primera estrategia para cambiar los días vacíos por días llenos es actuar. Hacer alguna actividad, comprometerse a hacer algo, aunque no tengamos ganas. Por ejemplo, hacer deporte o andar o … Será mejor elegir una actividad que nos guste, pero nunca quedarse quietos o inmóviles. Porque en el fondo las células de nuestro cuerpo no están quietas, siempre están intercambiando sustancias.

Cuando después de actuar nos sintamos mejor, iremos haciendo actividades más útiles, vivir siguiendo alguna meta, vivir poco a poco con enfoque, buscando fines un poco mayores, buscando conseguir pequeños resultados. Hay que empezar a asumir pequeñas responsabilidades. Mejorar los resultados del trabajo, si se tiene. Tomar decisiones por uno mismo.

Un consejo importante: No juzgues tu día por cuánta cosecha lograste recoger, sino por cuánta semilla lograste sembrar.

A pesar de estar solos, bloqueados, aislados o estancados. Aunque nos falte motivación, ganas de hacer cosas, no buscar excusas, no culpar a otros, no odiar nuestro trabajo, no sentirse fracasado a pesar de todo.

Y continuar trabajando, persistir en lo que hacemos con más fuerza, con más alegría, mantener el rumbo. Así podemos cambiar los días vacíos por días llenos. Días más llenos de compromiso, de responsabilidad, días más llenos de felicidad personal.

sábado, 5 de noviembre de 2022

Tú eres el tesoro. El tesoro está dentro de tí

¿Qué es un tesoro? Preguntaba con insistencia un niño a su padre. El papá tuvo que mirar al diccionario y contestar después: un tesoro es una persona o una cosa, o varias personas o varias cosas, de mucho precio y valor y que la gente cree que valen la pena. El papá continuó, un tesoro también es: un conjunto escondido de monedas o cosas preciosas, de cuyo dueño no queda memoria, es desconocido.

Se oye decir a veces a la gente que: esta persona es un tesoro. Si nos preguntamos: ¿por qué esta persona es un tesoro? y ¿por qué una persona es un tesoro? Respondemos con prontitud porque hace cosas valiosas, porque hace cosas buenas, que son apreciadas normalmente por mucha gente diferente.

Sabemos que hay desgraciadamente otras personas que son menos valiosas, porque no hacen cosas tan buenas, de mucho valor, algunas incluso hacen cosas malas o negativas, o muy negativas. 

Es evidente, que todas las personas no son exactamente iguales, sino que tienen diferentes desigualdades o grandes desigualdades, por consiguiente, si toda persona es un tesoro o posee algún tesoro, existirán en la realidad tesoros diferentes y tesoros muy diferentes.

Volviendo al título, escribíamos: Tú eres el tesoro. El tesoro está dentro de ti. Entonces lo que tengo que hacer es no buscar fuera, sino buscar dentro, dentro de mí, en mi interior ante cualquier asunto o problema que me plantee la vida.

Así lo han entendido infinidad de pensadores en todos los tiempos, uno de ellos ha sido Hermann Hesse (1877-1962), poeta, novelista, pintor alemán con obras notables como: El juego de los abalorios, Demian, El lobo estepario, Siddhartha. Fue Premio Nobel de Literatura en 1946. En el prólogo a su libro Demian escribe:

La vida de todo hombre es un camino hacia sí mismo, la tentativa de un camino, la huella de un sendero.

Ningún hombre ha sido nunca por completo él mismo; pero todos aspiran a llegar a serlo, oscuramente unos, más claramente otros, cada uno como puede… podemos comprendernos unos a otros, pero sólo a sí mismo puede interpretarse cada uno… alguno no llega jamás a ser hombre.

Hermann Hesse también ha afirmado en Demian:

Las cosas que vemos son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay más realidad que la que tenemos dentro, por eso la mayoría de los seres humanos viven tan irrealmente; porque creen que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse.

En un mundo tan exteriorizado como el nuestro actual, que mira y actúa tan desde fuera de sí mismo, las palabras de Hermann Hesse no deberían caer en saco roto.

 

 

miércoles, 28 de septiembre de 2022

Ni con todo el oro del mundo podrás comprar un día de tu vida

Es cierto que, aunque quisiéramos comprar con todas nuestras fuerzas y ganas un día de nuestra vida, no podríamos de ninguna manera.

Se entiende lógicamente un día más de vida. La explicación es sencilla, porque las personas somos seres mortales y por consiguiente tenemos que morir, aunque no sepamos ni el día, ni la hora.

Y el hecho importante es que, por ser mortales, no podemos alargar la vida con una decisión voluntaria nuestra, no podemos alargar la vida a la carta.

Esto significa que todas las personas tienen un final en su vida. Por tener un final las personas tienen un límite. La filosofía por esta razón ha considerado que el hombre es un ser limitado, finito y no puede hacer todo lo que desearía, aunque lo desee con todas sus fuerzas. También en la Biblia se nos manifiesta a los hombres, “ni siquiera vosotros podéis aumentar vuestra estatura”.

Ocurre que ese día de nuestra vida, que queríamos comprar, puede ser el día de hoy, es el tiempo presente, es el ahora, es un tiempo para disponer de él, para utilizar.

Y este día de hoy es un gran tesoro, es un tesoro fabuloso. Es precioso el día de hoy, si yo decido vivirlo así.

Para que el día de hoy y cualquier día sea maravilloso, extraordinario tiene que cumplir al menos una condición: la de servir para algo positivo.

Un día sirve para algo, cuando yo decido que así sea, cuando decido utilizarlo para hacer una actividad buena y no me dejo llevar por otras circunstancias.

En una sociedad libre, desgraciadamente muchas no son así, somos libres para decidir realizar lo que deseamos en la vida a largo plazo y también para el momento actual, para el día de hoy.

Tenemos al menos tres posibilidades en nuestras manos cada día: no hacer nada aprovechable, aprovechar el día, aprovechar el día al máximo.

Todo lo que se aprovecha y trabaja hoy sirve para mañana y para el futuro. Albert Camus afirmaba que: “La verdadera generosidad en relación con el futuro, consiste en dárselo al presente”.

El día de hoy, el tiempo en general puede ser de gran valor, un gran tesoro, o por el contrario no servir para nada o para muy poco. Todo depende de lo que decidamos y hagamos ese día.

El esfuerzo, el sacrificio, la llave dorada de la vida, hay que ponerlo en funcionamiento, practicarlo. Se convertirá en un gran tesoro, tu gran tesoro, sólo si, tú lo decides y lo llevas a la práctica del día a día.

 

lunes, 12 de septiembre de 2022

El esfuerzo, la llave dorada de la vida

La pregunta es pertinente ¿qué es el esfuerzo?. El diccionario nos indica que esfuerzo es entendido al menos con cuatro significaciones:

Empleo enérgico de la fuerza física contra alguna resistencia.

Empleo enérgico del vigor o actividad del ánimo para poder alcanzar algo venciendo dificultades.

Ánimo, vigor, brío, valor.

Empleo de elementos costosos en la consecución de algún fin.

El esfuerzo honesto, sincero, bien enfocado es la llave dorada que abre un ilimitado tesoro de posibilidades. El esfuerzo está totalmente disponible para todos, pero sólo algunos pocos tienen la sabiduría suficiente para utilizarlo, para realizarlo.

La posibilidad de esforzarnos o no esforzarnos reside en nuestro interior y hemos de decidir voluntariamente qué hacemos ante cualquier circunstancia de la vida. El dilema con que nos encontramos a menudo es este: ¿Hago el esfuerzo o no lo hago?.

Tanto hacer el esfuerzo o no, tiene sus consecuencias, por supuesto diferentes en cada caso.

Cualquier cosa que obtengas con poco o ningún esfuerzo, puede tambalearse rápidamente o hundirse totalmente. Cuanto más tiempo, esfuerzo e inteligencia inviertas en tus proyectos, más sólidos y duraderos serán los resultados.

El esfuerzo no debe ser algo molesto, no placentero, que hay que evitar. El esfuerzo no es contrario al placer, aunque muchos lo ven así. Sin embargo, el esfuerzo es un medio o herramienta fundamental a través del cual añades valor a tu vida, a la vida de los que te rodean y al mundo en el que vives.

El esfuerzo consigue el progreso personal y colectivo. Hay que tener en cuenta que toda ventaja o progreso que puedas lograr rápidamente, sin esfuerzo, de igual manera puede ser alcanzada por tus competidores.

La vida no es fácil para nadie, a todos nos exige esfuerzo, aunque nuestras capacidades de esfuerzo sean diferentes. Nuestra capacidad de sufrimiento va construyendo nuestra personalidad poco a poco.

Podríamos considerar el esfuerzo como sinónimo de voluntad. La voluntad algunos la definen como la capacidad de ponerse unos objetivos concretos y luchar por irlos alcanzando. La voluntad hay que adquirirla con la práctica, con ejercicio. Para conseguir una voluntad robusta, fuerte, efectiva hay que hacer un aprendizaje gradual, un entrenamiento progresivo con: repetición de actos; vencer las inclinaciones inmediatas o vencer en los pequeños detalles; tener un motivo por el que luchar; ser constante y perseverante; tener orden en el día a día y evitar la dispersión.

Hay en la vida de cada uno esfuerzos breves, pequeños y esfuerzos grandes y largos en el tiempo. En los grandes y largos esfuerzos en el tiempo hemos de discernir si tendremos las fuerzas suficientes para abordarlos.

La vida exige siempre armonía y equilibrio, lo cual significa no permitir que nuestras grandes ambiciones ensombrezcan nuestros pequeños éxitos cotidianos. Significa estar bien en el presente y menos obsesionado con el futuro.

No hay que olvidar en ningún momento que todos los sueños, grandes o pequeños, no se consiguen sin esfuerzo.

Vivimos en la actualidad en Europa, especialmente en España, una cultura que valora muy poco el esfuerzo y exalta el placer en todas sus formas. Es esta la forma y el estilo de vida, más rápida y segura, para llegar a innumerables fracasos y a una vida mediocre y mezquina