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domingo, 30 de mayo de 2021

¿Qué cosas nos impiden ser más productivos? y ¿Qué cosas nos impiden ser mejores personas?

La productividad es una medida económica que calcula cuántos bienes y servicios son producidos por una persona, durante un periodo de tiempo determinado.

Lo que busca  la productividad  es en general medir la eficiencia de la producción y el rendimiento de una persona.

Así podemos preguntarnos ¿cuánto produce al día, a la semana o al mes un trabajador?, ¿cuánto produce este equipo de trabajo?, ¿cuánto produce esta máquina? y también ¿cómo produce?, ¿cuál es su calidad?, ¿cuál es su rendimiento?.

Hoy nos centraremos en averiguar qué cosas nos retrasan incluso nos impiden ser más productivos, que muchas veces y a la vez nos retrasan en ser más y mejores personas.

Estas cosas que nos retrasan nuestro rendimiento en el trabajo o en el crecimiento como personas son los hábitos, en concreto son malos hábitos, pero si nos mejoran serán buenos hábitos.

Recordemos que se llama  hábito a cualquier conducta repetida regularmente, solemos llamar también al hábito, costumbre. Podemos repetir muchas cosas en la vida, cosas buenas, menos buenas, malas o muy malas. Y las llevamos a cabo más o menos conscientemente y en general lo hacemos por  decisión  o elección libre por nuestra parte.

Cuando repetimos muchas veces una acción, por ejemplo, comer comidas saludables, entonces conseguimos perfeccionar esta costumbre o hábito y cada vez encontramos más facilidad y más adecuación para hacerlo. Al principio tenemos más dificultades, y cuando repetimos la acción muchas veces, ya todo es facilidad. De esto se deduce la gran importancia de adquirir buenos hábitos, de conseguir tener buenas costumbres.

También existen obstáculos o dificultades para llegar a obtener un hábito en nosotros, es decir conseguir hacer una determinada acción con facilidad. Centrémonos  en observar los obstáculos para adquirir los dos hábitos: de ser más productivo y también el hábito de ser mejor persona o una persona más completa.

Los obstáculos pueden ser de dos clases: dificultades del tiempo actual y dificultades clásicas de siempre o de todos los tiempos. Veamos.

Las dificultades del tiempo actual o de nuestra época son: Las nuevas tecnologías (redes sociales: Twitter, Facebook, Youtube,  Whatsapp); Los teléfonos móviles; Los ordenadores personales o PCs, Los Videos, Las Fotos, Los juegos virtuales. Los diversos canales de televisión. Es un tiempo de gran abundancia informativa, con las nuevas tecnologías se ofrece la posibilidad de hacer millones de opciones que nos permiten pasar el tiempo alegremente pero nos distraen del objetivo principal con lo cual tenemos mucho peor rendimiento. Las nuevas tecnologías nos quitan mucho tiempo, nos distraen en exceso.

Especialmente niños y adolescentes pueden quedar atrapados en estas tecnologías y llegar a ser adictos. Con lo cual se obtiene menor rendimiento en el trabajo y si se llega a la adición en estas tecnologías o juegos se estanca la persona, se retrocede en progreso personal y se llega a ser víctima de estas tecnologías. Para evitar esto es necesario el control de los padres. Los adultos también pueden caer en los malos hábitos del juego con estas tecnologías on line, en línea mediante internet. Estas tecnologías mal utilizadas pueden afectar a la persona en su trabajo profesional y en su vida personal. Es de gran importancia adquirir buenos hábitos de trabajo y rendimiento evitando el mal uso de estas variadas tecnologías.

El buen rendimiento profesional y el desarrollo en mejorar como persona casi siempre van unidos. Con una misma actividad podemos conseguir mejor rendimiento y conseguir  a la vez ser mejor persona o una persona más completa.

Los obstáculos de siempre o de todas las épocas para mejorar el rendimiento laboral y personal, escuetamente podrían ser:

-Hacer varias cosas a la vez. Así no tardamos menos sino más tiempo y el resultado es de peor calidad.

-Postergar las decisiones. Es por causa de la pereza, porque dudamos demasiado, porque tenemos miedo o estamos inseguros. Por falta de energía en nuestro cuerpo. Pero alguna vez tendremos que enfrentarnos al problema.

-No dormir bien. Es la causa de la falta de energía para trabajar bien, estamos de mal humor y no ponemos interés en lo que hacemos.

-No comer saludablemente. Así nuestro cuerpo funciona peor y el resultado de lo que estamos haciendo será peor.

-El desorden. Tardarás más tiempo en acabar el trabajo, pues no encontrarás las cosas. Te sentirás también incómodo.

-Pensar poco en el presente. De este modo no nos concentramos lo suficiente y por tanto tenemos menos control sobre lo que estamos haciendo.

-Quejarse constantemente y por todo. Nos impide tener una actitud mental positiva ante los problemas de la vida.

-No saber decir “no”. Porque si dices sí a otro proyecto perjudicas lo que estás haciendo y tienes mayor dispersión.

-No hacer las cosas bien la primera vez. Pues tendrás que repetir el trabajo y perderás más tiempo. Y afectará también a las tareas posteriores. Así disminuyes la productividad.

-Ser excesivamente perfeccionista. De este modo no acabarás nunca el trabajo. Es mejor buscar la opinión de otro.

-Preocuparse demasiado por las críticas. Hay que aprender de los errores y las críticas constructivas. Hacer caso a las críticas negativas y malintencionadas es perder el tiempo, hay que olvidarlas.

-No hacer descansos. Es conveniente relajarse entre tarea y tarea si no nos agotaremos antes y haremos las cosas peor.

-No permitir que otros controlen tu tiempo. Tú debes decidir sobre tu tiempo, decidir cómo organizarte y decidir cuándo y cómo hacer una tarea pues te conoces mejor.

 

miércoles, 12 de mayo de 2021

Vivir no es sobrevivir

¿Qué es vivir? Vivir auténticamente es ir autorrealizándose, es ir desarrollándose en busca de la plenitud de uno mismo, profesional y social. Es un ir creciendo personalmente a través de dificultades a lo largo del tiempo y en el marco de una vida y una situación en determinado ambiente. Hay que tener gran coraje para hacer esto.

Y ¿qué es sobrevivir? Sobrevivir es mantener la vida, como sea, y de la forma que sea por encontrarse dentro de una situación adversa o muy adversa, normalmente pasajera. El ejemplo clásico es sobrevivir a un accidente de avión o a una gran enfermedad… También, por el contrario, sobrevivir es mantener la vida de una forma cómoda, o lo más cómoda posible, es una vida en una zona de confort, dejando simplemente transcurrir el tiempo. Algunos también entienden por sobrevivir el luchar o competir contra otros y vencerlos. Sería la competencia en los mercados de las sociedades actuales, donde se dan la competencia legal y la competencia ilegal o fraudulenta.

Vivir no es sobrevivir. Ciertamente, pero a veces en nuestro mundo diversas circunstancias no dejan vivir como se debiera, se oponen o restringen las posibilidades normales de vivir con autenticidad y dignidad y no queda otro remedio que sobrevivir como se pueda, hasta que las circunstancias cambien o logremos cambiarlas. Pero no siempre es así, ni en todos los lugares ocurre lo mismo, ni nosotros como personas somos iguales, idénticos sino diferentes.

Y la gran cuestión es que tenemos que elegir necesariamente, decidir queramos o no, entre vivir o sobrevivir.  Sobrevivir es dejarse llevar por otros cómodamente o por las diversas circunstancias de la vida cotidiana, sin implicación personal alguna. O sobrevivir es competir legal o competir con ilegalidades para vencer al competidor unas veces legalmente otras muchas con algún tipo de ilegalidad.

El vivir de la persona con autenticidad supone una elección o una decisión de hacer una actividad vocacional por propia iniciativa, aunque sea difícil y no tengas muchas ventajas o no sea rentable. Dando a los demás las mismas oportunidades. Debemos y podemos dejar nuestra huella personal en cada uno de nuestros actos diarios. E ir formando con la repetición de nuestros actos buenos, hábitos buenos. Los padres y los educadores nos pueden ayudar, pero afirma Ana Frank que: "Los padres sólo pueden dar buenos consejos o ponerlos en el camino del bien, pero la formación del carácter de una persona reside en ella misma". Nada más cierto.

La formación del carácter se va construyendo con las dificultades o las adversidades con que nos encontramos en el camino de nuestra vida y con las respuestas que les vamos dando o que decidimos darles. Los árboles que producen la mejor madera son aquellos que han estado sometidos a los más fuertes vientos, dicen los buenos madereros.

En todo, hay dificultades o contratiempos, cuando decidimos vivir con autenticidad o cuando decidimos sólo sobrevivir, pero estas dificultades no son ni las mismas, ni de la misma magnitud, ni tienen las mismas consecuencias para la persona y para la sociedad.

Como bien se sabe hay dificultades y cualidades individuales o personales en la vida y hay de igual modo facilidades y dificultades en la vida colectiva o social. No tenemos por supuesto en ambos casos el mismo tipo de responsabilidad.

Grandes dificultades sociales en nuestras sociedades complejas actuales son muchas, especialmente el trabajo o su ausencia el paro, las desigualdades sociales, el clima de violencia u otras...

Se dice, que la gran mayoría de gente desea más "sobrevivir como sea"  que, "vivir con autenticidad", que parece un concepto viejo y obsoleto, pero desde nuestro humilde punto de vista no es así.

Primero hay que entender bien lo que es "vivir con autenticidad", eligiendo una vocación a desarrollar en la vida sin engaños propios y sin engaños a los otros y no a "sobrevivir como sea" engañando a quien sea y por lo que sea y con quien se presente por nuestro alrededor. ¿A dónde llegarían esos dos tipos de personas y de sociedades? Claramente se llegaría a una persona honrada y a una sociedad honrada por una parte y por el contrario el que intenta sobrevivir como sea aún, engañándose a sí mismo y a la sociedad llegaría a una persona con falsedades, inauténtica y a una sociedad, engañosa, no fiable ya sea al por menor o al por mayor.

Ocurre con mucha frecuencia, que la gente engaña en la vida hasta el punto que la descubren, si no todo el engaño va para delante, porque trae más facilidades y muchos más beneficios económicos, aunque sean fraudulentos. Aquí está la gran elección o el gran dilema, que cada uno tiene que plantearse en su vida, porque las consecuencias de ello son diametralmente opuestas y tremendamente importantes. Tenemos necesariamente que elegir: o ser una persona auténtica, buena o ser una persona inauténtica, deshonesta o mala, pero a ser posible que no se vea a simple vista ni de ninguna forma. A veces se ve pronto o tras veces se no ve o lo ven demasiado tarde, otros no quieren verlo. 

Como resultado tenemos unas sociedades inauténticas, llenas de falsedades y que como dice la gente todo no es lo que reluce o aparece y en el fondo subyacen en estas sociedades actuales muchas cosas degradantes para las personas entre ellas la lucha del hombre contra el hombre, es decir, beneficiarme yo, aunque perjudique a otros. Así llevamos muchos siglos, pero núcleos reducidísimos o personas simples en todas las épocas han hecho lo contrario, han respondido positivamente al dilema. 

El dilema está abierto para las personas de hoy y estará abierto para las personas de siempre, aunque no se vea exteriormente, porque ante todo es un acto de conciencia personal o la gente prefiera ignorar a sabiendas por   abrumadora mayoría en las sociedades actuales.

 





viernes, 2 de abril de 2021

¿Cómo ocupar nuestro tiempo?

Necesitamos una “organización” del tiempo, tanto del tiempo de trabajo productivo, como del tiempo de ocio o tiempo libre, para así saber qué cosas hacer y obtener mejores resultados, mientras el tiempo transcurre en nuestra vida.

El tiempo es un recurso precioso e importantísimo especialmente para una persona que quiera alcanzar alguna meta. De aquí se deduce, que si se quiere conseguir cualquier meta será necesario saber  utilizar bien el tiempo, es decir saber también cómo evaluarlo y analizarlo y considerando las posibilidades de mejora.

La división del día

Sabido es por todos que las veinticuatro horas del día se suelen ocupar  en:  -ocho horas para dormir; -ocho horas para el trabajo; -ocho horas para el tiempo libre.

En las ocho horas del sueño poco se puede organizar porque el cuerpo necesita las ocho horas para recuperar las energías gastadas el día anterior de lo contrario la salud se resiente si le robamos alguna hora.

Las ocho horas de trabajo en la empresa, fábrica, oficina podemos actuar centrándonos en nuestra meta, dando lo mejor de nosotros mismos y haciendo algo más de lo estrictamente necesario.

Las ocho horas del tiempo libre también necesitan organización si no las desaprovecharemos en actividades rutinarias y muy cómodas, como ver excesiva televisión u otras… Es necesario organizarse para hacer lo que uno desea hacer.

Todos tenemos gran variedad de actividades con las que pasar el tiempo libre, pues de este modo satisfacemos el hambre de estímulos o de sensaciones que tenemos.

Necesitamos crearnos o que nos creen situaciones en las que obtener estímulos sensoriales, para no aburrirnos en la vida y sentir que estamos vivos, sentirnos bien.

La estructuración u organización del tiempo libre es para posibilitar satisfacer varias cosas: la necesidad de reconocimiento; la relación con otros de una manera segura y predecible; para obtener e intercambiar un tipo especial de sensaciones, que sólo puede ofrecer otro ser humano.

La división de las actividades diarias

Todo en esta vida necesita un orden, si se quiere progresar.

En primer lugar hay que hacer una lista o inventario de todas las actividades o cosas que hay que hacer en el día, en la semana y en el mes. Para llevarlas a cabo es necesario introducir un orden de realización y hacerlas según nuestras prioridades.

Esta lista de actividades las separará en cuatro secciones diferentes tituladas: Actividades Importantes y urgentes; Actividades Importantes no urgentes; Actividades no importantes pero urgentes; Actividades no importantes y no urgentes.

Para la realización de las actividades es conveniente:

-anotar el día y la hora en que se acaba la actividad o tarea.

-es importante revisar cada día el estado o la finalización de las  tareas.

-tiene que tomar decisiones objetivas para clasificar las distintas actividades en importantes o no y en urgentes o no.

- al acabar una tarea táchela.

-deseche los papeles superfluos que te llegan.

-las tareas rutinarias crecen sin que nos demos cuenta por lo que deberá tomar una decisión firme para hacer las cosas que considera importantes.

Un modelo ideal de distribución del tiempo libre

Las  ocho  horas  dedicadas al tiempo libre podrían distribuirse del siguiente modo:

-Un hora de meditación al día, reflexionando sobre:

                    -un plan para lograr su objetivo principal.

                    -autoanálisis personal identificando los

                      miedos y las dificultades y haciendo planes

                      para superarlos.

                     -las cosas a las que debe dar prioridad.

                     -mejorar las relaciones con los demás.

-Dos horas  de actividad para la familia o su comunidad.

-Una hora de actividad para perfeccionarse:  estudiar, leer o practicar.

-Una hora dedicada a estar con amigos íntimos o grupos culturales.

Todavía quedan tres horas para la relajación y el recreo.

El programa sería  seguir de este modo seis días a la semana y un día dedicarlo a actividades totalmente libres y relajantes y actividades religiosas.                

viernes, 26 de febrero de 2021

La persona y su cambio

En las personas desde que nacen hasta que mueren se producen cambios. Incluso desde la unión del espermatozoide y el óvulo hay cambios, se dan una serie sucesiva de cambios o transformaciones sin parar que duran nueve meses hasta que se produce el alumbramiento y la llegada a este mundo.

Y después del alumbramiento la persona continua cambiando sin parar pero ya con otro ritmo, hasta que tras años llega la muerte. Estos cambios se van produciendo sin la intervención consciente de la persona.

Entonces nos preguntamos: ¿todo en la vida es cambio?, ¿todo en el mundo es cambio?. La respuesta es no, pero sin embargo hay muchos cambios en la vida y en el mundo o hay muchas cosas que cambian.

Los griegos en el siglo VI antes de Cristo ya se preguntaban por las cosas que cambian y las cosas o entes que permanecen sin cambio, cosas que son consistentes y no cambian nunca, como por ejemplo los objetos matemáticos.

Se producen sin parar cambios en una persona y en las demás personas, hay cambios en la vida cultural, en la historia, en la política, en la educación, en la economía, en las organizaciones, en las empresas… El cambio en la sociedad es algo que no podemos evitar y que va de la mano del paso del tiempo. Las cosas pasan y no cesan de pasar y pasar.

Los cambios sociales pueden posibilitar para la persona una oportunidad para renovarse, para conseguir nuevas metas, para mantenerse alerta y observando todo lo que  llega a nosotros, los cambios suponen vivir el presente de forma más consciente.

Los cambios tanto personales como sociales implican también oportunidad, aprendizaje, movimiento, ilusión, esperanza y posibilidad de evolución y progreso.

Hay cambios simples, sencillos, superficiales y cambios más complicados y grandes cambios.

El cambio personal 

Nos centraremos en el cambio personal, en la transformación de una persona.

El cambio personal es una acción consciente y voluntaria de la persona para mejorar su estado de vida y potenciar su desarrollo. Hay también  personas que se resisten a cualquier intento de cambio, pues no ven la necesidad de cambiar o  postergan el cambio.

El cambio personal es voluntario implica esfuerzo, trabajo, y sacrificio, que es acorde con el tipo de persona y la naturaleza del cambio en cuestión.

La palabra cambio significa la acción o acciones que producen el paso de un estado inicial a otro diferente, se puede referir el cambio a una persona, a una cosa o a una situación.

En la persona solemos distinguir cambios externos suelen ser sencillos o superficiales y cambios internos que son más profundos. En los grandes cambios de una persona se suelen llamar cambios de vida, porque se cambia todo o casi todo especialmente la conducta.

Cambiar generalmente no es una tarea fácil y muchas veces se intenta y se fracasa.

Los deseos de cambiar como personas

Todos tenemos deseos de cambiar alguna cosa de nosotros mismos: adelgazar si estamos gordos, iniciar unos estudios, aprender un idioma, lograr tocar bien un instrumento musical, aprender una profesión…

Para conseguir estos deseos, propósitos o sueños es necesario trabajar, practicar diariamente hasta conseguirlo, normalmente se necesitan años de duro y constante ejercicio. No se consiguen de la noche a la mañana y de manera cómoda. Una vez logrados los objetivos hay  además que seguir trabajando para mantenerlos, pues si no, disminuyen, se estancan o se pierden estas habilidades.

El cambio o transformación de la persona es una fuerza propia de los individuos, fruto de complejos procesos de autorrealización, donde se dan también resistencia a la misma. Hay en cada cambio personal un proceso adaptativo de la mente.

¿A veces  el cambio no funciona y se fracasa?

En muchas ocasiones las personas suelen intentar conseguir cambios una y otra vez y rara vez los consiguen. Esto puede deberse a varias causas.

En un proceso de cambio real se puede fallar por un problema en el método, en la forma de trabajar. Se puede fracasar por no haber hecho un plan específico para conseguirlo o por otras muchas razones.

Un cambio real, duradero, profundo implica poder descubrir en lo qué estás fallando y poder solucionarlo. Hay que obtener también necesariamente resultados de mejora, pero no sólo resultados materiales, sino también resultados de vida, de bienestar, resultados emocionales y humanos.

¿Cómo lograr un cambio permanente?

Si se quiere dar los primeros pasos en un proceso de cambio personal, es conveniente observar algunas reglas o estrategias:

1º. Tener un objetivo en la vida

Es importante descubrir el propósito de tu vida. Aquello más importante que quieres llegar a ser. Se debe aumentar en todo lo posible el autoconocimiento, es decir, el conocimiento de cómo es uno. Conocer nuestras mejores habilidades y nuestras debilidades. La finalidad es proponernos un objetivo o meta que podamos alcanzar. De hecho, tener un objetivo en la vida es totalmente necesario e imprescindible, ya que te compromete y te orienta hacia el cambio que quieres. El tener un objetivo en la vida  te hace comenzar a vivir ya ciertos cambios.

2º. Comprométete totalmente

Tu compromiso debe ser total para vivir tu proceso de cambio. Comprométete desde el principio hasta el final, pues es normalmente al final donde llega el cambio y los resultados.

Cuando el compromiso no es total suelen existir pequeñas excusas a la hora de vivir ese cambio que finalmente se transforman en una bola de nieve, en un fracaso. Este es el motivo por el cual muchos intentos fallan. 

3º. Márcate un plazo de tiempo para conseguirlo

Si no sabes en cuánto tiempo quieres conseguir el cambio, el resultado final, el enfoque que haces será mucho menor, con menos fuerza. Entonces el proceso se irá alargando y se hará infinito y nunca llegarán los cambios

4º. Busca la ayuda de un entrenador o persona experta y de confianza.

La compañía experta durante el proceso de cambio te guía,  te orienta, sino que también  te acompaña como un espejo experto, te ayuda a verte  y a ampliar tu punto de vista y a profundizar en lo que ocurre, va viendo los fallos.

Pero, sobre todo, la compañía experta genera un compromiso que te hace buscar acciones diferentes y por eso tu aprendizaje se acelera y se hace más profundo y estable. Ayuda a garantizar también que el cambio sea haga realidad totalmente y no sea solo un intento más.

5º. Tu bienestar y desarrollo personal es más importante que cualquier otra distracción. 

Lo más probable es que haya algún estancamiento o parada en el proceso de conseguir el objetivo. Incluso dudas o retrocesos. Pero es muy importante no distraerse y llegar al final.

. Ábrete al cambio

Un cambio consiste en dejar atrás algo que ya no satisface e iniciar un nuevo camino. En nuestra vida los cambios se suceden constantemente, el problema es que no somos conscientes de ellos ni los manejamos bien. Cuando somos conscientes de cuál es el cambio que necesitamos, cómo lo vamos a conseguir y hacia dónde queremos ir, el proceso se acelera, es mucho más poderoso y eficaz, todo llega antes.

7º. Planifica el cambio.

Trata de no improvisar. No estar siempre dudando o postergando. Conoce de donde partes y a qué lugar exacto quieres llegar. Has de tomar la decisión de hacer algo completamente diferente a lo que estabas haciendo  y que te lleve hacia a tu objetivo y que también suponga transformar a ti y a tu situación anterior.

8º. Sal de la zona de confort.

Para cambiar una persona es necesaria la acción, hay que pasar a la acción que supone siempre esfuerzo y dejar nuestra rutina y nuestra comodidad. Esto nos frena.

 Toca pasar a la acción pero de forma concreta. Se trata de que elijas acciones totalmente concretas, aunque no sean grandes, pero que sepas cómo realizar, cómo manejarlas, que sepas cuándo, dónde y con quién actuar. Acciones que vayan en la buena dirección hacia la meta. Acciones que, ante todo, reflejen que te acercas cada vez más a ese objetivo que tienes marcado. Para avanzar, progresar, evolucionar personal y profesionalmente  no puede lograrse sin acción, sin acciones persistentes.

9º. No temas a la incertidumbre.

No temas a lo no conocido, empieza, da el primer paso, siempre es posible iniciar una aventura, tu aventura, quizás sea una gran aventura.

Un excelente escritor lo ha expresado de esta manera:

                                Vuelve a empezar.

                                Aunque sientas el cansancio.

                                Aunque el triunfo te abandone.

                                Aunque un error te lastime.

                                Aunque la traición te hiera.

                                Aunque ignoren tus esfuerzos.

                                Aunque no tengas fuerzas.

                                Vuelve a empezar.

                                Sé que tú puedes.

                                                             Paulo Coelho

Paulo Coelho es un novelista, dramaturgo y letrista brasileño. Es uno de los escritores y novelistas más leídos del mundo, con más de 320 millones de libros vendidos en más de 170 países, traducidos a 83 lenguas.

 

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 10 de febrero de 2021

La determinación y la postergación en las cosas de la vida

Es un hecho real que vivimos y que tenemos que seguir viviendo. Es otro hecho  cierto, que en la vida hay problemas, situaciones problemáticas o muy problemáticas, que exigen de nosotros que les hagamos frente o puede ocurrir por el contrario que decidimos  dejarlas  tranquilamente pasar por nuestro lado, sin hacer nada por solucionarlas.

A la actitud de la persona que adopta hacer frente a un problema o situación le llamamos determinación y a la actitud contraria de dejarlo pasar llamamos postergación. También se le da el nombre de procrastinación. La procrastinación, (palabra que viene del latín procrastinare: pro, adelante, y crastinus, mañana),​ postergación o posposición es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables por miedo o pereza u otras razones a afrontarlas.

Existen fundamentalmente tres tipos de situaciones o problemas con que nos enfrentamos en la vida: unos son los problemas sencillos, corrientes, diarios, otros son problemas más importantes pero menos frecuentes y por último los problemas más importantes de la vida de una persona o situaciones límite.

En la vida de cada uno en particular se dan normalmente más número o muchísimo más número de acciones postergadas, pospuestas o dejadas para otro momento que acciones realizadas inmediatamente y con determinación.

Para justificarnos interiormente nos decimos: unas veces que posponemos la acción, porque es difícil, otras veces nos decimos ahora no es el momento o no me apetece o no es importante, otras veces surge un inconveniente inesperado ajeno a nosotros, y así así montones de excusas para justificar el no hacer nada, para dejar pasar la oportunidad.

El hacer una cosa, realizar una acción determinada siempre supone un esfuerzo mayor que dejarla pasar. Cuando dejamos pasar las cosas una y otra vez, un día tras otro, un mes tras otro, un año tras otro se constituye una costumbre, un hábito. Cuando el hábito está ya constituido en la conducta de una persona es dificilísimo cambiarlo. Se va haciendo permanente, se endurece.

Para conocernos como persona un poco más, podemos analizarnos o comparar la suma de acciones que hacemos con determinación y la suma de acciones que dejamos pasar.

Es importante para aprender a realizar tareas y también aprender a acabarlas y no dejarlas a mitad, el comenzar por las acciones más pequeñas, más simples e ir poco a poco incrementado la dificultad. Aprender esto de pequeños es de una extraordinaria importancia y de unos grandes resultados. Se suele decir por esta razón “el diablo está en los detalles”, en las cosas pequeñas, en las dificultades pequeñas a las que hay que dar una gran importancia para solucionarlas y poder avanzar. Muchas veces nos centramos en las grandes dificultades y olvidamos las pequeñas.

Miles de ejemplos vienen a la memoria de todos nosotros sobre estas cuestiones. Sólo describiré resumidamente una pequeña historia que hace pensar y que vivió personalmente el escritor Anxo Pérez, y que la cuenta en su libro Los 88 peldaños de la gente feliz, es la historia del saxofón. Es un relato que dice así:

“Hace unos años me prometí que ése era el último año de mi vida en que no sabría tocar el saxofón. Me equivoqué. Fracasé ese año, y el siguiente, y el siguiente. Durante diez años salí derrotado de una batalla que ya desistí de poder ganar. Pero pasé por alto una gran arma con la que todo ser humano cuenta: el poder de la determinación. Un día te levantas por la mañana, miras de frente a ese enemigo llamado pereza, y le dices: “Lo siento, pero he decidido que hoy gano yo”. Te pones en marcha como un tren sin frenos sobre una ligerísima pendiente. Apenas lleva velocidad, pero ya nadie puede detenerlo. Cuando dices “basta” y tomas esa decisión que ni el universo entero podría frenar… todo tu cuerpo lo sabe”.

No diremos el modo como lo consiguió, pero si expresaremos el mensaje final de Anxo Perez que es el siguiente: “Diez minutos de determinación pueden ser más poderosos que diez años de dudas”, o también más poderosos que diez años de perezas.

Anxo Pérez es un escritor español, también ilustre conferenciante, emprendedor y motivador de gran éxito, cuenta con 400 conferencias en los cinco continentes. Ha desarrollado un método revolucionario para aprender un idioma en 8 meses, incluido el chino. Ha escrito un libro “Los 88 peldaños del Éxito” que es ya un best seller.

 

sábado, 19 de diciembre de 2020

10 Reglas para ser feliz que funcionan

La felicidad es un nombre sustantivo, que significa un estado de ánimo que se complace en la posesión de un bien. Es un sentimiento, es un anhelo profundo que buscamos. Así la felicidad sería un estado de ánimo positivo, un sentirse bien y contento por los propósitos  o metas que uno va logrando.

Pero la felicidad se nos escapa, no podemos retenerla y somos felices sólo en algunos momentos, no siempre. La felicidad absoluta, total y permanente no existe, es una utopía.

La felicidad es un asunto muy tratado a lo largo de la historia por los filósofos, los psicólogos, los poetas, los escritores, los cantantes, los cineastas… Y es un tema tan extenso  como complejo y delicado, es de una gran importancia para las personas. Sus extravíos tienen enormes consecuencias negativas en la vida de los hombres y de las mujeres.

¿Pero somos realmente felices las personas ahora en las sociedades del siglo XXI?

Por supuesto todos no son felices. Ser feliz es un concepto  relativo, es decir está en relación con lo que pretendes en la vida y es un concepto complicado, porque tiene muchas caras o aristas. Si nos preguntamos realmente ¿ qué es ser feliz?, cada persona responderá algo diferente.

Y es que para alcanzar la felicidad  hay un largo camino y no siempre fácil que ha de recorrer cada individuo, dependiendo de cuáles sean sus aspiraciones y sus pretensiones. Hay para quien la felicidad es tener salud, otros vivir en pareja o tener una familia y hay también quienes la felicidad supone tener mucho dinero, tener un buen trabajo o  tener éxito profesional. Todo esto es relativo  a lo que cada uno busca y todo es respetable, porque las personas somos tan diferentes.

Sin embargo, los estudios y las encuestas revelan que en nuestro tiempo de gran desarrollo tecnológico hay un importante porcentaje de la población en todos los países, que  se consideran infelices. Son personas que sufren, viven a disgusto, están hundidas, con una gran falta de esperanza, incluso algunos no desean vivir.

La otra cara de la felicidad es la frustración. Es un sentimiento muy frecuente especialmente en jóvenes y trabajadores en paro. El trabajador en  paro es tan habitual en nuestras sociedades del siglo XXI, el paro es un factor muy destructivo para el mundo de la persona, porque el trabajo es esencial para ella. 

¿Sabemos hacer frente a la frustración? Seguramente la mayoría responderá que no. Pese a ser una de las emociones más comunes hoy en día, no sabemos controlarla y por consiguiente, tenemos una baja tolerancia a ella, con lo cual se agrava el sufrimiento, haciéndolo mayor y más duradero.

Las expectativas no alcanzadas son el principal motor de esta frustración, que nos lleva a no poder lograr cierto grado de felicidad.

Normalmente la frustración está más presente en personas que necesitan tener todo bajo control y que en algún momento sienten que no pueden hacerlo, pero también en personas incapaces de soportar los momentos difíciles de la vida.

Sin embargo, la frustración  es algo que se puede frenar y controlar. ¿Cómo? Con paciencia y poniendo en práctica las siguientes estrategias:

-asumir que aunque deseemos que pase algo y no ocurre así, debemos reconocer que no es una necesidad irremediable y no tiene porqué realizarse inmediatamente.

-reconocer la frustración y analizar el porqué de su aparición.

-asumir que hay cosas que se escapan a nuestro control y que no pasa nada grave por ello.

-concienciarnos de que nadie es perfecto y  nosotros tampoco.

-lo más importante tener paciencia. 

Todos los expertos coinciden en que para ser felices tenemos que cambiar desde dentro. Esto conlleva un proceso largo y a veces complicado, que se comienza eliminando la negatividad de nuestro interior, superando las dudas  y los miedos y se sigue por ver las partes positivas de nosotros mismos, de nuestra  situación, o de nuestra circunstancia. Se necesita abandonar la zona de confort y enfrentarse a los miedos, para comenzar por el buen camino que lleva hacia el bienestar emocional. Se ha afirmado por eminentes psiquiatras que: "No hay felicidad sin amor" y también que: "El amor hay que cuidarlo con esmero de artesano". No hay felicidad tampoco sin paz interior, ni sin buscar la realización de uno mismo, es decir, buscar con seriedad lo que uno puede llegar a ser.

La felicidad a lo largo de la historia

La felicidad, como se sabe, ha sido buscada sin cesar a lo largo de toda la historia por todos los hombres. Todos anhelan la felicidad. El Dalai Lama enseña que: “Como seres humanos, nuestro objetivo básico es el de disfrutar de una vida feliz”.

En la antigüedad se pensaba que ser rico, tener larga vida y muchos hijos eran preciosos dones de Dios y que en todo eso consistía la felicidad. 

Han sido los filósofos los que con más ahínco han abordado el tema de la felicidad y todo lo relacionado con ella. En todas las épocas se ha contribuido al desarrollo del concepto de felicidad así: el mundo clásico greco-romano (Sócrates, Platón, Aristóteles…), el pensamiento medieval (San Agustín, Santo Tomás…), el pensamiento moderno (Descartes, Spinoza, Kant, Freud…), el pensamiento cristiano.

El filósofo cordobés Lucio Aneo Séneca (4 a.d.C-65 d. C), que fue cuestor y pretor en Roma escribió entre otras una obra De vita beata (Sobre la felicidad) y ya en las primeras líneas afirma: “Todos los hombres, hermano Galión, quieren vivir felices, pero al ir a descubrir lo que hace feliz la vida, van a tientas; y no es fácil conseguir la felicidad en la vida, ya que se aleja uno tanto más de ella cuanto más afanosamente la busque, si ha errado el camino; si éste lleva en sentido contrario, la misma velocidad aumenta la distancia. Hay que determinar, pues, primero lo que apetecemos; luego se ha de considerar por dónde podemos avanzar hacia ello más rápidamente, y veremos por el camino, siempre que sea el bueno, cuánto se adelanta cada día y cuánto nos acercamos a aquello a que nos impulsa un deseo natural”.

Tenemos así pues planteada la cuestión. Todos buscamos la felicidad, pero ésta no es fácil de alcanzar y también podemos elegir caminos equivocados para llegar a ella. Además, se ha de trabajar cada día para lograrla, es una labor diaria.  Se ha afirmado con razón que la felicidad requiere acción y no se alcanza sin acción.

La tarea de buscar la felicidad es una tarea ardua, costosa, de larga duración y mucho más en nuestros días. Un filósofo español Julián Marías ha afirmado que “la felicidad es un imposible necesario”, lo cual quiere decir con otras palabras, que no podemos dejar de buscarla, aunque no la hallemos en su totalidad.

Hay una infinidad de definiciones sobre qué es la felicidad, que han pasado al acerbo cultural de la humanidad así: “La felicidad consiste en conocerse a sí mismo” Sócrates; “La felicidad consiste en el bien” Aristóteles; “La felicidad es el fin de la vida” Cicerón; “La felicidad es la virtud” Séneca; “La felicidad consiste en amar a Dios y vivir la caridad” San Pablo; “La felicidad es la alegría en la verdad” San Agustín; “La felicidad consiste en la satisfacción de los deseos” Spinoza; “La felicidad consiste en la realización de los instintos” Freud; “La felicidad es un imposible necesario” Julián Marías.

Ante la oceánica extensión de estudios sobre la felicidad y la necesidad urgente de millones de personas  de orientarse, de lograr una síntesis clara y orientadora para sus vidas sobre qué es la felicidad en estos tiempos actuales de grandes carencias y de enormes confusiones, se hace necesario adoptar algunas estrategias.

Hay unas 10 reglas o estrategias que podemos adoptar para ser feliz,  para poder tener una vida feliz, son estas reglas el denominador común de lo que piensan  los psicólogos actuales sobre el tema.

Reglas para ser feliz:

1ª. La felicidad consiste en ser capaz de cerrar las heridas del pasado.

2ª. Aprender a tener una visión positiva de la vida.

3ª. Tener una voluntad de hierro.

4ª. Tener un buen equilibrio entre corazón y cabeza.

5ª. Tener un proyecto de vida coherente y realista.

6ª. Poner los medios adecuados para hacer felices a otras personas.

7ª. Capacidad para apreciar las pequeñas alegrías y placeres de  la vida             ordinaria.

8ª. Saber valorar las cosas que uno tiene y las que uno ha conseguido.

9ª. Saber dar a las cosas que nos pasan la importancia que realmente tienen.

10ª. No equivocarse en las expectativas y saber poner freno a unas ambicio  

      nes excesivas.               

viernes, 11 de diciembre de 2020

Cómo afrontar el miedo al futuro

Normalmente se teme al futuro, al porvenir, porque se le ve lleno de incertidumbre. El día de mañana, la semana que viene, el año que viene y los años que vienen no me permiten saber con seguridad lo que va a suceder, aunque lo desee con todas mis fuerzas.  

Es tan frecuente programar hoy una actividad, por ejemplo, mañana iré a ver una película de cine, que me gusta, pero al día siguiente en el camino me encuentro con un amigo, que hace muchos años que no veo y nos vamos a tomar un refresco y a hablar y la película queda aplazada.

Y del mismo modo con tantas cosas de la vida ocurre lo mismo. Nosotros mismos proyectamos actividades, que luego no realizamos y las causas pueden ser múltiples y variadas. Estas causas pueden depender de nosotros o de otros, o de muchos otros, o del clima, o del gobierno o de las enfermedades o de la empresa o de tantas cosas distintas o de algo que llamamos azar, que es eso que nos ocurre, pero no sabemos por qué.

Suceden también no tan frecuentemente acontecimientos extraordinarios en la vida de los hombres que afectan a grandísimo número de personas, a los que llamamos: catástrofes ambientales, guerras, crisis económicas, enfermedades contagiosas de gran escala o pandemias, que nos crean malestar, inquietud, miedo y un gran cambio de la forma de vivir.

Durante toda la historia de la humanidad el hombre ha querido saber y dejar de estar inseguro, inquieto, angustiado o paralizado por el miedo en su propia vida y en la vida de su comunidad. Nos preguntamos ¿para qué quiere saber el hombre?. En primer término, para vivir seguro, para abandonar el miedo, pues todo lo que ocurre a su alrededor tiene un alto grado de inseguridad, que le produce malestar, ya esté en el campo o en una gran ciudad. Y para tener seguridad en la vida tiene necesariamente, quiera o no, que pensar.

Para pensar el hombre comienza haciéndose una serie de preguntas: ¿qué es esto, que veo?, ¿cómo es?, ¿cómo se comporta?, ¿por qué existe?, ¿se comporta siempre así?, ¿qué es lo que ocurre ahora?...

Buscando la seguridad en su vida tiene que poner en acción una actividad de la mente, que es el pensar. Así nació la filosofía y las ciencias en la Grecia clásica, o sea, buscando la seguridad para vivir, que obliga a tener que pensar para obtener conocimiento exacto y cierto de las cosas, de los hombres, de los acontecimientos y con esto poder hacer una vida más tranquila, más segura, o saber también qué hacer ante varias posibilidades, o saber a qué atenerse ante el futuro, o saber con una mayor certeza que conducta seguir.

Estamos viviendo ahora en 2020 en casi todos los países un hecho extraordinario y catastrófico, una pandemia, en concreto es un contagio por vías respiratorias transmitido por un virus poco conocido, llamado coronavirus, que produce sobre todo dificultades respiratorias.  Comenzó la transmisión en China y ha llegado a todos los lugares del mundo produciendo más de un millón de muertos y sigue la enfermedad activa después de casi un año de duración.

Ante tal hecho la población siente miedo a contagiarse. No hay por el momento un remedio totalmente eficaz y no existía con anterioridad vacuna de la enfermedad, por lo cual se ha tenido que buscar, pensar, o crear deprisa y corriendo una vacuna contra la infección por coronavirus. Ha surgido como consecuencia de esta pandemia una nueva forma de vivir, que trata de evitar el contagio, así la gente tiene que recluirse en casa, llevar mascarilla por la calle, evitar el contacto entre personas y las aglomeraciones. Se ha modificado en parte la forma de trabajar, se trabaja desde casa, a distancia, de forma digital o en red, con conexión a internet. Se cierran además comercios, restaurantes, hoteles. Muchas personas han perdido el trabajo y otros muchos la vida. Han cambiado muchas cosas de la vida que teníamos y han aparecido otras nuevas, que no conocemos a las que no estamos preparados y que nos producen miedo, malestar, inquietud.

El miedo al futuro, ahora para nosotros el miedo a contagiarnos, no debe  llegar a paralizarnos, a estar indecisos, a impedir que sigamos viviendo tranquilos, aunque sea con algunas restricciones.

Dar muchas vueltas al problema sobre qué va a ocurrir en el futuro con nuestro trabajo, nuestra familia, nuestra economía lleva a estresarse más, porque lo acompañamos con la inquietud, pues sabemos que podemos hacer muy poco, controlar por nosotros mismos muy pocas cosas ante el gran y desbordante problema de esta pandemia.

Los psicólogos han advertido que la incertidumbre juega un papel multiplicador de la ansiedad, cuando no podemos controlar nuestro comportamiento ante un gran problema que sobrepasa nuestras fuerzas hay que dejarlo correr, hay que relativizar.

Si añadimos a esta situación estresante su larga duración, que provoca que muchos pierdan su trabajo, su empresa, su forma de vivir, no podemos dejar que se nos arrebate además la esperanza, nuestra esperanza.

Con lo cual se hace necesario adoptar algunas estrategias que alivien la incertidumbre y la ansiedad como:

-tener presente nuestros límites, despreocuparse ante todo lo que no   podemos controlar o cambiar.

-afrontar nuestros planes concretos sin derrotismos

-vivir el presente sin mayores agobios, pues no podemos vivir en el pasado y menos en el futuro.

-pensar en lo que se puede hacer hoy en concreto, aunque sean pequeñas cosas.

-aunque se esté mal, no ceder al victimismo

-apoyarse en los verdaderos amigos