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lunes, 27 de julio de 2020

La vida y sus múltiples ámbitos

La palabra vida procede del latín vita, hace referencia a aquello que distingue a los reinos animal, vegetal y otros del resto de realidades naturales. La vida implica las capacidades de nacer, crecer, metabolizar, responder a estímulos externos, reproducirse y morir. Los seres vivos pues nacen, crecen, se reproducen y mueren, necesitan energía, para lo cual tienen que nutrirse. Esto lo aprendimos ya en la escuela y lo siguen aprendiendo los niños.

El estudio de la vida lo realiza la biología, pero no sólo es estudiada la vida por los biólogos, sino también por otros muchos más: filósofos, teólogos, escritores, médicos, psicólogos, científicos de distintas clases.

Para la medicina la vida vegetativa es un conjunto de funciones involuntarias nerviosas y hormonales, que adecuan el medio interno para que el organismo responda en las mejores circunstancias a las condiciones del medio externo. Para Paul Nurse, Premio Nobel de Medicina de 2001 en su libro ¿Qué es la vida? publicado en GeoPlaneta 2020 nos dice: "La vida no existiría sin los genes. Cada nueva generación de células y  organismos debe recibir las instrucciones genéticas para crecer, funcionar y reproducirse. Esto quiere decir que para cualquier entidad viva perdure, los genes deben ser capaces de replicarse precisa y minuciosamente, para que las secuencias de ADN se mantengan constantes a través de múltiples divisiones celulares y superen la prueba del tiempo".

Desde un punto de vista bioquímico, la vida puede definirse como un estado o carácter especial de la materia alcanzado por estructuras moleculares específicas, con capacidad para desarrollarse, mantenerse en un ambiente, reconocer y responder a estímulos y reproducirse permitiendo la continuidad. Todos los seres vivos realizan tres funciones básicas: la relación, la nutrición y la reproducción.

Para la física y otras ciencias afines, la vida hace referencia a la duración de las cosas o a su proceso de evolución.

La vida es el reino de lo no lineal, de la autonomía del tiempo, de la multiplicidad de las estructuras, algo que no se ve en el universo no viviente. La vida se caracteriza por la inestabilidad por la cual nacen y desaparecen estructuras en el tiempo.

Para Ilya Prigoginepremio Nobel de Química la vida es el tiempo que se inscribe en la materia y los fenómenos irreversibles son el origen de la organización biológica. Todos los fenómenos biológicos son irreversibles. Esta irreversibilidad es una propiedad común a todo el Universo, todos envejecemos en la misma dirección, porque existe una flecha del tiempo. Para Prigogine es la función la que crea la estructura y los fenómenos irreversibles son el origen de la organización biológica, es decir, de la vida. La vida no se corresponde a un fenómeno único e inalterable.

Para la psicología la vida es unos sentimientos que se va formando en la persona por las interacciones del ego con el medio, y, por la reacción a dicho sentimiento.

El concepto de vida o existencia para los filósofos es inseparable del de muerte o inexistencia, y de su trascendencia. La vida ha sido y es diferente en los distintos lugares y épocas de la historia de la humanidad y en cada persona. La vida influye en el lenguaje, de forma que son numerosos los diferentes usos y expresiones del término vida.

Para las religiones monoteístas,  que afirman que sólo existe un Dios, consideran que la vida de la persona es la unión del alma y del cuerpo, de forma que se diferencia entre la vida del cuerpo, que es mortal, y la vida del alma, que es espiritual y eterna. En la religión cristiana la vida humana es un paso que conduce al alma de la inexistencia a la plenitud eterna en un período de tiempo.

La vida personal es un asunto inmensamente importante y complejo para conocer, interpretar y llevarla adelante. Miles de personas en todo tiempo y lugar han intentado comprender la vida, analizarla, especialmente lo han hecho los filósofos y los escritores.

Los resultados de estos análisis o experiencias de vida son muy diversos. El objetivo de la vida es el desarrollo pleno del individuo, en nuestro caso de la persona. Sabemos que la vida, la vida de todas las personas se compone de una serie continua de alegrías y tristezas.

El escritor irlandés Óscar Wilde muestra a un amigo los profundos cambios que puede traer la vida a la persona, son las vueltas o retrocesos de la vida:

La vida que tanto he amado, ¿demasiado?, me ha despedazado como un tigre, así que cuando vengas a verme comprobarás la desastrosa ruina en que se ha convertido, lo que en otro tiempo fue maravilloso y brillante y terriblemente improbable”. 

Las causas de estos profundos cambios o vueltas de la vida son múltiples y variados según cada persona.
 
Óscar Wilde expresó con estas sinceras palabras al final de su vida sobre la causa de su caída en desgracia y su posterior exilio en París:

Debo decirme a mí mismo que yo he sido la causa de mi ruina, y que nadie, grande o pequeño, puede arruinarse salvo por su propia mano.

La definición única y universal sobre la vida se nos plantea como algo tremendamente difícil.



martes, 7 de julio de 2020

La vida en crisis y la crisis de esperanza

La vida en crisis

Con las crisis estamos inquietos pero inactivos, pues una autentica  acción de la persona no es posible, en las crisis no vemos nada claro,  dudamos.

Ha sido el filósofo español Ortega y Gasset el que ha afirmado que en las crisis hay falta de creencias y sobreabundancia de ideas, demasiadas ideas. Las creencias son aquellas verdades en las que confiamos ciegamente, estamos seguros, vivimos en ellas completamente entregados. Y en tiempos de crisis comienzan a resquebrajarse y no aumentan sino que disminuyen. Con ello nos está fallando la realidad, el mundo en que vivíamos, que creíamos un mundo seguro, empezamos a verlo inseguro, con fantasías inseguras. Con lo cual nos estancamos, dudamos, no vemos claro nuestro proyecto de acción, nuestro porvenir y no tiramos adelante, en consecuencia estamos inquietos y sufrimos en soledad.

No es de extrañar  así las cosas que la prensa haya mostrado que entre marzo y junio un 42% de trabajadores ha sufrido ansiedad, irritabilidad coincidiendo con el estado de confinamiento y estado de alarma en España por la pandemia provocada por el coronavirus.

Ante todo esto, nos preguntamos ¿dónde queda la voluntad del hombre de vivir animosamente hacia el futuro?. En los tiempos que vivimos y por múltiples razones se puede constatar fácilmente, que no todos vivirán su vida con ánimo, con alegría, con ganas hacia el futuro. Las crisis también  traen entre otras cosas falta de esperanza o crisis de esperanza.

La esperanza significa, entre otros sentidos de la palabra, un estado de ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos. Sea la cosa deseada que sea, creemos que la vamos a conseguir, que la vamos alcanzar. Pero no siempre ocurre así.

No podemos vivir sin esperanza. Es imposible. No pueden las personas vivir sin esperar algo, incluso los desesperados o desesperanzados.

Pedro Laín Entralgo ha estudiado brillantemente el tema de la esperanza en un libro La espera y la esperanza. Historia y teoría del esperar humano en el año 1956, publicado en la editorial Revista de Occidente. En 1993 escribe Esperanza en tiempo de crisis, libro publicado en la editorial Círculo de lectores. Estudia aquí el tema de la esperanza en Unamuno, Ortega, Jaspers, Bloch, Marañón, Heidegger, Zubiri, Sartre, Moltmann. Pedro Laín es el gran teórico de la esperanza y elabora una brillante teoría sobre la esperanza.

Haciendo una gran síntesis de la teoría de la esperanza que defiende Pedro Laín diremos que: es una teoría general de la esperanza, pero no es exclusivamente para los cristianos, es válida para todos. Estos son los puntos principales.

Teoría de la esperanza

-Todo lo material, mineral, vegetal, animal, hombre, tiende al futuro aunque de manera distinta.

-El animal tiende a su futuro, pasando por nacimiento, crecimien to, madurez, declinación y muerte, según fases y ritmos. Lo que el animal espera está determinado por sus instintos y su situación.

-El hombre tiende al futuro esperando algo, está condicionado por los instintos y el campo perceptivo aunque no está condicionado totalmente. En esto se diferencia del animal. La espera del hombre es a la vez suprainstintiva, suprasituacional e indefinida. Es suprainstintiva porque espera más de la estricta situación, es indefinida porque puede elegir entre muchas posibilidades.

-La apertura del hombre hacia el futuro requiere el proyecto, que implica el propósito de alcanzar lo que se espera. El proyecto lleva dentro la pregunta (¿podré realizarlo?).

-La pregunta supone cierta menesterosidad, cierta carencia, la persona no lo puede todo. En la pregunta late la posibilidad de una respuesta.

-Toda pregunta sume al hombre en la angustia.

-La espera de la persona puede ser confiada desconfiada en alcanzar la meta del proyecto. La seguridad en ello no puede ser total ni el fracaso absoluto.

-Hay que  distinguir  entre espera y esperanza. La espera es expectativa ante el futuro en relación a un hecho concreto (“te espero mañana”). La esperanza es la confianza de la persona en la realización de sus posibilidades de ser en el futuro (“seré médico”).

-El hombre no puede vivir sin esperar algo, incluso el hombre más desesperanzado espera algo.

-La persona creyente tiene la esperanza o confianza de lograr la vida eterna, que se irá concretando en expectativas y proyectos en la vida terrena.

-La espera de las cosas concretas, así como la esperanza en la perduración eterna pueden ser confiadas o desconfiadas.

-La esperanza genuina o auténtica es la espera confiada en la perduración eterna o el advenimiento de todo lo que hace posible el logro de lo concreto.

-La angustia es el temor a que tal perduración no ocurra jamás; es un temor sin concreción.

-La actitud del hombre hacia el futuro, es o puede ser preponderantemente esperanzada o puede ser preponderantemente angustiosa.

-La esperanza genuina o auténtica y la verdadera o auténtica desesperanza remiten al futuro.

-El hombre que consigue un bien aspira a un “siempre” frente a  el “nunca” y la muerte.

-La tensión entre el “siempre” y el “nunca” es el horizonte de la vida hacia el futuro.

La vida en crisis

La vida en crisis se da con frecuencia en la vida personal y en la vida social. Se da también después de un periodo mayor de tiempo la crisis histórica.

¿Cómo podría clasificarse la crisis producida por la pandemia del coronavirus o covid 19? Creemos que tiene parte de crisis histórica, parte de crisis social, parte de crisis personal y con las notas de enfermedad y globalidad.

 La crisis sanitaria por la infección del coronavirus se ha convertido y ha provocado una reacción de crisis en cadena: crisis sociales, crisis laborales, crisis personales, crisis económicas, crisis políticas, crisis humanitarias. La repercusión es de proporciones enormes, gigantescas. Ha paralizado en algunos momentos el 99% de actividades durante algunos meses en que las población quedaba confinada en sus casas.

Manifestaciones de la vida en crisis

En primer término es una vida cambiante y compleja.

Pedro Laín ha señalado que en la vida en crisis conlleva:

-“Multiplicidad de las vacilaciones ante lo que se piensa, se siente y se hace, y carácter falsamente resolutivo de las varias salidas que la vacilación suele tener”.

-“Desorientación y confusión en la mayor parte de los hombres cultos, que en algunos pueden hacerse angustia, exasperación, desesperación o simple amargura. No pocos vivieron así en el cabo terminal de la Edad Media, y así han vivido no pocos a lo largo del siglo XX”.

-“Indiferencia ante lo histórico que en modo alguno excluye el hedonismo ante lo inmediato”.

De esta crisis sanitaria causada por el coronavirus ¿qué cambios de vida nos traerá, qué nos obligará a hacer diferente?. Esa es una de las preguntas que nos hacemos ahora nosotros.






sábado, 27 de junio de 2020

La vida en crisis

Todo el mundo sabe que vivimos en crisis. Y ¿qué es una crisis?. Una crisis según el diccionario es un cambio. El cambio puede ser pequeño o grande, radical. Pueden sufrir cambios las personas individualmente y las sociedades también. Los cambios en las personas normalmente son pequeños, casi no nos damos cuenta de ello o a veces nos los proponemos conscientemente, para superarnos. Pero la gente, por lo general casi ni siquiera lo advierte.

El gran cambio, el cambio radical es una enorme mutación, una gran evolución que transforma la situación anterior en otra casi distinta o totalmente distinta. Este gran cambio puede suceder en una sociedad  exclusivamente o también puede suceder el mismo cambio en muchas sociedades a la vez.

Los cambios suceden en el orden físico, histórico, espiritual. Los cambios pueden ser económicos, sociales, políticos, científicos, religiosos, artísticos, éticos, médicos...

Los grandes cambios naturales en sentido negativo son los terremotos, los maremotos o tsunamis, las sequías, las pandemias o contagios a gran escala como la actual infección por coronavirus o covid19.

La palabra crisis también significa una situación difícil o complicada y además se asocia a una situación de escasez, de carestía.

Una crisis en sentido general es el estado de un asunto o proceso cuando está en duda o en discusión su continuidad, su modificación o su cese.

Escribía María Zambrano (1907-1991), malagueña, escritora y filosofa, en su libro Hacia un saber sobre el alma. Alianza Editorial (2000), libro que lleva ocho reimpresiones ya, la última en el año 2018, que:

Estar viviendo en crisis; es ya un lugar común de nuestros días, y como tantos lugares comunes nos hace correr el peligro de que resbalemos sobre él, sin adentrarnos. Mas, si sucede así será tanto como resbalar sobre nuestra propia vida. Y lo grave es que tal cosa: resbalar sobre la propia vida, sin adentrarse en ella, puede ocurrir con suma facilidad. Por eso es necesario que intentemos desentrañar lo que hay dentro de esta realidad a que aludimos al decir crisis.

La primera característica de una crisis es la inquietud que nos provoca. La inquietud es el desasosiego, la desazón. no vivir las cosas con quietud y paz. La vida ya de por sí lleva cierto grado de inquietud, pero la vida en crisis es vivir la vida con inquietud aumentada.

La primera manifestación y consecuencia de la inquietud por la crisis de la pandemia por coronavirus ha sido el aislamiento de las personas, su reclusión forzosa en sus domicilios, la parada de casi todas sus actividades habituales. Se ha impedido su trabajo normal en la oficina, sus relaciones profesionales y de ocio, sus actos de culto religioso, sus visitas a familiares y amigos, se ha impedido su presencia en casi todos los ámbitos que antes efectuaba con toda normalidad. Se ha prohibido casi todo.

Ha distinguido María Zambrano que esta inquietud de la vida en crisis no es una inquietud por aventuras o viajes ilusionantes sino que es:

Una inquietud que soportamos dentro de la cual nos sentimos recluidos. Es inquietud que nos viene de fuera, no libertadora actividad que brote de dentro. Lo más humillante que existe para un ser humano, es sentirse llevado y traído, arrastrado, como si apenas se le concediera opción, como si ya apenas fuese posible elegir ni tomar decisión alguna porque alguien, que no se toma la pena de consultarlo, las está ya tomando todas por su cuenta. Tal pasividad tiene lugar en la soledad más tremenda.

En un fino análisis de la vida en crisis que hace María Zambrano muestra, que se dan primeramente dos experiencias: el sentimiento de inquietud y el sentimiento de soledad. A la soledad se la define por la carencia de compañía y por la melancolía que se siente por la ausencia de una persona o cosa. María Zambrano ha indicado que la crisis:
A la par que inquietos nos sentimos en una "soledad sin descanso". Mas, sucede con la soledad lo mismo que con la inquietud. También la soledad es propia de la vida de siempre; también está en el fondo de la vida humana. La soledad de la época de crisis, es, sin embargo, bien distinta de esta soledad del hombre despierto, puesto que no se debe a una mayor lucidez y hasta puede envolver una mayor confusión. Es soledad causada por la inquietud, porque no sabemos nada, ni podemos reposar en certidumbre alguna. Estamos tan solos porque estamos terriblemente inquietos y turbios.

Una tercera experiencia se da en las crisis: la del desamparo del hombre, las personas se quedan completamente desorientadas. Nuestra escritora dirá:
La crisis muestra las entrañas de la vida humana, el desamparo del hombre que se ha quedado sin asidero, sin punto de referencia; de una vida que no fluye hacia meta alguna y que no encuentra justificación. Entonces, en medio de tanta desdicha, los que vivimos en crisis tengamos, tal vez, el privilegio de poder ver más claramente, como puesta al descubierto por sí misma y no por nosotros, por revelación y no por descubrimiento, la vida humana; nuestra vida. Es la experiencia peculiar de la crisis. Y como la historia parece decirnos que se han verificado varias, tendríamos que cada crisis histórica nos pone de manifiesto un conflicto esencial de la vida humana, un conflicto último, radical, un "se puede o no se puede". Ya que la vida humana parece que es el territorio de la posibilidad, de las más amplias posibilidades y que la historia fuera el proceso de ir las apurando, hasta su último extremo y raíz.

Seguiremos analizando la vida en crisis y sus varios ámbitos e implicaciones.






lunes, 15 de junio de 2020

AUMENTA LA DIFUSIÓN DE ESTE BLOG

Con la satisfacción que todo autor tiene cuando comprueba que su obra va alcanzando éxito, porque es leída y comentada, hoy me toca presumir (con licencia del lector) de que este mi blog ya ha llegado a obtener  más de dos mil lecturas, porque se han registrado visitas desde España --sería lo normal-, Estados Unidos, México y otros países de América, y hasta, sorprendentemente, de Hong-kong, completando un total de veinticinco países de todos los continentes.

Son sin duda las maravillas de la técnica, porque las redes sociales nos impulsan a mejorar y a difundir mucho más nuestras ideas, y de esta manera, cual todos deseamos, la cultura y el pensamiento van navegando por el éter.

Y no ocultaré a los lectores, mis amigos (puesto que por amistad me comunico con ellos) que siempre he tenido mis dudas y vacilaciones al incidir en temáticas en ocasiones tan arduas como la filosofía y la ética y la moral.

Sea como fuere, ahí queda lo publicado, y agradezco a los lectores el ánimo que me infunden al contar con mis reflexiones, al tiempo que les prometo obligarme a perseverar en el intento y a seguir perfeccionándome en temáticas de interés. 

Muchas gracias a todos por el honor que me hacen leyéndome.

FRANCISCO ROGER GARZÓN

domingo, 14 de junio de 2020

Los doce mayores bienes de este mundo


Los doce mayores bienes de este mundo

Los doce mayores bienes de este mundo o las doce mayores riquezas de la persona en la vida fueron escritas por el estadounidense Napoleón Hill en 1928 en su libro Piense y hágase rico. En inglés el título del libro fue: Think and grow rich (1928).

Libro que tuvo gran éxito, ha sido leído por más de diez millones de personas y sigue leyéndose. Es un libro clásico en la filosofía del éxito o como Hill llama la ciencia de la realización personal.

Sin más dilación las doce mayores riquezas de las personas en la vida son:

-Una actitud mental positiva

-Una buena salud física

-Armonía en las relaciones humanas

-Liberación de todas las formas de temor

-Esperanza de futuras realizaciones

-Capacidad de fe

-Disposición para compartir los beneficios

-Una labor de amor como ocupación

-Una mente abierta a todos los intereses

-Dominio de sí mismo en todas las circunstancias

-Capacidad para comprender a los demás

-Tener dinero suficiente

Se observará fácilmente que estas doce riquezas de las personas son actitudes o capacidades a ir desarrollando. Para después aplicar estas actitudes a la consecución de metas concretas que elija cada persona. Por ejemplo crear una empresa, ser médico, deportista, funcionario…

Napoleón Hill insiste con reiteración que estas riquezas o actitudes deben llevar asociadas la paz mental de la persona. Y destaca que ha colocado el dinero en último lugar porque aunque poco es necesario para cualquier actividad.

El autor advierte seriamente que: “El dinero puede comprar muchas cosas, menos la paz de ánimo”,  pero “puede ayudarle a encontrar dicha paz” e insiste  en que: “Ni el dinero ni ninguna otra cosa le podrán proporcionar una paz verdadera, a menos que inicie la jornada en lo hondo de usted mismo”.

La finalidad del libro para Hill es: “Mi libro no trata meramente de cómo ganar dinero. Pero mi libro también quiere mostrarle a usted hacia dónde va y como serán las cosas cuando usted llegue a su meta. Le ayuda a asumir actitudes correctas desde un principio”.

¿Quién es Napoleón Hill?

Nace en 1883, en una cabaña de troncos que tenía un solo  aposento, en las montañas Blue Ridge en Pound  (Virginia). Muere en 1970.  Fue un escritor, considerado el autor de autoayuda y superación más prestigioso del mundo. Fue asesor de varios presidentes de Estados Unidos: Woodrow Wilson y Franklin Delano Roosevelt. Su libro Piense y hágase rico es uno de los libros más vendidos del mundo. Llegó también a ser millonario.

En su adolescencia trabajó como periodista para poder pagarse sus estudios de leyes en la Universidad de Georgetown. El gobernador de Tennessee Robert L. Taylor, propietario del periódico Bob Taylor´s Magazine le contrató para que escribiera semblanzas de hombres célebres y al primero que entrevistó fue a Andrew Carnegie Hill, el poderoso magnate del acero. 

A su vez Andrew Carnegie contrató a Napoleón Hill durante veinte años para que escribiera sobre una fórmula de éxito que sirviera al hombre sencillo en su camino de  progreso.

Entrevistó a 504 personajes del mayor éxito en los Estados Unidos, entre ellos figuran: Ford, Wrigley, Wanamaker, Morgan, Firestone…

Creó la Napoleón Hill Foundation de carácter educativo, sin ánimo de lucro.

miércoles, 10 de junio de 2020

Cinco sencillos hábitos para mejorar tu autoestima


Se llama autoestima al amor propio, al respeto hacia uno mismo, a la sensación, en definitiva, de encontrarse a gusto en el pellejo que nos ha tocado vivir y es este uno de los pilares más importantes de la estabilidad emocional de una persona.

Hay veces en que somos nuestro peor enemigo y nos sentimos mal por dar rienda suelta a nuestro lado malo, ceder a lo negativo, ceder a lo fácil y a lo inferior.

Los motivos por los que la autoestima se ve afectada a veces son múltiples y muy variados, pero casi siempre se derivan de la presión que el entorno social ejerce sobre nosotros y que a algunos afecta demasiado por la falta de confianza en uno mismo, o por decepciones de índole sentimental, o por otras muchas razones.

Si te encuentras en un período en que lo estás pasando mal, porque no te valoras lo suficiente.  Puedes comenzar a paliar esa ansiedad fomentando una serie de pensamientos positivos, que te ayudarán a empezar a ver las cosas de una forma distinta. Todos ellos comparten un mismo objetivo: impedir que tu lado negativo le gane la partida al lado optimista o positivo.

Para volver a sentirte dominador, realiza estos sencillos hábitos

Para sentirte con dominio de ti mismo, sentirte lleno de  poder para dominar cualquier circunstancia, te proponemos comenzar con estos cinco sencillos hábitos, con estas cinco sencillas rutinas:

-Replica ante lo que no te convence, lleva la contraria

No se trata de buscar siempre la polémica, habrá cosas en las que coincidas con los demás. Pero si hay algo en que no lo haces, no te lo guardes: lleva la contraria, expresa tu disconformidad, pero recuerda, siempre con empatía y respeto por las posiciones diferentes.

Alzar nuestra voz por encima de la de los demás, hacernos escuchar para expresar nuestra forma de entender determinado problema, es algo que a muchos les cuesta horrores, porque durante ese breve lapso de tiempo en que nos estemos explicando, toda la atención recaerá sobre nosotros. Ni lo pienses. Olvídate del miedo a equivocarte, todos lo hacemos. Lo importante es aprender a defender nuestras ideas y valores.

 -Haz más deporte

Es un hecho: la opinión que guardamos de nuestra propia apariencia nos influye a la hora de movernos por la vida con mayor seguridad. Si no nos gusta mirarnos en el espejo y ver que estamos en baja forma, ¿no deberíamos entonces hacer algo para remediarlo?.

Así que líbrate de la pereza y comienza a sudar la camiseta. Verás como empiezas a sentirte reconfortado muy rápidamente. Hacer ejercicio estimula de inmediato la liberación de endorfinas, que son las moléculas que favorecen la sensación de bienestar.

En este punto se pueden incluir otras muchas acciones que pueden ayudarte a verte mejor a ti mismo. ¿Te apetece un cambio de "look", de aspecto? Podrías hacerte un nuevo corte de pelo, por ejemplo. ¿No te gusta la ropa que llevas? Pues no lo pienses más y renueva tu armario. Te mereces verte bien a ti mismo.

-Deja de buscar la aprobación de los demás

Un montón de cosas las hacemos pensando en cómo las percibirá nuestro entorno. A veces nos vestimos para gustar a los demás y buscar sus halagos y su atención, y al no conseguirlo nos frustra. Otras, nos apuntamos a la última moda con reticencias, solo por no quedarnos fuera de onda. Nos callamos nuestros pensamientos por miedo a que no sean aceptados. Incluso podemos acabar abandonando nuestras aspiraciones por darnos cuenta que no reciben reconocimiento social.

Haz una cosa. Empieza a plantearte por qué haces eso que estás haciendo. ¿Es porque tú quieres, o es para agradar a los demás? Si resulta que caes en la cuenta de que efectivamente te mueves por la búsqueda de la aprobación externa, y no te gusta esa idea, deberías abandonar ese pesado hábito y comenzar a actuar en función de lo que te apetezca o te agrade.

Relaciónate más, pero libérate de la gente tóxica

Hay gente negativa que puede ser realmente persuasiva y contagiarte el mal rollo. Gente pesimista que con sus observaciones impertinentes probablemente consiga que tu autoestima se reduzca. No dejes que esas personas te coman la moral. Ahí fuera hay un montón de gente buena. Si crees que no conoces a nadie así, entonces deberías involucrarte en ocupaciones nuevas que te ayuden a conocerla.

Apuntarse a alguna actividad, como aprender un idioma o ir al gimnasio, o retomar el contacto con aquel amigo del que te distanciaste tiempo atrás sin un motivo de peso, pueden ser buenas maneras de conocer a gente para empezar a llevar una vida más social.

Relacionarse es la mejor manera que hay para relajarse, para divertirse, también para recibir apoyo emocional y liberarse de cargas y tensiones o aprender lo que los demás pueden enseñarnos.

-Acepta tus defectos

Todos tenemos esta o aquella cosa que nos gustaría cambiar. Nadie es perfecto. A veces incluso acabamos aceptando, dándonos cuenta de que eso que nos molestaba era una tontería. Hasta puede ser que sea nuestra marca, eso que nos identifica de los demás.

Deberías dejar de ser tan perfeccionista con respecto a ti mismo. Ser ambicioso es bueno, pero siempre cuando se parta de un punto de aceptación y no se convierta en algo obsesivo. Hay que ser realista, aceptar nuestras limitaciones y defectos. Una vez los hayamos identificado y asumido con naturalidad, podremos empezar a trabajar en mejorarlos, con esfuerzo, tesón y constancia, pero sin obstinación.


domingo, 31 de mayo de 2020

La felicidad algunos la ven así...

 La felicidad algunos la ven así...

Todas las personas desean ser felices, esto vale para el presente, para el pasado y también para el futuro. 

Hay una cuestión importante en el tema de la felicidad, que es que cada uno entiende por felicidad algo diferente a los demás y quizás también algo común. 

En cualquier caso es un tema importante, siempre susceptible de análisis.

Algunos pensadores a lo largo de la historia la han visto y analizado de esta manera:

La felicidad o la infelicidad de un hombre no depende de cuántas propiedades tiene o el oro que gana. La felicidad o la miseria está en nuestro espíritu.                                                            

                                                                        Demócrito de Adera

 La felicidad consiste en hacer el bien.
                                                                         Aristóteles                                                       
Sólo hay felicidad donde hay virtud y esfuerzo serio, pues la vida no es un juego.
                                                                         Aristóteles
Hay que determinar, pues, primero lo que apetecemos; luego se ha de considerar por dónde podemos avanzar hacia ello más rápidamente, y veremos por el camino, siempre que sea el bueno, cuánto se adelanta cada día y cuánto nos acercamos a aquello a que nos impulsa un deseo natural”                                                                          
                                                                         Séneca
La verdadera felicidad no viene de fuera, brota del interior.
                                                                         Mahatma Gandhi
Es evidente que la felicidad depende, en parte, de las circunstancias y, en parte, de uno mismo.
                                                                         Bertrand Russell
Nuestro esfuerzo debiera, pues, tender, tanto en la educación como en las relaciones sociales, a evitar las pasiones egocéntricas y a la adquisición de afectos e intereses que impidan a nuestro pensamiento encerrarse perpetuamente dentro de sí mismo. Los hombres no son felices en una prisión,  y las pasiones encerradas dentro de nosotros mismos constituyen la peor de las prisiones. Las pasiones más corrientes son el miedo, la envidia, la sensación de pecado, el desprecio de sí mismo y la propia admiración. En todas ellas, nuestros deseos son egocéntricos; no existe un interés verdadero por el mundo exterior.                                                                                                                                                                   Bertrand Russell
Vivir es la suma dificultad. La sustitución del mundo por el paraíso es la más peligrosa tentación del hombre respecto a su felicidad.
                                                                          Julián Marías
Aquello a lo que se le dice “sí”, aquello con lo cual coincidimos, que sentimos como nuestra inexorable realidad, sin la cual no somos nosotros.
                                                                          Julián Marías
Cada uno es artífice de su propia felicidad.
                                                                          Enrique Rojas
El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere, sino en querer siempre lo que se hace.
                                                                          León Tolstoi
Si quieres comprender la palabra felicidad, tienes que entenderla como recompensa y no como fin.
                                                                          Antoine de Saint-Exupery
La fuente de la felicidad se halla dentro de nosotros, en nuestra mente, y podemos acceder a ella siempre que lo deseemos. ¡Qué curioso que el hombre caiga en la misma trampa mental pese al paso de los siglos!. El bienestar emocional no se halla en logros externos, pero muchas veces caemos en ese error porque confundimos… ¡el bizcocho con las guindas! […] la felicidad no depende de logros o situaciones ideales, sino de nuestra salud mental.                                                         
                                                                          Rafael Santandreu
 El éxito no es la clave de la felicidad, la felicidad es la clave del éxito.
                                                                          Wayne Dyer
Hay mucha gente equivocada respecto a lo que constituye la verdadera felicidad. No se consigue con la ayuda de la gratificación personal, sino manteniéndose fiel a un propósito que merezca la pena.
                                                                           Hellen Keller
La suprema felicidad de la vida es saber que eres amado por ti mismo o, más exactamente a pesar de ti mismo.
                                                                           Victor  Hugo