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miércoles, 18 de marzo de 2020

¿Por qué nos deprimimos?

Para el periodista británico Johann Hari nos deprimimos porque “somos seres humanos con necesidades insatisfechas”. Así lo expresa en una entrevista publicada en el diario La razón el 5-2-2020.

Las ideas expuestas en la entrevista no tienen desperdicio. Hay que decir en primer lugar que ha publicado un libro con el título Cada depresión tiene sentido, el libro es fruto de sus experiencias que le llevaron a recorrer 60.000 kilómetros en busca de las verdaderas causas de la depresión y la ansiedad. La depresión afecta en este momento a más de 350 millones de personas en todo el mundo.

No es muy favorable al tratamiento de la depresión con medicamentos, tomando fármacos solamente y defiende cualquier tratamiento que funcione.

Afirma como idea fundamental que: “Además de las necesidades físicas como el agua o la comida, el ser humano tiene otras que son de tipo psicológico. Nos hace falta el sentido de pertenencia, que nuestra vida tenga un propósito, que la gente que nos rodea nos valore. También necesitamos seguridad sobre el futuro”. Y añadirá sobre nuestro mundo actual, complejo y desgarrado, que: “Esta cultura que hemos construido, tan buena en muchas cosas, cada día es menos capaz de cubrir estas necesidades profundas”.

Pero recordemos los rasgos y las características o los síntomas de la depresión en las personas: el principal síntoma es la tristeza; sentirse vacío; no tener ganas de hacer nada; sensación constante de cansancio; se llega a llorar; se tiene muchas ganas de dormir y se busca que pase el tiempo; los pensamientos son muy negativos; puede aparecer el deseo de suicidio; hay dificultad para pensar; dificultad para tomar decisiones; se deterioran o empeoran con pérdida de interés todas las actividades: las sociales, las laborales, las académicas; se está irritable, con mal humor; se sienten la persona infeliz, melancólica, abatida, derrumbada; se siente miedo, vergüenza; se tiene dolor de cabeza y falta de apetito; se está sin ganas de luchar y enfrentarse a los problemas de la vida; hay dificultad para disfrutar de algo placentero; se está en una situación de desesperanza y angustia constante de la que la persona no sabe salir por sí misma.

La depresión para la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la cuarta enfermedad que más incapacidad provoca en el mundo y pronostica además que aumentará en los próximos años.

Aunque hay clases de depresiones, unas leves y otras graves, ambas pueden cronificarse. Hay que considerar a la depresión como una enfermedad clínica severa. La depresión es un proceso debilitante de la persona. Debemos darle importancia y dedicarle atención, reflexión e investigación y descubrir sus mecanismos y manifestaciones en esta sociedad actual.

Etimológicamente la palabra depresión proviene del latín depressio que significa opresión, encogimiento y abatimiento. Los tratamientos para curarla pueden ser: psicológicos, farmacológicos o la combinación de ambos.

Pero volvamos a las experiencias y reflexiones de Johann Hari. Cree este periodista que la cultura que tenemos y hemos construido: “Tiene mucha culpa de que nuestra salud mental empeore cada año”.

Considera que también hay aspectos biológicos en la depresión, e indica que según la ciencia: “Existen nueve causas diferentes y sólo dos tienen una base biológica. La mayoría de disparadores tiene que ver con la forma en que vivimos. Una vez que entiendes eso, se abre un abanico enorme de soluciones”.

Johann Hari también sufrió una depresión y en esta batalla nos confiesa que: “Me di cuenta de que había malinterpretado por completo mi malestar. Fue un proceso costoso cambiar mi propio relato, después de tantos años, porque cuando te has contado una historia sobre tu dolor, aunque no funcione, al menos sabes a qué atenerte. Para mí fue difícil y aterrador”. Añadirá sobre el sentido o la explicación de la depresión: “Y si algo he aprendido es que sí lo tiene. Si te encuentras mal, no estás loco ni eres débil. Tampoco eres una máquina con un mecanismo roto. Eres un ser humano con necesidades insatisfechas”.

Biológicamente en la depresión los neurotransmisores neuronales: la serotonina, la dopamina, la noradrenalina están con niveles bajos, están desequilibrados. Hari explicará que: “La historia que te cuentan algunos médicos sobre lo que te sucede. Pensar que se sólo se trata de que tienes la serotonina baja, te impide un entendimiento profundo de lo que ocurre”.

La cultura en que vivimos, nuestra forma actual de vivir tiene algunos factores que favorecen o llegan a producir en muchas personas malestar, miedo, vergüenza, angustia y depresión. Según Johann Hari estos factores o formas desequilibradas de vivir actuales son: "El increíble incremento de los niveles de soledad; la inseguridad financiera; la desigualdad; los valores basura como perseguir el status y el dinero que nos contaminan el alma; buscar la felicidad en todos los lugares equivocados que nos ha hecho sentir fatal; carecer de control sobre lo que haces, tu trabajo y ser humillado; y te rematan con que “el único que puede ayudarte eres tú mismo”.

¿Qué hace J. Hari cuando se siente mal y tiene sentimientos dolorosos, depresivos? Él mismo responde: “Lo que hago es salir hacer algo por alguien. Dejar el teléfono en casa y escuchar a alguien por ejemplo. En una sociedad en la que nadie escucha a nadie, esto puede ser positivo. Hay que dejar de ser tanto uno mismo para ser más nosotros”.

J.Hari abandonó Londres y se marchó a vivir a una comunidad en Pensilvania en Estados Unidos. La comunidad era los llamados Amish o manonitas. Estos llevan una vida con normas propias: viven todos sin electricidad, sin teléfonos móviles, sin coches, están en contra de la tecnología y la comodidad, visten con vestidos oscuros y largos, llevan largas barbas. Para Hari era cambiar una cultura por otra mucho más tradicional, menos artificiosa y más natural. Los amish es una comunidad que vive con normas propias que todos cumplen, podríamos decir que es una comuna o tribu donde todos hacen lo mismo y no hay formas de vida diferentes o individuales.

Las reflexiones de J. Hari son que nuestra cultura, nosotros somos: “Los primeros seres humanos en deshacernos de la tribu para tratar de vivir en soledad; en nuestras sociedades hay un increíble aumento de la soledad, somos los más solitarios de la humanidad”. Da cuenta también que hace unos años se hizo una encuesta en Estados Unidos en que se preguntaba a cuántas personas podías recurrir si te pasaba algo grave y la respuesta media fue cinco. Cuando se ha repetido la encuesta en nuestros días la respuesta ha sido nadie. Señala además que el 25% de la generación de los millennials afirma que no tiene ningún amigo íntimo.

Tenemos porque las hemos construido nosotros mismos unas sociedades tan individualistas que creemos ya, que es la única manera de sociedad que existe, la única manera de vivir.

Otro estudio o encuesta que expone J. Hari es sobre lo que sienten los trabajadores por su trabajo del cual viven. Está aplicado el estudio a Estados Unidos y Reino Unido, pero que también podría valer para España, Alemania, Francia, Italia y bastantes países más. El resultado es el siguiente: Un 13% le gusta lo que hace, le gusta su trabajo, un 63% ni le gusta su trabajo ni lo aborrece, simplemente hace lo que puede o lo que toca para ganarse la vida, un 24% odia su trabajo o lo teme. Como resultado final es que tenemos que un 87%,  la mayoría de la gente no le gusta lo que hace, no le gusta su trabajo.

La conclusión final de Johann Hari, el exitoso periodista inglés de 41 años es que: “Me dí cuenta de que estamos totalmente equivocados, que la historia que nos hemos contado sobre la felicidad simplemente no funciona. Una especie de seres individualistas se habría extinguido en la sabana de África, no habría sobrevivido”.


domingo, 2 de febrero de 2020

La diferencia entre las personas fantásticas y las personas mediocres está en el hacer

Sí, en el hacer, en hacer cosas. La acción es lo que importa. Por tanto, será mejor hacer sólo una cosa que saber cien, y tiene mejores resultados. 

Se objetará que no puede hacerse ninguna cosa sin saber algo de ella, y es cierto. Pero podemos tener miles de conocimientos sobre una cosa y no hacerla, no llevarla a la práctica, no realizarla. Todos sabemos cosas, pero las grandes personas, las personas fantásticas hacen cosas, realizan las cosas. Ese es el gran reto en la vida.

Son tantos los autores y los manuales de transformación personal que afirman: “Las decisiones que no llegan a convertirse en acción son inútiles”.

Hay que hacer hincapié que no se trata de primero hacer y después pensar. Se debe pensar con seriedad, estudiar, analizar una obra, un proyecto, dedicarle su tiempo, pero si después no se realiza, entonces ha valido de muy poco el esfuerzo y el tiempo empleado.

Cuesta no poco entender y aceptar las afirmaciones anteriores a quienes hemos tenido una educación tradicionalmente teórica o excesivamente teórica, como la educación española. Incluso se calificaba a la educación estadounidense de demasiado pragmática respecto a la española y europea que eran más teóricas.

Pero en España nos hemos olvidado bastante del hacer, de la práctica en tantos aspectos de la vida, que nos hemos quedado sólo con la teoría sin práctica o sin apenas práctica. Ha sido España y sigue siendo en parte el reino de la teoría.

Hay que preguntarse habitualmente no si lo sabes o no lo sabes sino si lo haces o no lo haces.

La vida de las personas para Victor Küppers tiene un solo objetivo: “Luchar cada día para ser la mejor persona que uno puede llegar a ser”. Añade V. Küppers en su libro Vivir la vida con sentido. Ed. Plataforma Editorial 2012, que: “Decide qué valores admiras, qué valores y actitudes querrías que formaran parte de tu ser; luego trabaja para lograrlo. Así de simple”.

Todos sabemos que esto supone un persistente esfuerzo hacerlo y lograrlo, pero ese es el gran reto de nuestra vida y afirmará además que: “Ahí radica la verdadera alegría interior, la paz, la serenidad”.

jueves, 23 de enero de 2020

¿Cuál es el valor de una persona?

¿Cuál es el valor de una persona?

En el ámbito humano, en la vida diaria, dejando a parte lo que vale una persona para Dios, para sus padres, para sus amigos. La persona tiene valor por tres ámbitos principalmente: los conocimientos, las habilidades, la actitud.

Para vivir normalmente necesitamos tener un trabajo que implica tener adquiridos unos conocimientos para desarrollarlo. Cada trabajo necesita unos conocimientos, que no son los mismos ni en la misma cantidad. Para defender en los tribunales a un acusado se necesitan conocimientos, para dar una clase de física, para curar a un enfermo, para conducir una motocicleta, se necesitan distintos conocimientos que hay que adquirir y perfeccionar.

Las habilidades personales se van adquiriendo con la experiencia y la repetición y con el tiempo la persona adquiere habilidades y va mejorando.

La actitud de la persona según el diccionario es la disposición de ánimo manifestada por palabras o hechos ante cualquier situación en la vida. Es lo que se llama su manera de ser.

Siendo importantes los tres ámbitos: conocimientos, habilidades, actitud. Para la persona haciendo su vida la más importante es la actitud.

A las personas se les aprecia por su manera de ser, no por sus conocimientos o habilidades. Se les valora por su simpatía, su generosidad, su amistad. La gente elige un jefe, si le dejan, por su manera de ser no por sus conocimientos. Lo que hace a una persona grande, magnifica a los ojos de los otros es pues su actitud.

Por supuesto las empresas a la hora de contratar personal para trabajar también se equivocan. El factor diferencial entre las personas es la actitud ante la vida, es un factor que multiplica y te hace dar lo mejor de tí mismo.

Pongamos dos ejemplos extremos de actitud entre personas: Una persona que lo sabe todo, pero es arrogante, prepotente, egoísta, mal educado, no trabaja en equipo, es vago y negativo. Y otra es una persona honesta, integra, agradable, trata bien a la gente, colabora, optimista, amable, positiva, divertida. ¿A quién elegiríamos para jefe o para compañero?.

En las relaciones humanas lo más importante es la actitud como sabemos, eso que transmiten las personas. De esta manera elegimos a nuestros amigos.

Las personas valen su actitud, es la diferencia entre las personas grandes y las mediocres. Otro asunto es como se llega a conseguir esa forma de ser tan fantástica, no es fácil, pero es un posible tema para otro día.


 

domingo, 1 de diciembre de 2019

¿Por qué necesitamos las personas un sentido para vivir?


Vivir con un sentido, es vivir con una dirección, es vivir con una orientación hacia algo o hacia alguien, es avanzar por una carretera, no siempre fácil, que lleva a la ciudad ideal elegida por mí.

Y vivir sin sentido, es vivir sin dirección fija, sin orientación hacia nada, y "nos sentimos vacíos, superficiales, arrojados a la absurdidad del caos, embutidos en un entorno sin sentido, llevados por nada, implicados en nada, vagando sin origen ni destino" (Elisabeth Lukas). Vivimos a disgusto, sin alegría, angustiados, desesperados. Esta angustia nos paraliza, no nos deja avanzar, entramos en un círculo perturbador que nos puede llevar a la enfermedad física y mental.

Las personas necesitamos un sentido u orientación para vivir y lo necesitamos de tal manera que: "lo necesitamos todavía más que el pan para vivir, porque ¿de qué sirven todos los tesoros del mundo si nos sentimos vacíos, superficiales". (E. Lukas).

Los animales saben lo que deben hacer en cada momento para poder salvaguardar su vida, perpetuar su especie, protegerse de los peligros. Obran por instinto, pero sin imaginarse el sentido o sin querer ni siquiera averiguarlo. 

Los hombres tienen una dimensión superior que supera al animal. Dimensión que se le ha llamado de muchas maneras, nosotros preferimos llamarla con el psiquiatra Viktor Frankl espiritualidad. Se trata de una dimensión que es el "motor de nuestro incesante preguntar, buscar y anhelar", imaginar, ser curiosos, estar inquietos.

El pan que comemos cada día nos tranquiliza, es cierto, "pero sólo el cuerpo y la psique, dado que es incapaz de saciar el hambre de nuestro espíritu".

Sólo cuando en nuestra vida de todos los días aparece en nuestra conciencia una idea de que nuestra vida no debe vivirse en vano, no debe vivirse en el puro vacío, entonces la tranquilidad y la paz y la armonía aparecen en nuestro corazón.

El psiquiatra y creador de la logoterapia Viktor Frankl descubrió que hay tres ámbitos que potencian, aumentan el sentido o la orientación en la vida, son los "potenciadores de sentido" como son: el área de la actividad y la creación (cuando emprendemos una actividad); el área de la entrega contemplativo-receptiva (las vivencias, las experiencias que recibimos);  la valerosa y digna conducta ante los desafíos o desgracias del destino. Frankl los ha llamado valores creativos, valores de vivencia, valores de actitud. Son valores que hay que ir consiguiendo poco a poco, no se nos dan hechos.

La vida no es totalmente ni fácil, ni cómoda para nadie, pero debe ser vivida con orientación, con sentido, con dignidad, porque será correspondida por alguien y también por nosotros mismos en algún momento de la vida con gratitud.

jueves, 21 de noviembre de 2019

Cultivar la amistad contra la soledad

El cultivar las amistades, cuidarlas, darles su importancia y su tiempo evita que nos convirtamos en seres solitarios, aislados y en viejos extraños.


Esto es lo que aconseja Elisabeth Lukas, doctora en filosofía, psicóloga clínica y psicoterapeuta austriaca en su libro Paz vital, plenitud y placer de vivir. (E. Paidós. 2001).

Sus explicaciones a tal hecho no tienen desperdicio. Veamos escuetamente algunas:

    -La palabra “cultivo” sugiere la idea de cierta regularidad en los contactos amistosos.

   -No obstante, resulta profundamente necesario alternar las horas de compañía con horas de soledad.

   -Ninguna amistad soporta que uno se pegue al otro como una lapa o quiera ejercer una influencia dictatorial.

   -Cada vez que nos inmiscuimos y aferramos con uñas y dientes al amigo intentando influir en sus asuntos lo ahuyentamos de la forma más rápida.

   -La amistad verdadera no participa de nada parecido.

  -La amistad verdadera da mutua libertad para la propia evolución, respeta los distintos pareceres sin criticarlos, desprende calor y afecto sin pedir nada a cambio y se renueva en cada reencuentro que sucede a una despedida.

   -En la amistad verdadera, despedirse, reencontrarse, dar libertad y estar al lado del otro forman unas mareas donde se mueven las olas de los valores de vivencias sociales.

   -Esto significa, que las personas que entablan amistades tienen que poder estar bien con ellas mismas a solas y que la soledad debe entremezclarse con la vida en común.

  -Por tanto, las múltiples formas imperante del miedo a la soledad no tienen por qué conducir a un abocamiento hacia la vida en común que desemboque en una conquista de amigos y los ahuyente.

Excelentes explicaciones que hay que aplicar a la vida diaria.
                                                

sábado, 16 de noviembre de 2019

Hay tres cosas en la vida

Hay tres cosas en la vida que una vez que pasan, ya nunca regresan:

                                     El tiempo

                                     Las  palabras

                                     Las oportunidades

Hay tres cosas en la vida que pueden destruir a una persona:

                                     El enojo

                                     El orgullo

                                     El odio

Hay tres cosas en la vida que construyen a una persona:

                                     El respeto

                                     El compromiso

                                     Los valores

Hay tres cosas en la vida que siempre debes preguntarte:

                                     
¿Quién eres?

                                      ¿Qué haces?

                                      ¿Para qué existes?

Hay tres cosas en la vida que siempre debes tener en cuenta:

                                     
¿Qué deseas llegar a ser?

                                      ¿Qué posibilidades tienes?

                                      ¿Qué obstáculos encuentras?

Hay tres reglas en la vida:

                                      ¿Qué he hecho mal hoy?

                                      ¿Qué he hecho bien hoy?

                                      ¿Cómo podría hacerlo de otro modo?

Hay tres sentimientos en la vida:

                                       Nunca te sientas pobre.

                                       Nunca te sientas desgraciado.

                                       Nunca te sientas angustiado.


Hay tres cosas en la vida de gran valor:

                                       La humildad

                                       La sinceridad

                                       La amistad

Hay tres cosas en la vida que nunca debes perder:

                                       La fe 

                                       El amor

                                       La esperanza

Nunca debes perder:

                                       Tu forma de ser, tu esencia,

                                       La humildad de tu alma,

                                       La voz de tu corazón,

                                       El respeto a tí mismo

                                       Y el valor por la vida.

                                                               

domingo, 3 de noviembre de 2019

El mensaje de Sylvester Stallone


Como tantas personas saben Sylvester Stallone es un actor estadounidense de gran fama, es el protagonista de películas como Rocky Balboa y Rambo en entre otras. Su mensaje es este:
 
“Déjame decirte algo que ya sabes: 
El mundo no es arco y iris y amaneceres.
En realidad, es un lugar malo y asqueroso.
Y no le importa lo duro que seas, te golpeará y te pondrá de rodillas, y ahí te dejará si se lo permites.
Ni tú ni nadie golpeará tan fuerte como la vida.
Pero no importa lo fuerte que pueda golpearte, hay que seguir avanzando, es mucho lo que puedes resistir y seguir adelante.
Eso es lo que hacen los ganadores.
Ahora si sabes lo que vales, ve y consigue lo que vales.
Pero debes ser capaz de recibir los golpes y no apuntar con el dedo y decir que eres lo que eres por culpa de ese otro. ¡Eso lo hacen los cobardes!.
¡Y tú no eres un cobarde!.
¡Tú eres mejor que eso!”.

Que cada uno interprete el mensaje. 

Silvester Stallone es un hombre hecho así mismo, un luchador de la vida.

Lo que sí haremos nosotros es sacar algunas notas de su biografía:

Michael Sylvester Gardenzio Stallone, nace en Nueva York en 1946 es un guionista, actor, productor y director de cine estadounidense. 

Stallone es una estrella del cine de acción de Hollywood. Ha dado vida entre otros personajes a Rocky Balboa, un boxeador de Filadelfia que venció contra todo pronóstico y se convirtió en campeón; y a John Rambo, ex boina verde veterano de la guerra de Vietnam, especializado en guerra de guerrillas, supervivencia y combate.

La película Rocky (1976) le valió dos nominaciones a los premios Óscar, en la categoría de Mejor Actor y Mejor Guion. Fue Rocky su gran éxito y hubo además Rocky II, Rocky III, Rocky IV, Rocky V, también hizo Rambo II y Rambo III entre muchas otras. Se convirtió en millonario.

Hijo de Jacqueline France Labofish (1921-), una trapecista , peluquera, astróloga, maestra de danza y representante de mujeres profesionales de la lucha libre, llegando a regentar un gimnasio femenino, y Frank Stallone Senior (1919-2011), era peluquero. El padre de Stallone era nativo de Gioia del Colle (provincia de Bari, Italia), mientras que su madre tiene ascendencia judeo-rusa y francesa.

Su madre sufrió complicaciones durante el parto, lo que obligó a que sus obstetras utilizaran dos pares de fórceps; el mal uso de estos hizo que accidentalmente cortaran un nervio de la cabeza del neonato, provocándole parálisis en parte de su cara. Como resultado, la parte inferior izquierda de su rostro está paralizada —incluyendo partes de los labios, la lengua y la barbilla—, un accidente que ha dado a Stallone una forma de hablar en la cual arrastra las palabras.

 Tuvo una educación complicada, fue expulsado de varios centros, pero logró ser bachiller en bellas artes. Estuvo sin dinero y estudiando arte dramático, también alternó varios trabajos, entre ellos el de actor con pequeños papeles. 

En 1975 vió el combate de boxeo entre Muhammad Ali (Casius Clay) y Chuck Wepner, pelea en la que se basa la idea fundamental de Rocky. La noche de la pelea, Stallone, inspirado, fue directamente a su casa y, al cabo de tres días, ya había escrito el libreto: intentó venderlo con la intención de interpretar el papel principal. A pesar de que no les gustó a los productores, tenían en mente a una estrella ya consagrada como Ryan O'Neal, Burt Reynolds o Robert Redford para el protagonista; incluso se ofrecieron grandes sumas de dinero para que Stallone no protagonizara la película, pero rechazó todas las ofertas hasta que el estudio le permitió interpretar al protagonista. 

 Comenzó con su carrera de una manera seria escribiendo guiones, después hizo varios trabajos como actor.

 Como muchos actores de Hollywood se casó tres veces, tiene cinco hijos.

Stallone creció como católico pero dejó de ir a la iglesia en cuanto su carrera de actor progresó. Empezó a redescubrir su fe cuando su hija Sophia nació enferma del corazón en 1996, y finalmente, regresó a la práctica de la fe católica.